Romny Istúriz: "El escenario nunca es un espacio neutro"
La obra "Polvo Somos" desembarca este fin de semana en el mar Caribe de Puerto La Cruz
17/09/26.- El escenario nunca es un espacio neutro, afirmó el dramaturgo Romny Istúriz, autor de la obra teatral Polvo Somos: Código de lo humano, expediente clasificado, al referirse al desembarco de su pieza, durante este fin de semana, en la cálida y marinera ciudad de Puerto La Cruz, luego de su paso por Mérida el pasado mes de agosto.
Hablamos nada más y nada menos que de la pieza de teatro que rescata del injusto olvido a los dos científicos venezolanos Humberto Fernández-Morán y Héctor Rojas, trasladando a los espectadores a las décadas de 1950, 60 y 70, para revelar la gesta histórica del creador del bisturí de diamante y del cartógrafo clave para el alunizaje del Apolo 11.
En este nuevo destino de la travesía nacional: Puerto La Cruz, la densidad histórica y el rigor de la microscopía electrónica y la física orbital se confrontan con la brisa marina, la humedad costera y la sensibilidad expansiva del oriente venezolano, cuyo público podrá disfrutar de esta maravillosa obra el viernes 18 (5:00 de la tarde) y el sábado 19 (5:00 de la tarde) en la Sala Ricardo Lombardi, en la sede de Puertoteatro, en la avenida Municipal.
La ciencia pasa por el filtro del Caribe
El viaje de la memoria no conoce de fronteras ni de climas, la obra dialoga directamente con la mirada y la percepción de quien la observa. Para Istúriz confrontar la densidad histórica y científica con el temperamento expansivo del público oriental no representa un obstáculo, sino una reconfiguración poética. Para él la premisa de la que parte el montaje es clara: ningún texto está escrito en piedra. "El público oriental posee una sensibilidad abierta, expansiva y profundamente conectada con su entorno marino; los orientales no reciben el conocimiento de forma pasiva, sino que lo pasan por el filtro de su propia calidez y su agudeza", dijo.
"Es precisamente en esa relación donde ocurre el fenómeno más fascinante: la obra tiene el poder de cambiar el contexto, pero el contexto también resignifica la obra. El temperamento caluroso de Puerto La Cruz no debilita la densidad de la propuesta, sino que la oxigena, demostrando que la historia y la ciencia adquieren nuevos matices y una nueva vida bajo la luz del Caribe", expresó el director al ser interrogado sobre si la obra sufre alguna adaptación en el ritmo interpretativo, en la corporalidad de los actores y en el montaje escénico al viajar de una geografia a otra.
Es así como la metamorfosis no solo ocurre en la mente del espectador, sino en la física misma de los actores. Los intérpretes Louis Larrua (quien encarna al médico e investigador Humberto Fernández-Morán), Manuel Arias (en el papel del astrofísico Héctor Rojas) y Harancis Mena (quien personifica a Gladys, alegoría de la Patria) han tenido que adaptar su partitura corporal al clima de la costa.
"Sería un error místico e imposible pretender que el cuerpo y la escena permanezcan impermeables a una atmósfera tan imponente como la humedad y el calor de Puerto La Cruz", reflexiona el director. "En el frío el cuerpo tiende a contraerse, a buscar el centro para conservar la energía; mientras que en la costa oriental el clima obliga a una expansión física diferente. La humedad afecta la respiración, la resistencia y la densidad del aire en el escenario, lo que nos obliga a dosificar la energía de otra manera", explicó.
Soberanía como herramienta viva
Quienes ya han visto la obra de Istúriz saben que lejos de la frialdad de un laboratorio convencional, la propuesta estética del montaje sustituye el instrumental quirúrgico y las batas blancas por una puesta en escena limpia, terrenal y cercana. El objetivo es que la juventud puertocruzana se mire en el espejo de Fernández-Morán y Rojas no como estatuas de bronce, sino como hombres que defendieron la dignidad nacional frente a las élites internacionales de la NASA y los centros de poder.
"Queremos que estos jóvenes entiendan que la soberanía no es un concepto abstracto de los libros de historia, sino una herramienta viva", enfatizó Istúriz. "Buscamos despertar el orgullo por el conocimiento científico e histórico propio, para que miren el futuro no desde la periferia, sino desde la propiedad de su territorio y su pensamiento", afirmó el dramaturgo. Al tiempo que avanzó diciendo que la obra no impone una verdad, sino que ofrece un espejo donde el dato científico o el hecho histórico dejan de ser un registro frío y se convierten en un detonante de conversación.
A medida que la gira avanza, cobrando cohesión y madurez en su elenco, el compromiso del equipo se mantiene inalterable: entregar en la costa oriental el mismo rigor y respeto que en el resto del país, permitiendo que el pueblo de Puerto La Cruz se apropie de un mensaje de dignidad que nos pertenece a todos. Polvo Somos demuestra que bajo el sol del Caribe, la memoria patria no quema, sino ilumina.
SABINA DI MURO / FOTOGRAFÍA: SABRINA DI ARUCA / CIUDAD / CCS
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