Caracas, una hechicera inolvidable | Entren que caben cien, 50 parados
Por José Antonio Ramírez
Son las 10 de la noche el último bus de la línea Valle – Coche que parte desde La Hoyada, se comienza a llenar. Los pasajeros agotados por la jornada del día solo quieren llegar a sus hogares, para darse un baño, comer algo con la familia y acostarse a dormir.
El chofer junto al colector anuncian a viva voz que es la última buseta en salir. Invitan a los pocos transeúntes afanados a abordar la unidad. En efecto el transporte se llena a máxima capacidad; aun así los transportistas resuelven seguir cargando personas de forma descarada.
Eliana comienza a desesperar, con apenas 27 años a cuestas ya tiene un pregrado en Antropología y una maestría en Etnología. Sin embargo ser funcionaria de la administración pública y cobrar un bono de corresponsabilidad no le es suficiente para mantener su madre enferma y apoyar los sobrinos con sus compromisos escolares.
Ella sabe de buena mano lo que es vivir el día a día de un empleado público. Trabajar demasiado, con responsabilidades ineludibles y además de ello una jefa que dice ser ingeniera agrícola y no tiene ni idea de su labor y menos los proyectos que se ejecutan en el campo de investigación e integración social de las especies, su entorno y la sociedad humana.
Apenas 500 dólares estadounidenses es su ingreso real en bolívares, con ello debe resolver comprar alimentos, pagar servicios públicos, condominio, medicinas, tratamiento para su progenitora y por supuesto apoyar los más chicos pues su hermana está casada con un profesional actualmente desempleado.
Eliana mira el reloj, son los 10:20pm; los pasajeros comienzan a desesperarse y le increpan al chofer la tardanza. Reclaman, con justa razón, su avaricia en atiborrar la unidad cuando ya no hay espacio. El conductor se mofa de ellos sin importarle el desespero colectivo. Hace calor, el sudor se escurre por la espalda de ella, la sensación le resulta desagradable.
De pronto varios hombres comienzan a tener un cruce de palabras muy fuertes con el chofer y su combo (compuesto por el colector, un copiloto y un compadre). Las groserías salen a relucir y los conductores con sarna se ríen descaradamente y amenazan con bajar los pasajeros conflictivos.
Una mujer de aproximadamente 35 años acompañada de sus hijo de 5 añitos, comienza a insultar a quienes protestan por el abuso desmedido de los choferes. Los ánimos se caldean, varios hombres se levantan de sus puestos al observar incrédulos como uno de los acompañantes del chofer tilda de marico y amenaza con caerle a trompadas a un joven obstinado por el atropello hacia los pasajeros.
Eliana se desespera, son las 10 y 35 pm, el bus es detenido por efectivos del Cuerpo de la Policía Nacional Bolivariana (CPNB). Un total de 6 funcionarios armados con cara d pocos amigos y listos para reprimir se aprestan a detener la unidad. El motivo: la disputa entre los pasajeros y el chofer.
La gente comienza a gritarles a los funcionarios, éstos al ver todo un colectivo de personas molestas y airadas, deciden recoger su actitud y a través del diálogo dilucidar el desencuentro. Hacen bajar al chofer y su combo de maleantes, quienes ahora se sienten guapos y apoyados.
El tiro les sale por la culata, las personas increpan la actitud beligerante de los uniformados y resuelven ponerle cara al abusador. El chofer y sus aliados se esconden de la multitud y se sienten desconcertados por la actitud impasible y decidida de un pueblo que no permite a los funcionarios abusar de su autoridad en detrimento de todos.
Una pasajera de 35 años resultó ser una amiga del comisionado que dirge los funcionarios y porta un mono de civil con un emblema del CPNB. Ella pretende por medio de su conocido hacer bajar los pasajeros que considera conflictivos y que se los lleven detenidos. La gente aireada los confronta sin miedo alguno, no permiten que la comisión policial detenga a nadie y menos aún los bajen de la unidad.
Al fin un Inspector Jefe media con los viajeros y pone sobre la mesa dos opciones: la primera que todos se bajen de la unidad inmediatamente y desviar al conductor con su bus. La segunda, volver a la calma y retornar definitivamente a su destino. Todos optan por la segunda propuesta.
Eliana vive en el Edificio Jazmín de los Jardines del Valle. El apartamento en el piso 7 es su hogar. Le espera su madre visiblemente alterada por la hora y la inseguridad que rodea las residencias del sector. Ella sabe que no funciona el ascensor lo que implica que su hija suba por las escaleras y se consiga con algunos vecinos maldicientes.
Al fin arranca el bus, la gente amenaza al chofer con no pagarle el pasaje. Su abuso le ha de costar muy caro. El colector con el compadre y sus amigos ahora sienten miedo de ese mismo pueblo indómito que no se deja amedrentar por los bravucones del barrio. Todos están al límite y se la tienen jurada por la grosería y ofensas proferidas a los viajeros.
Eliana suspira al atravesar la avenida Nueva Granada y pasar por el distribuidor de El Peaje que limita con la avenida Victoria, la subida hacia la Cota Mil y la avenida principal de El Cementerio. El calor se disipa, aunque no logra bajar los ánimos. Todos están agotados y solo quieren acudir a casa para descansar junto sus seres queridos.
Hogar dulce hogar
Son las 11pm, ella estresada sube presurosa las escaleras hasta el séptimo piso. Abre la reja, traspasa la puerta y va inmediatamente al baño. Por supuesto no hay agua. El día a día del pueblo llano que lucha por cumplir con sus obligaciones mientras hace malabares para llegar a fin de mes. “Gracias Dios compramos los depósitos de agua a tiempo”, piensa en voz alta, al bañar su cuerpo con el preciado líquido.
Quiere preparar algo de comer, ya son las 11:30pm. Agotada prende un incienso para alejar las malas vibras, coloca Música Ligera de Soda Estéreo. Una arepa frita con mantequilla y queso acompañado de un jugo de piña será su acompañante ideal.
Entre tanto se acuerda de las medicinas de su madre, se acerca al cuarto, la saluda con un abrazo cálido y le pide disculpas por la terrible demora. Su vieja le devuelve la sonrisa con una mirada compasiva. Sabe que su hija hace lo imposible por sostener el hogar y ella quien es jubilada de la Contraloría General de la República la apoya con un excelente combo proteico, alimentos y víveres otorgados por la institución.
Eliana se va al cuarto, prende el aire acondicionado programado a 21 grados, porque claro el Gobierno Bolivariano ha desplegado una campaña de concientización dirigida al pueblo venezolano. Esto para racionar el uso efectivo de la electricidad y atacar entre todos, el fenómeno del súper niño que está aumentando la temperatura a nivel global.
En la cama extenuada con su pijama de Mafalda, se ríe para sus adentros mientras recuerda la mediocridad de su jefa, quien se empeña en llevar el departamento de investigación sin tener conocimiento y experticia sobre ello. “Me recuerda tanto este Gobierno, con personas que ostentan puestos de poder, sin tener la formación académica y menos profesional que demanda su gestión. Patéticos”, sentencia extenuada.
Resuelve leer las noticias en su celular y oh sorpresa se consigue con un Donald Trump eufórico y esquizoide, resuelto a destruir la economía de Cuba por medio de sanciones inhumanas dirigidas a someter el pueblo libre de Fidel Castro y Ernesto “Che” Guevara, para producir cambios en la esfera del Poder.
Cuba descarta avances en diálogo con EE.UU.
La segunda jefa de misión de la Embajada de Cuba en Estados Unidos, Tanieris Diéguez, afirmó en declaraciones a la prensa que los recientes contactos entre Washington y La Habana no muestran avances hacia un diálogo serio, mientras las restricciones estadounidenses al suministro petrolero afectan a la población cubana.
La diplomática manifestó que Cuba mantiene su disposición a conversar sobre cualquier asunto, siempre que exista respeto mutuo y no se cuestionen su soberanía ni su orden constitucional. “No ponemos precondiciones ni tampoco queremos que nos pongan precondiciones”, afirmó Diéguez al explicar la posición de La Habana sobre las relaciones bilaterales.
En marzo, el presidente cubano, Miguel Díaz-Canel, confirmó conversaciones con el Gobierno estadounidense. Según precisó Diéguez, Washington ha presionado desde entonces para conseguir cambios políticos y económicos en la isla.
Los contactos, sostuvo la representante cubana, todavía no representan un progreso hacia el intercambio que el Gobierno cubano busca establecer con la Administración del actual presidente estadounidense, Donald Trump, informa el portal de TeleSur.
Restricciones petroleras y atención sanitaria
Las restricciones energéticas que han agravado la crisis económica en la nación caribeña, se impusieron luego del secuestro del Presidente constitucional de Venezuela, Nicolás Maduro el pasado tres enero de 2026, siendo el país latinoamericano el principal suministrador de petróleo de Cuba.
Diéguez denunció que la falta de combustible y los apagones afectan la atención hospitalaria y las intervenciones quirúrgicas. La funcionaria atribuyó las consecuencias directas sobre la población a las limitaciones estadounidenses al abastecimiento energético.
“Eso es un castigo colectivo, es contrario totalmente al derecho internacional y daña directamente al pueblo cubano”, declaró. Según las cifras aportadas por la diplomática, la mortalidad infantil aumentó hasta nueve fallecimientos por cada mil nacidos vivos. Añadió que 96.500 personas esperan una operación y 32.000 embarazadas, una ecografía.”, finalizó Diéguez, reseña TeleSur.
De vuelta a casa
Son las 1 am. No hay sueño, el espanto de la experiencia vivida le arranca una sonrisa cómplice. “Carajo ya este pueblo no se cala abusos de nadie. Hasta cuándo vamos aguantar tanta desidia y olvido” y agrega “razón tenía mi madre al decirme: el que tiene la razón no pelea, ni grita”.
Sigue haciendo scroll en su móvil. Instagram se ha convertido en una fuente rápida de información, por supuesto no es la más veraz. Al contrario conoce de primera mano la manipulación mediática, por tanto revisa varias fuentes antes de decidir cuál es cierta y otra definitivamente no lo es.
“Esos policías creían que nos iban a mandar a bajar, pues se equivocaron. Un pueblo unido jamás es vencido y ante el prepotente agresor la determinación de todos es clave”, afirma con un dejo de indignación. La camita es cómoda sí, pero solitaria. Su novio se fue lejos a Canadá y ahora únicamente comparte la vida con su gata Mimí, su mamá y los sobrinos que les visitan los fines de semana.
Es hora de bajar la Santa María, el sueño le arropa, las sábanas le invitan a caer en los brazos de Morfeo, mientras a lo lejos suena el reggaetón a todo pulmón en la corneta del carro de algún idiota que se cree el dueño de la vía pública en compañía de mujeres, alcohol y drogas.
Reflexiona sobre vivir en Caracas, esa musa que todos adoramos y odiamos al mismo tiempo, nos evoca mejores tiempos. Sin embargo la dama caprichosa, divina y cadenciosa nos invita a redescubrirla. Ella palpita en los corazones de sus 6 millones y medio de habitantes. Los mismos que diariamente salimos a ponerle el pecho a la vida para llevar lo mejor a nuestro hogares.
Eliana abre la ventana y mira al cielo, un cachito de luna se dibuja en el firmamento, mientras una estrella a su lado nos recuerda la alegría de estar vivos. Después de todo esta ciudad cosmopolita es como la novia tóxica bellísima que impide olvidarla. Por ultimo respira profundo y piensa “mañana será un mejor día, porque al mal tiempo, buena cara” y se duerme con una sonrisa a flor de piel.
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