Historia viva | Bolívar quiso más la paz que la guerra
Por Aldemaro Barrios Romero
28/10/2026.- Alejandro López, historiador venezolano, ahora ministro de Cultura de Venezuela, señaló esa frase que titula esta breve nota en un evento organizado por el Centro de Estudios Simón Bolívar, recientemente, pero explicar el fondo del asunto es más complejo que la enunciación puntual, por lo que nos acercaremos al concepto de manera sintética.
¿Qué orientaciones históricas filosóficas formaron el pensamiento y la praxis de Simón Bolívar sobre la paz? Eso es antes de convertirse en sujeto histórico, durante la Guerra de Independencia y después en la paz lograda luego de la victoria patriótica; algunas de esas explicaciones las encontraremos en los estudios formales e informales de Bolívar, pero también en su comprensión del contexto político y geopolítico que le tocó vivir.
Para ello es recomendable la lectura de Manuel Pérez Vila y su biblioteca de Bolívar.
En esa lectura resaltamos los comentarios de Bolívar a Santander en una carta del 23 de enero de 1824, en la que responde los insultos y la opinión del diplomático y explorador francés Gaspard-Théodore Mollien: “Ciertamente, no aprendí ni la filosofía de Aristóteles, ni los códigos del crimen y del error; pero puede ser que M. de Mollien no haya estudiado tanto como yo a Locke, Condillac, Buffon, D'Adalambert, Helvetius, Montesquieu, Mably, Filanger, Lalande, Rousseau, Voltaire, Rollin, Belthelt y todos los clásicos de la antigüedad, así filósofos, historiadores, oradores y poetas; y todos los clásicos modernos de España, Francia, Italia y gran parte de los ingleses”.
Nos faltará espacio para entender que Bolívar leyó con profusión a Rousseau y El contrato social o el Emilio. Una muestra de sus libros originales está resguardada en la Biblioteca del Museo Bolivariano en Caracas, donde el ilustrado francés confiere a la categoría “felicidad” un valor sustancial para la paz humana, tras la observación de los males que aquejan a la humanidad determinados por las mismas relaciones desiguales entre los seres humanos y no atribuidos a las creencias de un estado de “superioridad” o inferioridad social entendido como un hecho natural.
Juan Antonio Calzadilla Arreaza sintetiza en una oración breve de El libro de Robinson, de su autoría, el pensamiento posguerra del Libertador después de la Batalla de Ayacucho, seguramente dialogado con su maestro: “Bolívar y Simón Rodríguez sabían que había pasado la guerra, se había conquistado la política (comenzando con el gran Estado de Colombia) y llegaba la hora de la transformación de la sociedad”.
Han pasado más de doscientos años de guerras y ahora nuevas formas de beligerancia silenciosa destructiva se acumulan en nuestras mentes, pero lo sustantivo del pensamiento del Libertador sobre su doctrina de paz está sujeta férreamente a lo cognitivo; así el conocimiento, que es la base de la conciencia liberadora, fue y sigue siendo el fundamento de una inteligencia para la paz cognitiva. Bolívar lo dijo en el discurso de Angostura de 1819: “Por la ignorancia nos han dominado más que por la fuerza”.
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