Tinte polisémico | ¿Qué administración enseñar hoy en Venezuela?
Por Héctor Eduardo Aponte Díaz
Email: tintepolisemicohead@gmail.com

18/09/2026.- Cualquier docente en Venezuela al encontrarse en las aulas de algunas de nuestras universidades, al verle las caras a sus alumnos podría hacerse, entre otras tantas, las siguientes preguntas:
¿Qué tan pertinentes resultan los programas de las asignaturas y unidades curriculares que refieren contenidos gerenciales basados en otros contextos, autores, idiomas, culturas y bibliografía, cuya data se corresponde al siglo XX, habida cuenta, además, de encontrarnos en el año 2026?
¿Se despierta el interés y la motivación académica de los alumnos por los temas antes indicados en la pregunta precedente, considerando que los estudiantes cuentan con la posibilidad de informarse, en tiempo real por la vía digital, de distintas fuentes sobre el estado actual del arte de la conducción organizacional?
¿Se conseguirá la mayor atención, acuciosidad, curiosidad, ser lo suficientemente elocuente y convincente con la clásica disertación magistral de un profesor que no cuenta con la menor experiencia en gestión organizacional concreta?
¿Podrá enseñarse administración en un momento de tanta complejidad e incertidumbre que demanda enfoques inter, multi y transdisciplinarios para aproximarse a las dinámicas y procesos que atañen a las particularidades de las organizaciones y de los tiempos actuales?
¿En el marco de las asimetrías que comportan las relaciones entre el sur y norte globales, se está contribuyendo en las aulas de clases a romper con la decolonialidad y a generar el conocimiento autóctono y necesario para abordar las problemáticas de nuestras empresas e instituciones?
¿Conocemos con profundidad los modelos, los principios organizacionales y las tecnologías de conducción que utilizan las corporaciones, entidades transnacionales y globales que lideran, en desempeño y eficacia, a nivel planetario los distintos sectores de la producción y la comercialización de bienes y servicios que se demandan mundialmente?
¿Podemos hoy, desde el aula de clases, orientar e incentivar a los cursantes para la investigación y la innovación, para la creación de las nuevas teorías y tecnologías necesarias para la conducción de nuestras organizaciones?
¿Es aplicable la ortodoxia conocida de la administración, la gerencia, el liderazgo y la dirección, en el marco de las realidades determinadas por la geopolítica, la intervención, coerción y la coacción sistemática a la que se encuentra sometida nuestra nación?
¿Es necesaria y posible una administración cuyos ejes axiológicos sean el ser humano, la vida, la sustentabilidad del planeta, la creación de valor y la productividad con fines cooperativos, y la búsqueda del bienestar compartido por la humanidad como especie?
El esfuerzo sería colosal para poder dar alguna respuesta desde el aula a todas las interrogantes planteadas.
No obstante, después de la reflexión inicial y la práctica consuetudinaria en el aula, consigues pistas y soluciones tentativas, provisorias, para acometer el abordaje parcial de la batería de cuestionamientos antes enumerados.
Obviamente, en primer lugar, se hace imprescindible una revisión analítica, profunda y sistemática de los contenidos y las mallas curriculares de los programas de formación. Es vital desentrañar la naturaleza de los contenidos programáticos y actualizarla con los avances y progresos, y constatar con el estado del arte de la gerencia de nuestros tiempos. Verificar cuáles conocimientos pueden considerarse obsoletos y qué aportes deben incorporarse para ser considerados nueva materia de estudio.
Es útil conocer que la evolución histórica del pensamiento administrativo nos permite comprender cómo los paradigmas de la gerencia se han ido adaptando como práctica social, y cómo el ejercicio del poder, a través de la historia en los distintos sistemas socioeconómicos, constituyen el marco teórico de referencia. De allí se parte para construir la nueva teoría o enfoque pertinente y necesario.
Contar con la posibilidad inconmensurable de información, propio de la era digital, es un innegable recurso; podrán así los profesores y alumnos, valiéndose de criterios técnicos y éticos, así como del uso de la inteligencia artificial, por ejemplo, orientar y fijar las derrotas para navegar en ese océano de conocimientos, para, con análisis crítico, sustraer, adaptar, adecuar y aplicar a nuestros contextos.
Nuestros docentes deben hacer uso de la inteligencia social y de la interacción interinstitucional, y convencer, seducir e invitar a expertos, especialistas, consultores, académicos de todos los campos del saber, gestores sociales, gerentes públicos y privados, políticos, artistas, entre otros, y acoger lo transdisciplinario como forma de abordar lo complejo, para motivar y presentar la posibilidad a los cursantes de verificar, conocer y compartir con las experiencias particulares de los ejecutivos que direccionan entes de distintos tipos. En otras palabras, que entren en contacto directo los estudiantes con los que accionan y resuelven problemas y asuntos en laboratorios reales.
Venezuela, a partir del 3 de enero de 2026, transita una nueva etapa muy compleja y exigente; tendremos como nación que afrontar aristas y dimensiones políticas, jurídicas, éticas, económicas y sociales inéditas, y en el marco de ese renacer, administrar con racionalidad y sustentados en valores esencialmente humanos; por tanto, es una tarea ineludible formar a los gerentes y conductores organizacionales para las nuevas realidades.
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