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BORRDORanon” Representación femenina en la memoria de Venezuela

Escuela de Historia de la UCV presenta el seminario en cómo hacer historia de mujeres

La sociedad venezolana está marcada por el caudillismo y figuras de autoridad masculina tradicional.

24/09/26.- En el marco de la revisión académica y la integración de nuevas perspectivas historiográficas, la Sala de Lectura de la Escuela de Historia de la Universidad Central de Venezuela (UCV) fue el escenario para la presentación de los trabajos finales del seminario impartido por la docente Niyirée Baptista. La jornada se centró en la reconstrucción del papel femenino en el devenir social y la crítica a las estructuras tradicionales de investigación. 

La reconstrucción histórica tradicional suele articularse en torno a las grandes figuras políticas y militares, dejando al margen las vivencias y contribuciones de sectores fundamentales de la sociedad. Ante este panorama, surge la necesidad analítica de cuestionar los relatos oficiales y dar apertura a narrativas que visibilicen a los sujetos históricamente omitidos.

​La profesora Niyirée Baptista contextualizó el propósito del seminario señalando que respecto al significado conceptual de esta iniciativa, la académica explicó: “justamente este seminario es pensado para hablar de esas sujetas que históricamente nos han invisibilizado... para nadie es un secreto que la historia la escribe quien tiene el poder, ¿no?, los vencedores. Pero cuando hablamos de fisurar el canon justamente es contar esas otras historias, esas otras memorias de quienes han sido invisibilizadas”.

​Asimismo, enfatizó la urgencia de redefinir las formas de representación social: “porque estamos hablando de qué forma nos representamos. O sea, no podemos seguir viviendo bajo una historia solo contada desde el canon masculino, desde la óptica masculina, sino saber dónde estábamos, quiénes nos representábamos, qué estábamos haciendo, y eso parte de entender que hay unas relaciones de poder que inevitablemente son inherentes a unas relaciones de género”.

​Sesgo en la investigación académica

Muchas agresiones cotidianas o el acoso hacia las mujeres se consideran "normales" debido a costumbres arraigadas.

​Investigar la historia de las mujeres implica enfrentarse a vacíos documentales significativos y a prejuicios metodológicos arraigados en el ámbito académico. Las fuentes existentes suelen reflejar la mirada de las élites o del género dominante, lo que requiere de la historiografía contemporánea un esfuerzo crítico para reinterpretar los archivos y revalorar temáticos antes considerados secundarios.

​Al abordar los obstáculos de la práctica investigativa, Baptista detalló: “uno de los principales retos que representa hacer historia de mujeres tiene que ver con las fuentes, porque no hay fuentes... la mayoría de las fuentes o los registros que conocemos justamente son registros desde la visión de lo masculino, porque bueno, las mujeres no se consideraban parte de la historia o de esos aportes”.

​De igual forma, cuestionó la desvalorización académica sobre los temas que involucran el cuerpo y la vida cotidiana: “otra dificultad o barrera bastante grande que siempre se presenta tiene que ver con lo subjetivo. Porque bueno, se considera que hacer historia de mujeres es algo que no tiene sentido... que sigue considerándose, aun en el siglo XXI, que es de menor valor... y yo siempre digo: no hay nada más político que lo que atraviesa el cuerpo: las violencias, el aborto... las violencias sexuales”.

​Baptista también hizo referencia al estado actual del currículo universitario:  “la academia venezolana, la Universidad Central de Venezuela, la Escuela de Historia sigue teniendo un pénsum que es muy patriarcal, que es muy masculino, donde no se le da visibilidad a lo que hacen las mujeres... Hablamos de una historia que analiza el presente, el pasado y el futuro”.

Investigaciones estudiantiles: Ejes temáticos de las ponencias

Las mujeres cargan con la mayor parte de las labores del hogar y de cuidados sin recibir pago.

Como resultado del seminario, los estudiantes presentaron una serie de proyectos de investigación que abarcan diversas dimensiones del desarrollo histórico de las mujeres en Venezuela y el ámbito internacional. Las ponencias se estructuraron en tres ejes temáticos fundamentales: el cuerpo como soporte, la producción escrita frente a la violencia y la participación política y artística. 

​Mujeres y el cuerpo

​El cuerpo como archivo: mujeres, arte conceptual y auto-representación en Venezuela (1970-1990) – Presentado por Gabriela Gil. 

​Sangre mala y sangre buena, una reflexión sobre la menstruación – Presentado por Valeria Montilla. 

​Mujeres, escritura y violencia

“El corcel de las crines alba”: un espejo de la violencia sexual y la desprotección jurídica de las mujeres venezolanas – Presentado por Génesis Pereira. 

​Redes de tinta y papel: la labor periodística y política de Rosalina Gonzáles de la Rosa desde su archivo epistolar (1859-1920) – Presentado por Yajaira Hernández. 

​Mujeres y participación

​El virtuosismo de Teresa Carreño: una disrupción en el patriarcado musical estadounidense decimonónico – Presentado por Denis Bauza. 

​El movimiento sufragista y la Agrupación Cultural Femenina (1935-1947) – Presentado por Rianny Rincones.

Más allá del canon masculino: La necesidad de reescribir la historia desde la perspectiva feminista en la UCV

Sistema Patriarcal en la sociedad 

La cultura venezolana mantiene fuertes raíces machistas y autoritarias.

​Durante décadas, la enseñanza y la investigación historiográfica en Venezuela han estado dominadas por un enfoque hegemónico centrado en las gestas militares, las élites políticas y los grandes héroes masculinos. Frente a esta narrativa tradicional, las aulas de la Escuela de Historia de la Universidad Central de Venezuela (UCV) se han consolidado como espacios de debate crítico orientados a desmantelar los sesgos de género en la producción del conocimiento académico.

​“Cuando comencé a estudiar, también pensaba que hacer historia de mujeres era de menor valor; pensaba que no era político o que a nadie le iba a interesar. Después me empecé a dar cuenta de que eso tiene que ver justamente con el sistema patriarcal y cómo nos socializan, porque pensamos que lo que nosotros hemos hecho no es importante”, señaló.

​La especialista explicó que la educación tradicional instruye a la sociedad para glorificar una narrativa eminentemente masculina y que, cuando las mujeres llegan a figurar en los libros de texto, suele tratarse de personajes excepcionales o de la realeza:

​“Nos educan siempre para entender y enorgullecer una historia de hombres. Cuando empiezan a salir personajes de mujeres, son grandes figuras como Catalina de Rusia. Pero aquí no solo rescatamos a esas grandes mujeres, sino que nos preguntamos: ¿dónde estaban las mujeres de pie?, ¿qué pasó con la vida de las esclavas?, ¿qué pasó con la mujer que no era mantuana?”.

​Asimismo, recordó que las inequidades y barreras jurídicas para las mujeres venezolanas son un fenómeno de la historia reciente, mencionando que tan cerca como en la década de 1980 las mujeres en Venezuela aún enfrentaban severas limitaciones legales, como la falta de patria potestad sobre sus hijos o la dificultad para acceder al mercado laboral en condiciones de igualdad.

​Enfatizó que la historiografía feminista representa una postura crítica que cuestiona la estructura misma del poder y los roles de género impuestos a lo largo del tiempo:

​“Cuando hablamos de historia de mujeres o feminista, estamos hablando de una apuesta historiográfica y epistemológica. No se trata solo de decir "la hermana de Bolívar hizo esto o aquello", sino de entender por qué las mujeres estaban condicionadas a esos roles. Una historia feminista apuesta por la criticidad y por romper el canon masculino hegemónico y los estereotipos como el ángel del hogar".

​“Apostamos por romper los estereotipos que se gestan a nuestro alrededor y por incluir a quienes han quedado fuera del aparato hegemónico, como las mujeres que no desean ser madres o las identidades diversas. Por eso es tan importante visibilizar estos espacios de reconstrucción histórica”, concluyó.

En el marco de las actividades dedicadas a cuestionar el canon historiográfico oficial, el objetivo central no es únicamente agregar nombres femeninos a las páginas del pasado, sino transformar de raíz las herramientas epistemológicas con las que se examina la memoria histórica nacional.

ORIANNA GONZÁLEZ / CIUDAD CCS