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Doblete sísmico en Venezuela entre los más destructivos del planeta

Fueron dos terremotos mayores e independientes que se encadenaron casi de inmediato

El estudio es indispensable para actualizar normas de construcción, rediseñar mapas de amenaza sísmica y optimizar futuros proyectos de reconstrucción.

23/10/26.- Una investigación internacional, liderada por los ingenieros sísmicos Pablo Heresi de la Universidad de Chile, y José Bustos, junto a especialistas de la Universidad de Stanford (EEUU) y City St. George's University of London (Reino Unido), reconstruyó el movimiento del suelo durante el doble terremoto que sacudió a Venezuela el 24 de junio de 2026, mediante el análisis de cámaras de seguridad en Caraballeda, La Guaira, y determinó que el evento se encuentra entre los tres movimientos telúricos más intensos y complejos jamás medidos en la historia planetaria.

De acuerdo con los resultados difundidos, el sismo superficial de magnitud 7,5 rompió las fallas de San Sebastián y Boconó, en la costa norte del país, lo que provocó que, en segundos, cerca de 1.300 edificaciones colapsaran en el estado La Guaira y más de 26.290 edificaciones resultaran dañadas en todo el país, según los datos oficiales.

Este fue uno de los terremotos más violentos en décadas en una zona densamente poblada, sin embargo, ningún instrumento sísmico registró cuánto se movió el suelo en los lugares más afectados.

El estudio, publicado en la revista The Seismic Record, de la Sociedad Sismológica de Estados Unidos (SSA), utilizó el desplazamiento de objetos captados en video para estimar la aceleración y la velocidad del suelo.

Los resultados revelaron una velocidad máxima del suelo cercana a 202 centímetros por segundo, un valor que supera registros obtenidos durante terremotos de gran magnitud, como el de Kobe, Japón, y los ocurridos en Turquía en 2023. Por ejemplo, el suelo de Caraballeda sufrió un impacto sin precedentes que superó los modelos internacionales y la propia norma de diseño venezolano.

Metodología aplicada

Uno de los principales retos que enfrentaron los geofísicos e ingenieros tras la catástrofe de junio fue la escasez de estaciones acelerográficas funcionales y cercanas a la zona de ruptura en el estado La Guaira. Sin embargo, el equipo científico recurrió a una metodología pionera en el mundo: transformar las cámaras de videovigilancia en instrumentos de medición de alta precisión física.

Para reconstruir la dinámica del terreno, los investigadores analizaron cuadro por cuadro las grabaciones de dos cámaras de seguridad pertenecientes a un establecimiento comercial de la zona.

El objeto clave para el análisis fue un simple delineador de tránsito de plástico que se deslizó sobre el pavimento durante la sacudida. Combinando el seguimiento digital del movimiento del cono, mediciones posteriores de la fricción del suelo realizadas in situ y complejos modelos matemáticos, el equipo logró deducir con exactitud la aceleración y la velocidad real a la que se desplazó la tierra.

Para validar de forma independiente el hallazgo, los científicos analizaron la oscilación de un poste de alumbrado público de 11 metros de altura visible en las mismas tomas. La coincidencia exacta entre la frecuencia de bamboleo del poste y la aceleración calculada a través del cono plástico confirmó la precisión sin precedentes del método.


Conclusiones del estudio 

Esta investigación arrojó datos extremos sobre la magnitud de la fuerza liberada:

  • Velocidades de suelo récord: El suelo alcanzó una velocidad máxima de 202 cm/s (más de 7 km/h en una fracción de segundo). El desplazamiento horizontal acumulado en el pulso principal rozó los 366 cm/s. Esto sitúa al evento sísmico como uno de los más violentos y extremos de la sismología mundial, superando por completo cualquier norma de construcción sismorresistente previa. El análisis explica que este descomunal "pulso" perpendicular a la falla geológica provocó el colapso simultáneo de múltiples edificaciones en la zona cero apenas terminó la sacudida.
  • Liberación de energía brutal: El Ministerio de Ciencia y Tecnología y geólogos internacionales detallaron que el segundo sismo liberó casi el TRIPLE de energía destructiva que el primero, es decir, una energía equivalente a la de unas 170 a 260 bombas atómicas, rompiendo los límites esperados para la fricción de las placas del Caribe y Sudamericana.
  • Complejidad estructural: El reconocido ingeniero estructural japonés Hideki “Kit" Miyamoto catalogó este doblete como la tercera tragedia natural más compleja a nivel global, solo por detrás de los terremotos de China (2008) yTurquía (2023).
  • Superó los estándares: Esta fuerza sobrepasó con creces los modelos predictivos globales modernos (como el sistema NGA-West2).
  • Rebasó la norma local: Superó en promedio 1,88 veces los valores límite contemplados en la norma de diseño sismorresistente venezolana para edificaciones de mediana y gran altura. Los científicos señalaron que estos resultados son un llamado urgente para actualizar las normativas de construcción e ingeniería en la región.

Inusual fenómeno

No se trató de un terremoto principal y sus réplicas, sino de dos terremotos mayores e independientes que se encadenaron en un lapso casi inmediato:

El primer sismo tuvo una magnitud de 7.2 Mw en la corteza superficial

Apenas 39 segundos después, un segundo coloso de 7.5 Mw sacudió la misma zona.

Al respecto, Francisco Ameliach dice: “El 24 de junio del año que trascurre, 2026, el norte de Venezuela se sacudió con dos potentes terremotos de 7.2 y 7.5 en menos de un minuto. No fue un sismo y su réplica… ¡Fue un fenómeno geológico mucho más raro y peligroso!

Científicos de agencias globales como el Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS) destacaron que no existe registro previo en el mundo de un doblete con magnitudes superiores a 7 que haya ocurrido con una separación menor a un minuto, fracturando simultáneamente sistemas de fallas tan críticos como las de San Sebastián y Boconó. Esto provocó deformaciones masivas de terreno en la costa central que llegaron a ser mapeadas y confirmadas por satélites de la NASA.

En este mismo orden de ideas, Ameliach afirma que el doblete del Norte de Venezuela (24 de junio de 2026) es el caso más rápido y destructivo jamás medido. “La corteza terrestre experimentó un primer terremoto de magnitud 7.2 seguido apenas 39 segundos después por un coloso de magnitud 7.5 Mw. Al ocurrir con menos de un minuto de diferencia, rompió los récords históricos de proximidad temporal para magnitudes superiores a 7”.

Los investigadores señalan que estos datos son "esenciales" para "entender por qué fallaron los edificios, para actualizar los mapas de amenaza sísmica y la norma de diseño de Venezuela, y para definir cómo reparar y reconstruir a futuro".

Los especialistas coinciden en que este caso será estudiado globalmente por su rareza y consecuencias. No se trató de un sismo principal con réplicas, sino de dos terremotos mayores casi simultáneos.

La profundidad superficial del segundo evento amplificó la destrucción y la fragilidad de las construcciones multiplicó el impacto.

Para Venezuela, el estudio no solo ofrece la explicación científica de por qué el impacto sobre la infraestructura fue tan severo, sino que proporciona una base de datos fundamental para que ingenieros civiles y proyectistas rediseñen los códigos de construcción y las labores de reconstrucción sobre parámetros de resistencia sísmica adecuados a la verdadera amenaza del subsuelo nacional.

LUCILA CONTRERAS /  CIUDAD CCS