Memorias de un escuálido en decadencia | Excluida
Por Roberto Malaver
23/10/2026.- “Yo sé bien que estoy afuera”. Así le declaró a The New York Times nuestra compañera María —Súmate— Machado. Y después reconoció que fue el presidente Trump quien la excluyó de las conversaciones que se tienen en Venezuela con una Asamblea legítima y otra ilegítima. En fin, que si te he visto, no me acuerdo que tú me regalaste el medallón del premio Nobel de la Paz 2025. Hay que ser valiente para decidirse a enfrentar al compañero Trump. Y a partir de allí surgió el enfrentamiento, no de clases, porque los dos, Trump y María Súmate, son millonarios, pero sí un enfrentamiento de gran clase. Ahora, los que estamos aquí, en lo que queda de país, no sabemos qué hacer. Porque reconocer que el compañero Trump no te está parando bola, sino que te tiene allí jugando banco por si acaso una vaina, da como pena, penita, pena. Lo importante es que nuestra compañera lo dijo: ”Sí, fuiste tú, Trump, yo te conozco; ahora tienes a Dinorah Figuera discutiendo con el Jorge Rodríguez como si ella te hubiese regalado el premio Nobel de la Paz, y no, fui yo quien te regaló esa vaina, chico”. Y siguió declarando la María: “Ahora no puedo viajar a Venezuela porque tú no me dejas, ¿y qué vaina es esa? Estoy como el español aquel que estaba tan jodío que si se sentaba en un pajar, se clavaba la aguja”.
Y entrevistaron al J. J. —Dólares— Rendón y mandó a tomar cantidades de pastillas Ubicatex a la compañera María Súmate. Ese tipo no sabe que meterse con la burguesía es perder. El mismo día, el compañero Rafael Poleo, quien está arrechísimo después de que Jaime Bayly lo botó del programa por decir que Jorge Rodríguez era culto, salió a decir que J. J. Rendón era un vendido al régimen. Pero, Poleo, ¿vamos a seguir con esa vaina diciendo que la dictadura le paga a todo el mundo para que joda?, sobre todo ahora, que sabemos que la dictadura está limpia porque el compañero Trump se está quedando hasta con el queso que había en la mesa. Así no podemos seguir, compañero, es bueno que hables con Marianela Salazar para que te diga tic, tac, tic, tac. Cómo estaremos de jodidos en esta hora y en la hora, que hasta Juan Barreto está haciendo análisis contra nosotros. Le está haciendo un flaco favor —es lo único flaco que tiene— a la dictadura cuando dice que nosotros no sabemos esperar, y que la política consiste en jugar ajedrez y esperar darle jaque mate al rey, un carajo que nunca aprendió a jugar ajedrez. Y de paso, en la 126 Asamblea Plenaria de los Obispos Venezolanos, monseñor González de Zárate se botó como ayayay, Micaela se botó. Allí, nuestro monseñor, defendiendo a Trump, dijo: “Todos debemos reconocer con humildad que llegamos al 3 de enero porque, como sociedad, (…) no encontramos un camino de actuación común, por lo que privaron las visiones e intereses particulares. Y por ello tuvo que intervenir un agente interno”. No importa la violación del país, los hombres asesinados, no, a monseñor González de Zárate eso le importa un carajo. Uno no sabe por qué, si tenemos gente así, no hemos llegado al poder. Por mi culpa, por mi santísima culpa, nos invadieron. ¡Alabado sea Dios!
Y de paso, terminaron, por ahora, las conversaciones con las asambleas, la nacional, con Jorge —sin sanciones— Rodríguez, y la internacional, con Dinorah —la meretriz, según Esteban Gerbasi— Figuera. Y no sabemos qué carajo pasó ahí. Solo sabemos que los compañeros Trump y Marco Rubio están apoyando a Dinorah, y a María Súmate solo la estamos apoyando nosotros y Manguagua Radonski, que salió por allí diciendo que la única líder que hay en este país es ella, así que él no quiere ser candidato a presidente, porque la va a apoyar con el autobús del progreso que le dejó el poeta Leopoldo López; es decir, que se jodió Embajada Radonski. Las vainas que están pasando son para volverse loco. Uno no sabe en qué palo ahorcarse. Solo esperamos que en la mesa de negociación de las dos asambleas se haya hablado del pernil; todos esperamos nuestro pernil en diciembre. De no ser así, vamos a tener un peo con Dinorah Figuera.
El papá de Margot llegó diciendo: “Ya están poniendo la Navidad por todas partes en Caracas. Hay un montón de lámparas tapadas para destaparlas el 1 de noviembre y ven a mi casa esta Navidad. Y viene el 2027 y uno no sabe cuándo carajo habrá elecciones en este país, y no hay nada mejor que votar en dictadura. Y por lo visto, me voy a quedar con las ganas”. Y se fue al cuarto y agarró la puerta y le metió ese coñazo tan duro que la vecina salió gritando: “¡Muérgano, vete a Estados Unidos para ver si te dejan tirar la puerta de esa manera!”.
—Dichosos los que han muerto de una muerte solemne —me declama Margot.
Compartir












