Historia viva | Resistencia activa y transformadora en paz
Por Aldemaro Barrios Romero
14/10/2026.- El objetivo del imperialismo norteamericano y europeo es que la Revolución Bolivariana no sea ejemplo para nada; la descalifica reiterativamente, trata de llevarla al basurero como lastre o papel higiénico para las excretas del capitalismo digital, hacer del pueblo venezolano y de su dirigencia revolucionaria el trapo más pútrido de quien nadie se fijase para ni siquiera limpiar lo sucio de su trasero. Eso es lo que quiere el Estado profundo.
Para ello usa la retórica mentirosa directa de sus más enconados voceros tóxicos, desde Trump y Macron hasta Milei-De la Espriella; luego, en el intermedio, voceros con una narrativa indirecta, ambigua, retrógrada y desvergonzada, como peones de la guerra irrestricta; y, finalmente, el liderazgo intoxicado de egos que se hace llamar “progresista”, también infestado de las toxinas “cognitivas”, envenenado por la competencia desleal, la desesperación y la ignorancia, o por la traición que solo la historia y sus pueblos descubrirán en el tiempo por venir.
A todo ello agregamos los hechos sistemáticos, la coerción, el bloqueo, el secuestro, los asesinatos, las mentiras, la infiltración, la agresión sistemática, el veneno digital diario durante veintiséis años consecutivos, de día, de noche y hasta cuando usted duerme; si lo alcanzó el cansancio viendo mentiras en su celular, soñará dormido y en su subconsciente su propio yo le hablará contra el chavismo.
Toda esa avalancha de infamias desbordantes no ha podido superar el espíritu de lucha de este pueblo silencioso que trabaja, escucha y siente que le falta oxígeno por momentos, pero continúa. No hay impedimento para, desde una suerte de invernadero contra la mentira, soportar callado la canallada; sabe que son Bolívar y Chávez quienes están dirigiendo desde el remoto pasado los alcances del presente y haciendo proyecciones con la mayor fe posible.
La resistencia originaria, activa y transformadora es, junto a la doctrina bolivariana, uno de los dos polos subjetivos capaces de unirnos en un destino común; nos hace trascendentes en la historia. Pueden venir terremotos, huracanes, sociópatas o ególatras entreguistas hablachentos, guerras o estratagemas; nada conmoverá ni perturbará la solidez de los principios doctrinarios bolivarianos.
Por tanto, calma y cordura; los grandes proyectos deben hacerse con paciencia doctrinal estratégica y actuar prácticamente con los pies en la tierra y la mirada en el futuro, expectante, desde nuestra propia y fecunda experiencia.
Estamos en un tiempo similar al que a Bolívar y los libertadores del siglo XIX les tocó enfrentar justo hace doscientos años. Entonces, el Libertador desplegó una diplomacia de paz, comercio y tránsito marítimo desde Chile y las provincias del sur hasta Estados Unidos e Inglaterra, después de resistir y ganar una guerra durante más de diez años para pasar a la ofensiva estratégica.
Ahora entramos en esa fase de contraataque diplomático, de resistencia activa transformadora que es para avanzar sosteniendo los objetivos estratégicos bolivarianos: La suma de felicidad, seguridad social y la estabilidad política no solo en Venezuela, sino para toda la región.
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