José Gregorio contribuyó al mejoramiento de salud pública en Venezuela
Obsesionado por la ciencia, se esforzó como un auténtico apóstol de la medicina social
26/10/26.- José Gregorio Hernández no emitió pronunciamiento político formal sobre la salud pública de Venezuela, pero expresó su postura a través de contribuciones prácticas y académicas como científico, médico e investigador. Sus principales acciones y pronunciamientos prácticos sobre la realidad sanitaria del país incluyen:
- Crítica a la desigualdad y la pobreza: Junto a su colega Luis Razetti, declaró públicamente durante la epidemia de gripe de 1918 que lo que estaba matando a tanta gente no era la gripe propiamente dicha, sino el estado de absoluta pobreza y miseria en que vivían la mayoría de los venezolanos, mal alimentados y con escasas o ningunas condiciones de higiene, muchos con padecimientos crónicos de paludismo y tuberculosis.
- Atención gratuita y filantropía: Atendía a pacientes de bajos recursos sin cobrarles honorarios y, con frecuencia, les entregaba dinero propio para que pudieran adquirir las medicinas recetadas. También acostumbraba asistir a sus pacientes en su domicilio, lo que hacía generalmente a pie en las mañanas que no tenía clases, entre las ocho y las once y cuarenta y cinco.
- Introducción de la ciencia moderna: José Gregorio Hernández sobresalió como introductor de la medicina científica, basada en la investigación, como profesor de varias materias novedosas en la carrera de medicina de la Universidad Central de Venezuela, Histología Normal y Patológica, Fisiología Experimental y Bacteriología.
Al regresar de Europa en 1891, fundó los primeros laboratorios de fisiología experimental, histología y bacteriología en el Hospital Vargas y en la Universidad Central de Venezuela (UCV), con el objetivo de sustituir la medicina empírica por una base científica.
Se dice que la situación de la salud pública mejoró desde la introducción de la medicina científica por el joven médico a su regreso de París
A finales del año 1890, dirige una carta al Ministro de Instrucción Pública, la cual es una buena muestra de su profesionalismo y de su orgullo de ser médico. Le dice que el siguiente mes de mayo concluirá su formación en Francia y que ya será capaz de introducir los estudios modernos de medicina en Venezuela. Para ello hace falta instalar en Caracas un laboratorio de fisiología experimental en un instituto a la altura de Facultad de Medicina de París, que es la más adelantada del mundo.
Lo dice con gran emoción: “Esta grande obra constituirá una de las mayores glorias con que nuestro ilustrado Presidente de la República, el señor Doctor Raimundo Andueza Palacio, se presentará a la admiración de sus ciudadanos”. Era consciente de que estaba haciendo algo grande por el país que ningún otro estaba en capacidad de hacer.
- Formación del Hospital Vargas: Participó directamente en la preparación y formación del personal médico para el Hospital Vargas de Caracas, inaugurado a finales del siglo XIX bajo los estándares de los hospitales modernos de Europa
- Publicaciones científicas: Además de su destacada labor como médico y científico, también tuvo una faceta como escritor, especialmente en el ámbito de la filosofía y la ciencia. Sus escritos abarcaban desde ensayos científicos hasta reflexiones sobre la filosofía, la estética, la poesía y la música. Fue autor de ensayos clínicos y textos académicos, como sus Elementos de bacteriología (1906), orientados a capacitar a los nuevos profesionales para enfrentar epidemias como la tuberculosis, el paludismo y la fiebre amarilla.
A través de sus publicaciones y su práctica clínica, promovió activamente la adopción de medidas higiénicas fundamentales, tales como higiene y potabilización del agua, estrategia clave para erradicar enfermedades gastrointestinales e infecciosas; saneamiento ambiental del control de vectores en comunidades vulnerables para prevenir el contagio de parásitos y fiebres tropicales; formación de la población en hábitos de autocuidado; nutrición adecuada y ventilación en los hogares
El legado científico y docente de San José Gregorio Hernández reafirma que el rigor académico, la investigación metodológica y la prevención en salud son pilares indispensables para garantizar el bienestar colectivo y el desarrollo de la medicina social en el país, señala el Ministerio del Poder Popular para la Salud en nota de prensa.
José Gregorio Hernández ofrece un modelo contracultural. Fue científico riguroso, pionero en medicina experimental en Venezuela, profesor universitario y estudioso incansable. Pero también fue un médico que hizo de la compasión, la gratuidad y la defensa del pobre una práctica cotidiana. Integró ciencia y fe sin reduccionismos, comprendiendo la medicina como una vocación al servicio de la vida, no como simple prestación de servicios. Su vida articula una bioética de la responsabilidad y la esperanza, donde el profesionalismo se vive como una forma de santidad laica.
En la encrucijada actual del profesionalismo médico, José Gregorio Hernández representa más que un santo: es un modelo viviente de integridad, compasión y sabiduría. Su legado ofrece una alternativa ante el desencanto, una bioética encarnada que puede inspirar una renovación profunda del ejercicio profesional
En un país como Venezuela, donde ejercer la medicina se ha vuelto una forma de resistencia ética, “José Gregorio puede ser la luz que guíe un nuevo pacto social, gremial y humano entre los médicos y la sociedad”, señala el médico cardiólogo Tulio José Núñez Medina, director del instituto Educardio, ubicado en el estado Mérida, en su artículo titulado José Gregorio Hernández y la Encrucijada del Profesionalismo Médico.
El nombre de José Gregorio Hernández fue puesto a la orden de la Iglesia católica con el calificativo del “médico de los pobres”, no obstante su don de empatía y su modo de vivir en valores hicieron que trascendiera las barreras de las clases sociales para convertirse en el “médico de todos”.
LUCILA CONTRERAS / CIUDAD CCS
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