Derreflexión | Los cinco principios estoicos...
para que nada te afecte, según Epicteto
Por Isbelia Farías
24/10/2026.- En la actualidad, muchas personas, tal como en tiempos pasados, se abocan a la búsqueda de la felicidad, mientras que otras prefieren el sosiego, siguiendo la máxima de que, en la vida, el mejor estado es el de la tranquilidad.
No obstante, en un mundo tan ajetreado y competitivo como el de hoy día, esto no es fácil. Aunado a ello, la información de la que se dispone es abundante, el uso de pantallas es excesivo y a cada minuto se reciben estímulos de muchas partes, sobre todo de la publicidad. Lo que mayormente se busca es impresionar a las personas y llevarlas a que ejecuten una acción.
Ante este escenario, no cabe dudas sobre lo complicado que resulta conseguir un estado de calma. Por ello, hay quienes encuentran en la escuela filosófica del estoicismo la clave para regular sus emociones y experimentar serenidad.
En este sentido, los principios estoicos para que nada nos afecte, según Epicteto, pueden ser de gran ayuda.
Cinco principios estoicos para que nada te afecte, según Epicteto
Ser estoico equivale a permanecer indiferente, bien sea al dolor, al placer o a la alegría. Una de las sentencias más conocidas del filósofo Epicteto —célebre por obras como El Enquiridión (o Manual) y sus Discursos— señala: "No son las circunstancias las que trastornan a las personas, sino cómo interpretan las circunstancias". Es decir, frente a la aparente pasividad que podría atribuirse a esta corriente filosófica, el ser humano es más bien un ente activo capaz de decidir cómo afrontar cada situación.
Para Epicteto, cada persona tiene la responsabilidad de vivir de la mejor manera y está dotada de libertad para elegir, aunque dichas decisiones puedan estar delimitadas por lo que denominó logos: la fuerza eterna que guía el funcionamiento del universo, equiparable —según algunos teóricos— a la idea de Dios.
Sea como fuere, el pensador —según las enseñanzas recogidas por su alumno Arriano— reconoce que la vida se ve impactada por diversos cambios, pero el individuo es responsable de la forma en que reacciona ante lo que le ocurre. Aceptar esta realidad ayuda a liberarse y dejar de ser esclavo del entorno, para convertirse en dueño de la propia existencia. Cabe recordar que Epicteto fue un esclavo que, tras alcanzar la libertad, se dedicó a la filosofía; de allí que las alusiones a la servidumbre y a la emancipación no sean ajenas a su pensamiento.
Su obra tuvo un enorme alcance, a tal punto que el emperador Marco Aurelio la tomó como fuente de inspiración y hace mención del filósofo estoico en su libro Meditaciones.
La propuesta filosófica de Epicteto, tan atractiva para numerosas personas tanto en el pasado como en la actualidad, se centra en aspectos éticos sobre cómo conducirse adecuadamente y alcanzar la paz interior.
Algunos de los principios medulares de su pensamiento son los siguientes:
1. Un destino predeterminado: El ser humano nace y su existencia ya está trazada por un plan divino inalterable. Por ello, carece de sentido preocuparse o sentir angustia, pues las cosas suceden como han de ocurrir. Solo queda la aceptación.
2. Aceptar las circunstancias: Esta actitud permite alcanzar la tranquilidad del espíritu, el llamado estado de ataraxia o imperturbabilidad, ya que no existe otra opción frente al devenir de los acontecimientos. Epicteto afirmó:
Compórtate en tu vida como en un banquete. Si algún plato pasa cerca de ti, cuídate mucho de meter la mano. En cambio, si te lo ofrecen, coge tu parte. Haz lo mismo con tus riquezas, amigos, parejas, familia o cualquier otro aspecto. Si puedes lograrlo, serás digno de sentarte a la mesa de los dioses. Y si eres capaz, incluso, de rechazar lo que te ponen delante, tendrás parte de su poder.
3. Vivir en el presente: No te preocupes por el pasado ni por el futuro. El momento actual es el único sobre el cual se ejerce un mínimo de control, gracias a la capacidad de decidir.
4. Permanecer imperturbable: Ni los logros ni las pérdidas deberían celebrarse de forma desmedida, pues forman parte de lo que el destino tiene previsto para cada quien. En lugar de ceder a las pasiones, conviene recordar que se está sometido a un orden superior. En cuanto a las "pérdidas", Epicteto aconsejaba: "Nunca digas respecto a nada: 'Lo he perdido'. Piensa: 'Lo he devuelto'".
5. Vivir conforme a la razón: La racionalidad es inherente a la naturaleza humana y debe constituir la base de la existencia, en lugar de dejarse arrastrar por lo irracional o las pasiones. Esto exige dominio y control sobre lo que se siente.
Por último, Epicteto destaca la necesidad de no angustiarse por lo que sucede en el mundo exterior, dada la imposibilidad de controlarlo. Significa que solo debemos prestar atención a lo único sobre lo que poseemos influencia directa: nuestros propios pensamientos y acciones. El sabio estoico dirige la mirada hacia su interior para hallar serenidad, cultivar las virtudes y derrotar los vicios.
El autocontrol y el autoconocimiento son los pilares que otorgan verdadera libertad. Si bien todo cuanto percibimos proviene de los sentidos, es la razón la que debe predominar para alcanzar la quietud en medio de un mundo tan agitado.
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