Punto de quiebre । Secuestró y abusó de su exmujer

Secuestró y abusó de su exmujer por siete días en venganza porque lo dejó

14/03/23.- La víctima fue hallada desnuda, atada de pies y manos y con signos de desnutrición y deshidratación, mientras que el aberrado fue detenido.

Cada vez que el hombre salía de la vivienda, ella sentía un respiro, pero reventaba a llorar, pese a que lágrimas ya no le salían. Miles de pensamientos inundaban su cabeza y la convertían en un torbellino. Recordaba cuando era una niña —y de eso no hacía mucho—, cuando tuvo a su primer novio, al que debió robarle un besito porque era un muchacho tímido que casi no pronunciaba palabra alguna. Le llegaban imágenes de su primer encuentro sexual, que fue con un hombre casado que le había pedido tiempo y le juró que ya no tenía nada con su mujer, pero que no la dejaría de sopetón porque le daba vaina con sus chamos, y que luego resultó ser todo mentira, pues en realidad él estaba bien con su esposa. También le llegaban a la mente los primeros días de su relación con Darwin David, a quien estaba comenzando a querer, pero luego se transformó a causa de la droga, los celos y el licor, y convirtió su vida en un calvario.

Cuando el hombre regresaba a la casa, ya ella no lloraba, sino que comenzaba a temblar de puro miedo. Era incapaz de pedir ayuda, pues eso significaría que las palizas arreciarían y que él podría hasta matarla. Casi no podía moverse, ya que el hombre la dejaba amarrada. Había ocasiones en que le llevaba algo de comida, pero otras veces le decía, sin más ni más: “Hoy no hay comida porque la vaina está ruda”. La medio desataba, le quitaba el trapo de la boca y le daba agua y luego la violaba. Fumaba algo de droga o tomaba licor y al rato la volvía a violar, hasta que se quedaba dormido al lado de ella.

Un buen día, ella se armó de valor y optó por cortar la relación y abandonarlo, pero él no aceptó su decisión y comenzó a acosarla. Se le aparecía en todas partes. Aquella tarde no había nadie en la calle y ella se lo encontró de frente:

—Ven, tenemos que hablar.

—No tengo nada que hablar contigo.

—¿Crees que te vas a deshacer de mí, así como así, como si fuera un perro?

—No hagas más difícil esto, no quiero saber nada más de ti.

—Anda, dame otra oportunidad, te juro que voy a cambiar…

—No tenemos nada más que hablar, ya yo te di mil oportunidades. Adiós.

Todo ocurrió muy rápido. Ella ni se percató cuando Darwin David sacó un spray que llevaba en la pretina del pantalón. Lo último que vio fue un humo blanco y espeso que se dirigía hacia ella. Sintió un fuerte picor en la nariz y los ojos y luego la cabeza comenzó a darle vueltas. Intentó defenderse, pero se percató de que sus pies ya no tocaban casi el piso. La llevaba a rastras. Cuando reaccionó, estaba arrojada en un colchón, desnuda y violada, amordazada y atada de pies y manos.

Durante siete días vivió aquel calvario, hasta que un día su madre la fue a visitar y Darwin David no estaba. Los vecinos le dijeron que tenían varios días sin ver a su hija por aquellos lares, por lo que decidieron forzar la puerta y la encontraron toda golpeada y humillada, y la rescataron.

A los días, el Cicpc anunció la captura de Darwin David Sutil Méndez, de treinta y cinco años de edad, quien había estado preso por drogas y, además, en la actualidad, estaba requerido por el Juzgado 25º de Control de Caracas. Los pobladores del sector Mirador a Quebrada, en Lídice, no podían creer que aquello hubiese ocurrido en sus propias narices.

 

Wilmer Poleo Zerpa


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