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Xin cháo | Đổi mới: golpe de timón (I)



Por Ángel M.Bastidas G


No se puede cambiar el pasado

pero el futuro será nuestra responsabilidad


Nguyen Phu Trong


Sin pretender copiar modelos, a propósito de la disyuntiva por la cual transita nuestro Proceso Bolivariano, haremos una parada en un acontecimiento inédito que marcó el viraje del proceso vietnamita ante un panorama sombrío, interno y externo en el preciso momento histórico que colapsaba la experiencia socialista europea de inspiración bajo la influencia de la Unión Soviética (URSS).


Golpe de Timón fue el término de la línea trazada por el Comandate Hugo Chávez, cuando el Proceso Bolivariano reclamaba urgente cambios ante la bestial ofensiva de la derecha venezolana y su amo del norte que había afectado seriamente la economía de país. Ese golpe de timón chavista para enfrentar un momento crítico de los tantos que ha transitado la patria de Bolívar, se denominó en Vietnam đổi mới o renovación. Veinte años después del triunfo de la revolución, el para entonces secretario general del Partido Comunista de Vietnam, Nguyễn Phú Trọng, de visita en la Casa Blanca, frente a Barack Obama (2015), afirmó: Qué no se puede cambiar el pasado, pero el futuro será nuestra responsabilidad, una expresión, que nos recuerda una de las obras de Lenin: Un paso adelante y dos pasos atrás (1904).


El minado camino

A once años de haber derrotado en una larga resistencia armada al invasor extranjero, Vietnam se encontraba atrapado en una posguerra que sumía al país en la miseria, pero nuevamente, bajo la conducción de Partido Comunista fue capaz de dar el salto estratégico apropiado tras un intenso debate de la dirigencia revolucionaria y su base popular.


Durante la Revolución de Agosto (1945), el pueblo vietnamita comprendió que estaba listo para emprender la lucha libertaria frente al colonialismo francés. En el interin, Hồ Chí Minh se juramentó en la plaza Ba Đình como presidente de la República Democrática de Vietnam (RDV), el 2 de septiembre de aquel 1945, pero en realidad la lucha frente a los europeos apenas comenzaba. Se necesitaron nueve años más para sellar la derrota del colonialismo francés en la Batalla de Điện Biên Phủ, el siete de mayo de 1954.


La firma del Acuerdo de Ginebra, un día después de la victoria vietnamita, parecía rubricar la paz duradera en toda Indochina, donde había flameado la bandera gala por 96 años.


La geopolítica aparentaba tranquilidad tras el fallecimiento de Joseph Starlin en la Unión Soviética (URSS) donde se hablaba de distensión internacional, mientras que la República Popular de China abogaba por el fin de conflicto en la península de Corea, sin embargo Estados Unidos, que había subsidiado con mucho dinero y armamento a los franceses, se alistaba´para ocupar el lugar de su derrotado aliado europeo, violando descaradamente lo firmado en Ginebra, abriendo así otro sangriento capítulo en la historia de la humanidad.


Esa misma historia le pasó factura a los "cowboy" del Pentágono el 30 de abril de 1975, sin ante asestarle otros determinantes golpe en el terreno militar, como la Ofensiva de Tet (1968) y la Batalla Điện Biên Phủ en el cielo, Hanoi (1972).       


El atolladero

Así como la odisea de Điện Biên Phủ (1954) y la Victoria de la Primavera (1975) le habían dado calor a las luchas populares anti-capitalistas, sobre todo en África y América Latina, en Indochina se avecinaba una etapa tan difícil como la misma guerra, con un país destrozado, sin escuelas, ni universidades, con los hospitales en el suelo y la industria colapsada, producto de los masivos bombardeos, además de miles de hectáreas contaminadas por el agente naranja-dioxina en el 10 por ciento de los territorios del sur.


Si esto resultara poco, Estados Unidos y sus aliados como Tailandia, Corea de Sur, Australia, Nueva Zelanda, Filipinas, entre otras naciones, se trazaron aislar y hundir en el caos a la nueva república socialista con un profundo bloqueo económico que golpeó fuertemente a Vietnam por más de 20 años, mientras alentaban a las pandillas que se aprovechaban del hambre y la miseria del pueblo vietnamita, sobre todo en Saigon, donde la burguesía, esencialmente los Hoa (vietnamitas adinerados de origen chino) se aprovechaban de la crisis a través del mercado negro.


Esa dramática etapa de las crisis ocasionada por la guerra y el posterior bloqueo comercial de Estados Unidos y sus aliados, descrita al detalle por el periodista y escritor colombiano Gabriel Garcia Márquez en el reportaje La mentira y la verdad del éxodo vietnamita, para un medio español (1980), muestra una fase de una revolución que parecía perdida, luego de una larga lucha nacional que había dejado en el campo de batalla más de 2 millones de muertos.y unos 4 millones de afectados por el agente naranja-dioxina.


La propaganda imperialista pasó a ocupar el puesto de los derrotados yanquis sobre el de los blindados y super aviones, desatando una gigantesca confrontación mediática, retratada en las barcazas repletas de migrantes, supuestamente huyendo del infierno comunista, frente a las costas de Hong Kong y Malasia.


El panorama internacional no era nada alentador para la joven revolución que en ese momento ya no contaba con el apoyo de la República Popular de China, en un ambiente nada esperanzador, frente al derrumbe de la Unión Soviética y en general el campo socialista europeo apoyado por Moscú, que mostraba los primeros síntomas de un derrumbe definitivo que tomó cuerpo entre 1985 y 1991.


Al otro lado del mundo, en el continente americano se escuchaban consignas esperanzadoras, pero solo eso, gritos que se llevaba el viento, porque el imperio estadounidense apretaba el puño, sobre todo ante la Perla del Caribe, la pequeña isla de Cuba, Venezuela y Nicaragua, sobre las cuales el imperio afincaba dramáticamente la bota. Más cruel no podía ser el panorama de la pequeña patria liderada por el Tío Hồ en 1945 que había mostrado con orgullo, en la plaza Ba Đình de Hanoi, su primera bandera libertaria, aquella de azul y rojo, y estrella amarilla, que años después, en 1975, se convertiría la tela batiente de color rojo rojito, de estrella dorada, cuyo emblema llama al optimismo: Decididos a combatir y vencer, como fue bautizada.


Consultas:

- N.H.Toan (2010) Vietnam, Guerra de Liberación Liberación (1945-1975) The Gioi Ed.

- N.P. Trong (2005) Vietnam en el camino de la renovación. The Gioi Ed.