Memorias de un escuálido en decadencia | Rubio
Por Roberto Malaver
11/09/2026.- ¡¿Qué es lo que está pa sopa?! Aturdidos y abrumados por la duda de las elecciones, vimos pasar por América Latina al compañero Marco —Alabado— Rubio y lamentamos mucho que no pasara por lo que queda de nuestro país. Fue a Colombia y el Tigre de las ruedas de prensa como espectáculo para la muerte, De la Espriella, lo recibió entregándole el país entero y más. Allí firmó de todo y agradeció todas las llaves del país que le entregaron. También lo entrevistaron y declaró y tuvo que hablar de nosotros. Dijo que para las elecciones en Venezuela hay que esperar que haya nuevas instituciones, nuevo Tribunal Supremo de Justicia y nuevo Consejo Nacional Electoral, y así volverán las oscuras golondrinas sus votos a colgar. Pero mientras tanto, no habrá nada. Así que habrá que acelerar ese diálogo entre las Asambleas del 15 y el 21 para ver si logramos volver con la frente marchita, pero volver, porque ya el tiempo pasa y nos vamos poniendo viejos, esperando esta vaina que Rubio y el compañero Trump nos están echando. Cuando a todos nos parecía tan fácil, una vez que se llevaron al dictador, colocar ahí a la compañera del Premio Nobel de la Paz, y ya Rubio, de haber venido al país, hubiese recibido todas las llaves de la ciudad y los honores y las condecoraciones que se merece, porque en eso nosotros somos buenos, en entregarle honores a la gente del exterior. Allí está la compañera María Súmate, que le entregó su medallón del Nobel al compañero Trump y, ahora, si te he visto, no me acuerdo.
Después Rubio pasó a Ecuador y allí el Narco Noboa lo condecoró y lo ovacionó y le prometió que la lucha es cruel y es mucha contra el narcotráfico, pero que va bien, porque ya su empresa bananera dejó de meter cocaína en sus cambures para cumplir con la lucha, que es larga y hay que aligerar la carga. Y allí dijo el compañero Rubio: "No tenemos mejor aliado en la región para combatir el crimen". ¡Coño!, si eso es lo que están pensando, mejor es que se busquen otro aliado, porque ya se ha demostrado, y todos lo saben, que no hay nadie más parecido al presidente de Ecuador, Daniel —Narco— Noboa, que el expresidente de Honduras, Juan Orlando Hernández, indultado por el compañero Trump para que contribuyera a ganar las elecciones en Honduras. Todo el mundo sabe la calidad de narcotraficante que es Juan Orlando, tanto que ya le habían metido cuarenta años de cárcel, pero menos mal que hay compañero Trump para rato y para salvar narcotraficantes.
Y en su lucha contra la droga, el compañero Rubio terminó su gira triunfal en Perú con la compañera Keiko Fujimori, donde ya tienen el ejército listo para seguir defendiendo la causa antidrogas. En fin, con esos aliados en América Latina, los narcotraficantes deben tener una fiesta que no se acaba nunca en todas partes. Allí, en Perú, el compañero Rubio pidió que se cuidaran mucho de los proyectos de los chinos, que esa gente no tiene nada que buscar ahí porque ese territorio es de ellos. Después salió, lleno de vida y contento, a nuestra segunda patria, Estados Unidos, y nosotros aquí, llorando porque no lo pudimos tener presente para decirle todo lo que lo queremos por traernos la democracia para usarla cuando lleguemos al poder, porque todavía estamos bajo el yugo de la dictadura...
El papá de Margot vio en su computador la gira triunfal contra la droga de Rubio por América Latina y dijo: "Carajo, este hombre si quiere luchar contra la droga, tiene que empezar por meter presos a los presidentes que visitó, porque ahí es donde está la droga, apoyada por todos ellos. Y lo más importante, que es decir que las elecciones en Venezuela ya vienen, lo que dice es que hay que esperar. Yo creo que no vino a Venezuela porque le tuvo miedo a esos chavistas que andan arrechos por allí, y seguro que pensó que si venía, le podrían hacer lo mismo que los comunistas le hicieron a Nixon cuando vino a Caracas. Esos carajos arrechos es cuando son peores". Y se fue al cuarto y agarró la puerta y le metió ese coñazo tan duro que la vecina salió gritando: "Tumba el edificio, desgraciado, que después te lo va a reparar Marco Rubio".
—El son del querer maduro, tu son entero… —me declama Margot.
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