Ahora los pueblos | La Carta de Jamaica, proyecto de liberación continental
Por Anabel Díaz Aché
Tenemos patria porque anhelamos tenerla y esta patria es América.
Nicolás Maduro
10/09/2026.- Redactada por Simón Bolívar el 6 de septiembre de 1815, la Carta de Jamaica trasciende la simple respuesta coyuntural a Henry Cullen. Constituye un documento fundacional que proyecta la liberación continental mediante una doble función estratégica: en el plano interno, ofrece a las filas patriotas un diagnóstico detallado sobre las fortalezas y debilidades de las fuerzas soberanistas; en el plano externo, despliega una gestión diplomática orientada a persuadir a potencias emergentes, como Gran Bretaña, de respaldar la causa republicana. Metodológicamente, el Libertador analiza las contradicciones y correlaciones de fuerza que determinarían los escenarios futuros del continente.
Bolívar en la Carta de Jamaica
En este texto clave, Bolívar estructuró una visión de futuro única que, lejos de ser una mera copia de la Ilustración europea, dio forma a un profundo pensamiento anticolonialista. A pesar de atravesar un momento de absoluta derrota militar, la lucidez analítica del Libertador le permitió trazar un riguroso examen de la coyuntura geopolítica hispanoamericana, dejando evidencia de un notable dominio de la información y de su madurez como estadista.
Bolívar heredó de Francisco de Miranda una perspectiva geopolítica centrada en la urgente necesidad de consolidar la unidad de las colonias hispanoamericanas. Esta cohesión resultaba indispensable no solo para conquistar la independencia frente al decadente Imperio español, sino también para salvaguardar la soberanía continental ante las ambiciones de las potencias emergentes.
Al redactar la Carta de Jamaica, el Libertador enfrentaba evidentes fisuras en su liderazgo, en un escenario donde la dirigencia patriota se hallaba fragmentada y dispersa a lo largo del Caribe y el continente. El contexto no podía ser más adverso para la causa republicana: mientras la guerra se extendía por el centro y el sur de América, los movimientos independentistas en Centroamérica sucumbían ante la represión; en la Nueva Granada, el avance realista amenazaba de forma inminente la estabilidad patriota, y Venezuela permanecía bajo el control de las fuerzas coloniales.
La vulnerabilidad estructural de la metrópoli española
En su análisis de la coyuntura, el Libertador evidenció las fragilidades estructurales del Imperio español. Bolívar puso de relieve la contradicción de una metrópoli que pretendía mantener el monopolio comercial sobre un vasto continente, a pesar de carecer de una infraestructura industrial con capacidad para abastecer la demanda de tan vastos mercados. A ello sumó una crítica cultural e institucional, al definir a España como una potencia desprovista del dinamismo científico, humanístico y político que el desarrollo hispanoamericano demandaba.
Esta lectura histórica guarda una notable vigencia: en la actualidad, las fuerzas soberanistas se enfrentan de igual modo a un imperio en decadencia que resulta incapaz de ofrecer la tecnología, el desarrollo industrial, el avance científico y las formas políticas requeridas para el pleno desenvolvimiento de las fuerzas productivas de nuestros pueblos, recurriendo en su lugar a mecanismos de degradación social como estrategia de dominación y subordinación.
El continente de la esperanza
"Yo deseo más que otro alguno ver formar en América la más grande nación del mundo, menos por su extensión y riquezas que por su libertad y gloria". Esta convicción de Simón Bolívar halló una nueva reexpresión histórica a comienzos del siglo XXI. El impulso conjunto de liderazgos continentales como los de Hugo Chávez y Fidel Castro, acompañados por un conjunto de gobiernos de corte soberanista, reactivó el horizonte geopolítico de la unidad nuestroamericana.
Este proceso de convergencia política se materializó en la articulación de organismos clave para el multilateralismo regional: la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América - Tratado de Comercio de los Pueblos (ALBA-TCP), fundada en 2004; la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur), creada en 2008; y la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac), constituida en 2011, como el principal espacio deliberativo autóctono de los 33 Estados de América Latina y el Caribe. Tales iniciativas permitieron proyectar el ideario integracionista hacia modelos de desarrollo orientados a la justicia social y la equidad.
Una idea late en las catacumbas de nuestros pueblos: unidad, unidad, unidad. Bolívar vive en los pueblos que hoy luchan por su liberación.
Fuente consultada:
Documento 1302. El Libertador escribe en Kingston, el 6 de septiembre de 1815, la profética Carta de Jamaica dirigida a Henry Cullen sobre la emancipación americana. (s.f.). Archivo General de la Nación-Archivo del Libertador. https://www.archivodellibertador.gob.ve/archlib/web/index.php/site/documento?id=1109
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