Caracas: una hechicera inolvidable | Latinoamérica se levanta contra...
el fascismo
Por José Antonio Ramírez
03/10/2026.- Caracas, esa hechicera que nos seduce entre aromas a café, cigarrillos, outfits, bebidas espirituosas y viernes de quincena, es sin duda una musa incomprensible entre tanta belleza y caos simultáneos. El Waraira Repano nos despierta con una sonrisa cómplice, mientras invita a sus habitantes a tomar la pista rumbo al trabajo, los colegios y las universidades.
Entre ese devenir citadino se encuentra Leonel, un chileno exiliado con 40 años viviendo en la Caracas cosmopolita que engaña al incauto extranjero, pero enamora a quienes han resuelto quedarse en ella. Oriundo de Santiago de Chile e ingeniero de tránsito, arribó al país en 1978, huyendo de la dictadura de Augusto Pinochet.
Aquí resolvió hacer su vida, lejos del vil plan Cóndor, ese método adoptado por las dictaduras latinoamericanas para perseguir, torturar y desaparecer a los pueblos que se levantaban en contra del fascismo, la burguesía, la oligarquía y el terror de Estado.
Los generales dictatoriales de entonces enviaron a sus oficiales militares a entrenarse en la Escuela de las Américas, ubicada en Columbus, Georgia (EE. UU.) para aprender tácticas de contrainsurgencia y combate con las cuales enfrentar a la guerrilla insurgente, a los estudiantes de izquierda, a las organizaciones campesinas y al pueblo unido que se negaba a someterse a la bota militar y a ver borrados de un plumazo sus derechos sociales alcanzados.
En esa realidad, Leonel dejó atrás a sus padres y hermanos. Hijo de un ingeniero de minas y de una madre docente, entendió que residir en el Cono Sur, con los dictadores militares gobernando en Argentina, Brasil, Bolivia, Uruguay y Perú, era condenarse a muerte.
Así llegó finalmente a Venezuela, la tierra prometida donde brotaba el petróleo del suelo, con minas abundantes de oro, diamantes, hierro, bauxita, la cuenca hidrográfica más grande del mundo y un clima exquisito en el que imperaba el "ta barato, dame dos". Los foráneos sabían muy bien que llegar a la joya del Caribe era sinónimo de comenzar una nueva vida libre de persecución, cárcel y tortura.
Han transcurrido cuatro décadas y ahora vive feliz, rodeado de sus hijas y nietos. Ciertamente, luego de tanto trabajo de vender repuestos para caucheras, balanceadoras, gatos hidráulicos y desmontadoras de caucho, logró consolidar su propia empresa hace treinta años. A partir de allí, todo fluyó a pedir de boca.
Hombre de centroizquierda, cree en la igualdad, la justicia y las oportunidades para todos en las mismas condiciones de acceso. Significa que el pueblo pueda ingresar a estudiar en las universidades, contar con seguridad social, así como educación gratuita y de calidad en todos los niveles, además de un servicio médico gratuito, con profesionales capacitados y un trato digno al paciente.
Sin embargo, Leonel ha tenido que probar el cáliz de la traición de sus antiguos camaradas; Degustar ese trago agrio con sabor a ajenjo, donde los más radicales de la pseudoizquierda terminaron entregándose a la derecha. A veces, verlos resulta insufrible.
Los actores de la parodia borraron el casete y olvidaron la lucha social, la guerrilla y las acciones de defensa contra ese Estado opresor, capitalista, burgués u oligarca. Ahora ocupan cargos ministeriales y curules en el Parlamento, y algunos inclusive llegaron a ser gobernadores, pero todos cortados con la misma tijera de la corrupción, la burocracia y la demagogia.
Los días pasan. Hace cinco años enviudó. Ella, Gabriela, lo dejó con apenas 58 años —joven aún, pensaría Leonel, dubitativo entre la melancolía y la felicidad por los momentos vividos—. Es viernes y el cuerpo lo sabe: saca su mejor botella de whisky de 21 años para brindar con sus hijos. Previa ducha, observa atónito cómo avanzan las agujas del reloj. ¡Qué tiempo tan despiadado!
Suriah viene con su esposa y los morochos, mientras que Huáscar, divorciado, viene con su hijo, que es un encanto. Leonel ve la hora y resuelve revisar qué ha ocurrido en el ámbito internacional. Tiene clara la vorágine guerrerista del gobierno de Donald Trump, quien no halla qué hacer con tanto petróleo venezolano.
Comienza de nuevo el calvario. Abre Russia Today en su cuenta de Telegram y lo primero que se encuentra es que el presidente de Estados Unidos ha resuelto desviar más de 50 millones de dólares estadounidenses dirigidos a países del este de Europa para reasignarlos a gobiernos de América del Sur, con el fin de "apoyarlos" en el combate al narcotráfico y a células terroristas. Leonel no se lo cree y lee la noticia con estupor.
Trump desvía fondos para enviarlos a Latinoamérica
La Administración del presidente Donald Trump retiró decenas de millones de dólares en asistencia militar destinada a países de Europa y Oriente Medio para reasignarlos a gobiernos de Latinoamérica, pese a la oposición de los principales demócratas en las comisiones de Exteriores del Congreso, informa The Washington Post, citando a fuentes anónimas.
Según el reporte, la Casa Blanca notificó al Congreso en septiembre su intención de reprogramar esos fondos, lo que llevó a la senadora Jeanne Shaheen y al congresista Gregory Meeks a bloquear la iniciativa. No obstante, la noche del miércoles el Ejecutivo comunicó que seguirá adelante con la medida y transferirá 52 millones de dólares, inicialmente aprobados para Eslovaquia, Macedonia del Norte, Túnez e Irak, hacia Panamá, Perú, Ecuador y Colombia.
El Departamento de Estado defendió la decisión y aseguró al diario que la reasignación se ajusta a la estrategia de Washington de priorizar el hemisferio occidental. En un comunicado, sostuvo que los fondos se destinarán a combatir el "narcoterrorismo", fortalecer alianzas de seguridad, contribuir a la protección del canal de Panamá y contrarrestar la influencia militar de países rivales, reseña RT.
Caracas se viste de azul
El ingeniero está de regreso; sus pensamientos lo alejan de la realidad. Piensa para sí: "¿Por qué luchar tanto en mi juventud para que la derecha suba al poder gracias a la ignorancia de un pueblo que vota por ella? No les importa que sus gobiernos electos privaticen los recursos petroleros, gasíferos, mineros, tierras raras, reservas de agua y territorio virgen a precio de gallina flaca", sentencia.
Los chicos están por llegar. Deja a un lado el celular de última gama que le regaló Huáscar en Navidad. Después de todo, su hijo menor escogió Estudios Internacionales en la UCV y ahora trabaja como agregado diplomático en una embajada de Europa del Este. Huáscar ha sido una luz tras haberlo levantado con mucho esfuerzo, sacrificio y principios.
Willy, el hijo de Huáscar, con apenas ocho añitos, se presenta y dice en su tonito chico: "Abuelito, hoy no vas a hablar de política, ¿verdad?". Él lo mira con altivez, pero luego se ríe como un cómplice que sabe que es una broma. "Por supuesto, hijito; hoy solo vamos a celebrar juntos por una esperanza que se dibuje en nuestro futuro", concluye.
Suriah llega a casa con su esposa Daniela y los morochos, Alex y Miguel. Ambos cuentan con 11 primaveras y se creen los chicos listos de la cuadra: excelentes estudiantes, gamers, escuchan rock, punk y rap. Son amantes de las redes sociales, pero filtran como hackers en la deep web. Su madre es docente universitaria y su papá tiene un pequeño restaurante gourmet.
Comienza la noche y el azul índigo tiñe el cielo del valle de Caracas. Asoman los tonos rosa, azul y fucsia entre las nubes. El calor al menos se disipa y nuestra inefable musa baja con una fuerte ráfaga de viento impulsada desde el este, que trae aromas exquisitos e inunda toda la ciudad.
Los pueblos se levantan
Chile arde de nuevo: las políticas neoliberales y fascistas adoptadas por el presidente José Antonio Kast han colmado la paciencia de sus habitantes. Ciudadanos de a pie, junto con estudiantes de secundaria y universitarios, trabajadores del sector salud e indígenas mapuches, han salido a protestar contra lo que asumen es una dictadura aupada por la extrema derecha que representa el Ejecutivo.
Miles de chilenos salieron a las avenidas principales de Santiago para marchar rumbo al Palacio de la Moneda y protestar contra los recortes en educación, salud, transporte público y alimentos, así como por el aumento del diésel y la gasolina.
Los carabineros de Chile, por supuesto, salieron a reprimir la marcha multitudinaria con gases lacrimógenos, balas de goma, lanzadores de agua y garrote a primera plana contra un pueblo enfurecido que no aguanta seguir endeudándose todos los meses solo para comprar comida y saldar cuentas pendientes.
Argentina no está lejos de esa realidad. De hecho, el presidente “más sionista del mundo” —afirmación del propio Javier Milei— aprobó un proyecto de ley para vender territorio virgen en la Patagonia a colonos israelíes a precios irrisorios. Ahí podrán edificar sus residencias, locales comerciales, sector bancario, agricultura, ganadería, minería y extracción de recursos naturales sin necesidad de salir de sus comunidades ni interactuar con los locales.
La Casa Rosada y el Congreso han sido escenarios de fuertes enfrentamientos entre líderes estudiantiles de liceos y universidades, docentes, científicos, trabajadores públicos, ferroviarios, pequeños y medianos empresarios y el sector informal. Todos demandan frenar en el Congreso la venta del territorio nacional, el atropello de los derechos consagrados de los pueblos originarios y la instalación de minas a cielo abierto dirigidas por trasnacionales que intoxican los acuíferos subterráneos.
Bolivia no se queda atrás. Allí, su mandatario Rodrigo Paz ha sido cuestionado por sectores del pueblo aymara que no soportan la inflación, el aumento desmedido del diésel, la gasolina defectuosa, el alza de los servicios públicos, el decadente sistema de salud y el alto costo de la vida.
El pueblo boliviano lo denuncia en voz alta: "Este presidente ha sido el peor. Ha vendido nuestro país a los gringos. Este señor no representa al pueblo boliviano, es un ladrón él. Ha quedado demostrado", aseguró un minero mientras marchaba hacia el palacio de gobierno.
Rodrigo Paz evadió por completo las explicaciones solicitadas por la prensa sobre su inexplicable estadía de tres días en la ciudad estadounidense de Boca Ratón, luego de su participación en la Asamblea General de las Naciones Unidas (ONU).
"Yo uso el avión para generar recursos para Bolivia", zanjó Paz en una conferencia convocada para intentar frenar el revuelo ocasionado por su misterioso itinerario, ya que no se difundió la agenda del mandatario en esa ciudad de Florida ni la de la delegación que lo acompañaba.
Brasil advierte a Estados Unidos
Mientras tanto, en el país carioca, Luiz Inácio Lula da Silva hace una advertencia muy clara ante las pretensiones de su homólogo Donald Trump de seguir inmiscuyéndose en los procesos electorales del 4 de abril en la región, al favorecer con sus declaraciones el apoyo irrestricto de la Casa Blanca al candidato de ultraderecha Flávio Bolsonaro.
Al ser consultado sobre la posibilidad de una injerencia de Trump en las elecciones brasileñas o de cuestionamientos a los resultados de las urnas, Lula dijo haber transmitido directamente al presidente estadounidense la postura de Brasil: "No se meta en las elecciones de Brasil", declaró.
Esta declaración repite una posición ya expresada anteriormente por Lula. En junio, tras la reunión del G7, el presidente también afirmó que las elecciones brasileñas son una cuestión interna y exigió respeto a la soberanía de su país.
A pesar de las divergencias, los Gobiernos brasileño y estadounidense mantuvieron canales de negociación a lo largo del año. Tras una conversación entre Lula y Trump, representantes de ambos países retomaron las tratativas comerciales, según una nota difundida por el Ministerio de Desarrollo, Industria, Comercio y Servicios.
"No me importa si alguien me aprecia personalmente. Lo que sí exijo es que se me respete como presidente de Brasil y se respeten los intereses de Brasil", dijo Lula, refiere Al Mayadeen.
Venezuela da sus primeros pasos
Leonel esboza una sonrisa de esperanza ante el futuro incierto, lúgubre y hostil de un país que se debate entre la lealtad de su pueblo y la traición de quienes han ostentado el poder. No comprende cómo una tierra tan próspera, con una idiosincrasia aguerrida, soberanía e independencia, haya terminado bajo las presiones de su enemigo histórico: Estados Unidos.
De regreso al Caribe, la presidenta encargada, Delcy Rodríguez, encabezó recientemente una sesión del Consejo Nacional de Economía en Caracas para dar inicio formal a las jornadas de trabajo con la delegación del Grupo del Banco Interamericano de Desarrollo (BID y BID Invest), en el marco del reimpulso de las relaciones institucionales del país con los organismos multilaterales de crédito, reseña Ciudad CCS.
El Gobierno venezolano evalúa con este encuentro gestionar financiamientos con organismos multilaterales para invertir en las necesidades urgentes requeridas por el pueblo, como la infraestructura, clave en la prestación de servicios públicos esenciales como electricidad, agua, gas doméstico y gasolina con sus derivados.
Hora de “mimir”
Leonel al fin se va a dormir. La casa permanece a oscuras; el recuerdo viene precedido por los flashes de una memoria selectiva en Santiago de Chile durante el golpe de Estado de 1973. Los milicos en el Poder Ejecutivo, Legislativo y Judicial conducen la nación bajo el mando del dictador Augusto Pinochet. Los disidentes son perseguidos, encarcelados y torturados, y la izquierda es hecha trizas, con sus militantes y líderes perseguidos.
Sin embargo, han transcurrido más de cuarenta años y Leonel se siente venezolano "de pura arepa". Sabe muy bien que nosotros siempre enmendamos el capote, aunque tengamos el viento en contra. Nuestra multiculturalidad trasciende los orígenes y pinta de belleza a los habitantes de Venezuela, quienes no desfallecen en su sueño de alcanzar un país más justo, igualitario, solidario y con igualdad de oportunidades.
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