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Brasil decide su futuro con dos modelos económicos opuestos en disputa

Lula Da Silva y Flávio Bolsonaro se miden en las urnas el próximo domingo

La propuesta bolsonarista es un ajuste del 1,5 % del PIB y el recorte de diez ministerios.

29/09/26.- Brasil enfrenta una elección que cristaliza dos proyectos económicos antagónicos, el de Luiz Inácio Lula Da Silva, que impulsa un desarrollo "inclusivo y sostenible" con un Estado activo, y el de Jair Bolsonaro (y su heredero político, Flávio Bolsonaro), que apuesta por un ajuste fiscal duro, menos Estado y más mercado, en sintonía con las decisiones de Washington.

El modelo de Lula: Una economía donde quepan todos

Lula articula su propuesta en torno a la idea de que el crecimiento debe ir acompañado de inclusión social y reducción de desigualdades. Su visión coloca al Estado como motor de la infraestructura, la industria y la productividad, utilizándolo para "inducir" el crecimiento.

En dos años de gobierno, según datos oficiales de la edición 2025 del informe sobre el Estado de la Seguridad Alimentaria y la Nutrición en el Mundo (SOFI), Brasil volvió a salir del Mapa del Hambre (MdH) de la FAO y 17,4 millones de personas abandonaron la pobreza, un hito que logró que la nación suramericana fuera retirada de ese mapa por segunda vez. La renta media del trabajo alcanzó niveles históricos y el desempleo cayó a mínimos.

En ese contexto, el actual gobierno destaca récords de comercio exterior en 2025 y una política de alianzas con economías tradicionales y emergentes para sostener el crecimiento con inclusión. Para 2025–2026 Lula activó unos R$ 215 mil millones en medidas de estímulo, pero con un método distinto al de Bolsonaro, priorizando el crédito por encima del gasto directo y las desgravaciones, reseñaron medios locales de Brasil.

En sus propias palabras, Lula ha insistido en que "es posible un nuevo modelo de desarrollo inclusivo y sostenible", presentando sus resultados macroeconómicos (PIB en crecimiento, inflación controlada, empleo en mínimos) como prueba de viabilidad.

Modelo bolsonarista: Ajuste "tesouraço" 

La propuesta económica asociada al expresidente Bolsonaro (representada en 2026 por Flávio Bolsonaro) se define por un giro liberal-conservador, con énfasis en la disciplina fiscal y la reducción del tamaño del Estado.

El llamado "tesouraço" fiscal, propone un recorte de al menos diez ministerios, un nuevo techo de gasto y un ajuste de alrededor del 1,5 % del PIB en los primeros 18 meses de un eventual mandato, buscando un "choque de confianza" que reduzca los tipos de interés futuros.

 Con un presupuesto de base cero y desregulación, el programa plantea revisar y eliminar más de mil normas tributarias y regulatorias, además de contener las cuentas públicas con reglas más estrictas.

Mientras Lula habla de recuperar empresas estratégicas privatizadas, el programa bolsonarista propone retomar el Programa Nacional de Desestatización, incluyendo la venta de Correos y otras estatales.

Diplomacia multipolar

El líder de izquierda aboga por la soberanía nacional y la diversificación de alianzas, mantiene a China como principal socio comercial de Brasil, e intenta articular puentes complejos con Washington (como el reciente diálogo tarifario entablado con el expresidente Donald Trump). Su enfoque promueve la integración regional latinoamericana sin un alineamiento ideológico automático.

Jair Bolsonaro, por su parte, defiende el libre mercado, lo que ha enmarcado su discurso como liberal, conservador y reformista, apelando a un Estado "más eficiente, menos burocrático, y a juicio del candidato de ultraderecha, con menos intervencionismo", y mayor protagonismo del sector privado.

En la práctica, esto implica priorizar el equilibrio fiscal y la confianza de los mercados por encima de la expansión del gasto social y la inversión pública directa. Ambos lados evitan detallar medidas impopulares de cara a la elección, pero la dirección es clara: Más Estado y protección social frente a menos Estado y más mercado.

CARMEN ADRIANA DAZA / CIUDAD CCS