Memorias de un escuálido en decadencia | Mujer

09/03/23.- ¡Al carajo los enfermos! Terminó el 5 de marzo, la conmemoración de los diez años de ausencia, o presencia, del dictador, y aquellas mujeres salieron a celebrar el Día Internacional de la Mujer, como si Clara Zetkin fuera chavista. Es que no perdonan una fecha. Todos los días los chavistas encuentran cómo montarse en una de conmemoración o de celebración, y aquel gentío que uno no sabe de dónde carajo lo sacan. Así no se puede. La gente pelando bola y esos carajos con una sola alegría y actos por aquí, y conciertos por allá y la Feria del Libro en Apure, y ¿cómo es la vaina? En fin, que si quieren gente alegre, llamen a los chavistas para que les monten la pachanga todos los días. Bastó que el 8 de marzo fuera el Día Internacional de la Mujer para que las mujeres chavistas empezaran a hacer actos recordando otra vez al dictador, y comienzan a decir que el dictador era feminista. Y listo, invitan a unas mujeres que se ponen a hablar pestes del patriarcado y se montan un acto que se replica por YouTube, por Instagram, y te invitan por tuiter y carajo, así no se puede. Y unas mujeres arrechas porque las felicitaban porque era su día, "y este día no es para felicitar a nadie, este día es para luchar contra el patriarcado y es un día para liberarnos de los valores que nos impusieron y…”, la mujer siguió hablando, pero uno siguió su camino y no me trates más.

Es que este tipo de actos y de manifestaciones le quitan a uno el deseo de salir a votar en las primarias porque uno sabe que esos carajos no van a perder. Si están más jodidos que el hombre que se sentó en un pajar y se clavó la aguja, y siguen plenos de alegría celebrando días y meses, y ya viene la Semana Santa, y seguro que, según las cifras que darán, más de diez millones de venezolanos saldrán a bañarse en las playas y a correr por esas montañas y esos médanos y esos llanos, y que siga que arriba en mi calle comenzó la fiesta. Con qué cara sale uno a votar por Er Conde del Guácharo, por ejemplo, un carajo que no ha hecho más que vacilarse a todo el mundo es ancho y ajeno. Y cómo vota uno por Guaidó, por ejemplo; hay que tener las bolas bien grandes para echarse esa vaina, es que ese carajo tiene que irse lo antes posible, antes de que en una fiesta chavista lo quemen como un Judas en esta Semana Santa, ese no tiene perdón en ninguna parte. Por mucho que uno lo haya apoyado y el Grupo de Lima y el compañero Trump, ese hombre da pena, penita, pena. Y para votar por María         –Súmate– Machado habrá que pedirle mucho real, porque ni de vaina nadie vota gratis por esa mujer que tiene más plata que un vendedor de burros. Así que estamos jodidos, ya que sabemos que por ahora no podemos vencer al dictador; ni que pongamos las encuestas a nuestro favor, como lo hemos venido haciendo gracias al compañero Luis Vicente, que siempre está dispuesto a poner su vaina a la orden siempre y cuando le paguen. Está la cosa difícil y todos lo sabemos. Ni Mandrake nos salva de una derrota, porque además la demostración, nacional e internacional, que hemos dado como incapaces ha sido demasiado evidente. Es digna de un Oscar. Ahora que el 12 de marzo van a entregar los Oscar, uno debe pedir dos o tres bichos de eso para nosotros, uno para el interino, otro para Julio                    –canciller– Borges y el otro para Manuel –Monómeros– Rosales, que ha tenido una actuación del carajo como delincuente en estos tiempos del cólera.

El papá de Margot llegó llorando y tomó asiento. Seguía con la cara agachado y se sacó el pañuelo y se secó la cara y dijo: “No es mi llanto, es el humo del cigarrillo que me hace llorar”. Y prendió la televisión y ahí estaban unas mujeres hablando del dictador y el feminismo, y que la mujer está jugando un papel importante en este momento en el gobierno de la tiranía. Y el papá de Margot apagó la televisión y dijo: “Una compañera que iba a salir conmigo, me dijo que se iba para un conversatorio acerca del feminismo en la revolución venezolana. Y me vine llorando. Así no se puede. No vamos a poder nunca si las mujeres también apoyan esta dictadura, nos jodimos, nos jodimos”. Y fue al cuarto y agarró la puerta y le metió ese coñazo tan duro, que la vecina salió gritando: “Búscate una mujer para que te componga, muérgano”.

—La mujer que al amor no se asoma       –me canta Margot.

Roberto Malaver


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