BORRADOR ENTREVISTAJorge Jacko y la hazaña de sanar 170 mil fotogramas
Maestro audiovisual revela el minucioso trabajo tras el rescate en 4K de 15 obras de cine
29/09/26.- La preservación fílmica de un país adquiere un factor de suma importancia para su patrimonio, puesto que lo capturado por las cámaras cinematográficas refleja la memoria colectiva, la identidad cultural y la historia de una sociedad a lo largo del tiempo.
Recientemente han surgido nuevas propuestas del séptimo arte en Venezuela, entre las cuales resalta un trabajo que se alinea con este concepto: el Plan de Preservación Fílmica Nacional, una iniciativa impulsada por el Centro Nacional Autónomo de Cinematografía (CNAC), la Fundación Cinemateca Nacional y Bolívar Films, que busca la restauración de 15 películas emblemáticas del cine venezolano.
“El Pez que Fuma” y “Domingo de Resurrección” fueron los dos primeros títulos reestrenados bajo este convenio estratégico, los cuales durante sus funciones especiales cautivaron al público no solo por su calidad narrativa, sino por el excelente trabajo realizado en la restauración de cada fotograma de las mismas, haciendo que no tengan nada que envidiar a ningún filme estrenado en la actualidad.
El cineasta Jorge Jacko, líder del equipo que hace realidad la restauración de estos filmes, junto con su esposa Rosaemilia Jacko, compartieron con Ciudad Ccs el proceso que hay detrás de digitalizar una película de hace más de 50 años con calidad 4K y cómo inició este plan nacional.
Rescate de la memoria audiovisual
De acuerdo con el maestro audiovisual Jorge Jacko, la iniciativa comenzó en 2016 con la creación de una comisión para la conservación de imágenes en movimiento, lo que incluye cine, videos, Super 8, 16mm y registros caseros de la memoria histórica de Venezuela, lo que posteriormente se convertiría en el convenio de cooperación entre el CNAC, la Cinemateca Nacional y Bolívar Films.
La selección de los 15 títulos no fue aleatoria, puesto que dependió de las condiciones físicas del soporte, el grado de peligrosidad, urgencia de su deterioro y la prioridad técnica de rescate, asimismo, el acuerdo contempla la devolución de estas obras al circuito comercial e institucional, para permitir que el público vuelva a disfrutar en salas de cine de hitos que llevan guardados en bóvedas de archivo.
Con el reestreno reciente de El pez que fuma y Domingo de Resurrección, este convenio demostró la viabilidad técnica y operativa de restaurar el patrimonio fílmico con talento y tecnología local, sentando un precedente inédito en la política cultural del país para la salvaguarda del patrimonio audiovisual.
El arte de sanar el fotograma
Entre dos a tres años, ese es el tiempo que tardaba el material a color en deteriorarse, un tiempo excesivamente corto en comparación a todos los años de esfuerzo que lleva cada producción cinematográfica, debido a esto, en los 70’s el maestro Jacko se empezó a interesar por la conservación, preservación y restauración de material.
De este modo, Rosaemilia Jacko explicó que este proceso inicia con la intervención física el soporte, puesto que antes de llegar a las herramientas digitales, el equipo de Bolívar Films realiza una inspección minuciosa a mano, reparan perforaciones desgastadas, realizan empalmes y eliminan cualquier suciedad superficial que pueda haber en las cintas.
Una vez reparada la cinta, el material pasa a través de un escáner, un dispositivo con un sensor de alta resolución que fotografía cada fotograma para convertir los celuloides en imágenes digitales, para posteriormente, iniciar la fase de limpieza de ruido y la corrección del deterioro químico.
“Una película tiene 24 fotogramas por segundo, lo que significa corregir rayita por rayita más de 170 mil cuadros de un largometraje, si arreglar una foto fija te toma un día entero, imagínense lo que es hacer eso 170 mil veces”, así resume Jorge Jacko la fase de limpieza y corrección visual.
A este reto se le suma la interpretación del color, esto porque el paso del tiempo causa que la química de la cinta pierda saturación, lo que ocasiona que el filme torne a verse con tonos verdosos o rojizos.
Y al no contar con la presencia del director original al momento de corregir el color, intentan lo máximo posible respetar la visión y estética original sin imponer estilos o herramientas contemporáneas.
"Tú no puedes cambiarle el 'look' a la película respecto a lo que concibió el realizador. Es como si dijeras: 'Voy a leer El Quijote, pero como no me gusta el nombre de Sancho Panza, se lo cambio'. Hay que respetar la obra del autor", puntualiza Jacko sobre los casi siete meses de trabajo continuo que tomó devolverle a la película la textura y la atmósfera con la que fue concebida.
El reto de preservación post restauración
Una vez se reestrenan estos filmes y los proyectores se apagan, surge la interrogante de todo proceso de preservación: ¿dónde y cómo se almacena una película para que no vuelva a perderse?, la respuesta más común sería “en la nube” o en discos duros convencionales, sin embargo, Jacko advierte sobre la fragilidad y volatilidad de los entornos digitales.
“La nube no es un archivo eterno ni seguro para el patrimonio de un país, es un servicio privado, costoso, susceptible a pérdidas masivas y que exige pagos constantes por almacenamiento o descarga”, señaló.
Como respuesta ante esta inconveniente frente a la poca viabilidad de la nube, el equipo utiliza cintas magnéticas de alta densidad bajo el estándar LTO (Linear Tape-Open, en inglés), un soporte físico especializado que permite resguardar hasta 45 terabytes de información en un formato altamente resistente, con una vida útil estimada de 30 años.
Próximos reestrenos
El entusiasmo visto durante el reestreno de El Pez que Fuma y Domingo de Resurrección respalda la ruta del Plan de Preservación Fílmica Nacional, el cual ya contempla la restauración de las próximas obras que serán reestrenadas
- Jericó, dirigida por Luis Alberto Lamata.
- País Portátil, de Antonio Llerandi e Iván Feo.
- La Propia Gente, este último es un compilado de 3 cortometrajes: Yo Hablo Caracas, El Afinque de Marín y Miami Nuestro.
Para el maestro Jorge Jacko, conservar no significa "guardar cosas viejas", sino desarrollar un proceso de investigación activo para salvaguardar una identidad cultural reconocida como Patrimonio Universal por la Unesco.
Su mensaje final apela directamente a los estudiantes del séptimo arte, e insta a la juventud a capacitarse a través de diplomados y talleres especializados, para no temerle a las tecnologías emergentes como la Inteligencia Artificial, utilizándolas como herramientas aliadas para acelerar y sostener los procesos de restauración.
“Hace falta que los jóvenes se involucren, las nuevas herramientas como la Inteligencia Artificial, ¿quién puede manejar eso sino los jóvenes?”, concluye Jacko, dejando la puerta abierta para que el relevo generacional tome las riendas del patrimonio cinematográfico de Venezuela.
HÉCTOR RODRÍGUEZ / AMÉRICO MORRILLO / CIUDAD CCS
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