Alejandro Von Humboldt: más que un espectador de Caracas
A más de dos siglos que transformó la geografía, la botánica y la ecología moderna
14/09/26.- El 16 de julio de 1799, tras una travesía atlántica desviada por un brote epidémico a bordo de la fragata Pizarro, las costas orientales de Cumaná vieron desembarcar a dos forasteros equipados con sextantes, barómetros e instrumentos de medición inéditos para la época.
Uno de ellos era Friedrich Karl Wilhelm Heinrich Alexander, mejor conocido como Alejandro de Humbold, un apasionado naturalista prusiano cuyo natalicio se evoca en esta fecha. Este personaje fue un polímata: geógrafo, astrónomo, humanista, naturalista y explorador prusiano, nació en Berlín el 14 de septiembre de 1769.
Lejos de constituir una visita rutinaria o una incursión comercial, aquel fortuito arribo marcó el punto de partida de la exploración científica más trascendental del continente, convirtiendo a la geografía venezolana en la gran puerta de entrada al conocimiento moderno de la naturaleza americana.
Acompañado por el botánico francés Aimé Bonpland, Humboldt no se limitó a clasificar especímenes con la distancia de un catalogador tradicional. Durante su periplo por la Capitanía General que abarcó desde el ascenso a la Silla de Caracas y el estudio de los valles de Aragua, hasta la inmersión en las oscuridades de la cueva del Guácharo, el investigador concibió una premisa revolucionaria: la Tierra funciona como un red viva donde todo se encuentra interconectado.
Más al sur, al adentrarse en los cauces del Orinoco y navegar el cauce natural del Casiquiare, confirmó científicamente la unión entre las cuencas orinoquense y amazónica, resolviendo un enigma geográfico que apasionaba al mundo académico europeo.
Humboldt realizó una expedición junto a su compañero por toda Caracas, recopilando información sobre nuestras costumbres y la ciudad capital. Pero lo que más destacó en todo su recorrido fue su visita a la montaña que adorna el horizonte de nuestra ciudad: El Ávila. Éstos realizaron acá diversos estudios para entender el clima caraqueño y sus variantes para luego seguir su recorrido por nuestro país, quedando cautivado por la pequeña Venecia y su peculiar capital.
Los aportes derivados de esta travesía redefinieron el pensamiento científico global. De sus bitácoras y observaciones minuciosas nacieron mapas cartográficos de precisión sin precedentes, estudios pioneros sobre la distribución de las plantas según el clima y las primeras advertencias teóricas sobre las consecuencias del impacto humano y la deforestación en el equilibrio ambiental, tras examinar la alteración hídrica en el lago de Valencia.
Asimismo, la descripción rigurosa del ave nocturna conocida como guácharo (Steatornis caripensis) y el registro de cientos de plantas desconocidas incorporaron la biodiversidad local a los anales de la ciencia universal.
Fue miembro asociado de la Academia de Ciencias francesa y presidente de la Sociedad Geográfica de París. Gracias a la calidad de los levantamientos topográficos y las muestras de fauna y flora recogidas durante sus expediciones, sentó las bases de las exploraciones científicas.
La obra bibliográfica de Alejandro de Humboldt es extensa. Sin embargo, son dos las obras que se pueden considerar como extremas o maestras: la primera de ellas escrita originalmente en francés y titulada Le voyage aux régions équinoxiales du Nouveau Continent (Viaje a las regiones equinocciales del Nuevo Continente), escrita conjuntamente por Humboldt y Aimé Bonpland entre 1799-1804 y publicada en París en 1807.
La segunda obra de gran importancia y relevancia es Kosmos (Cosmos). Iniciada su redacción cuando Humboldt tenía 76 años de edad, es una obra que constituirá la coronación de su vida. Los primeros dos capítulos fueron publicados y básicamente elaborados entre los años 1845 y 1847. La idea de este trabajo deriva del deseo de comunicar una descripción gráfica del mundo físico que él había estudiado y observado durante casi medio siglo. Esta idea toma forma, por primera vez, después de una serie de conferencias dictadas por él en la Universidad de Berlín en el invierno de 1827-1828.
Se atribuye a Humboldt la invención de nuevas expresiones, como isodinámicas, isotermas, isoclinas, Jurásico y tempestad magnética. Desarrolló las bases de la geografía física, la geofísica y la sismología. Demostró que no puede haber conocimiento científico sin experimentación verificable.
A través del tiempo, la impronta de Humboldt en el país supera el rigor de los manuales de historia. Dicen que Simón Bolívar llegó a llamarlo “el verdadero descubridor del Nuevo Mundo”, reconociendo que su trabajo reveló el valor intrínseco de la tierra americana antes de las gestas de emancipación.
Reivindicar su figura no consiste en una simple lectura del pasado, sino en rescatar esa mirada integradora que enseñó a observar el entorno natural con rigor, asombro y conciencia de preservación.
ORIANNA GONZÁLEZ / CIUDAD CCS
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