Hablemos de eso | Es la economía, estúpido

La frase se popularizó en los años noventa del siglo pasado

La frase se popularizó en los años noventa del siglo pasado. Al parecer, fue creada por el estratega de la campaña electoral de Bill Clinton, para recordarle que debía centrar su discurso en temas próximos al electorado. Se dice que Clinton, la mantenía anotada en su escritorio presidencial.

Economía y política son solo dimensiones de análisis del todo social, resultan indistinguibles cuando la lógica del capital se impone por la manipulación o por la fuerza, o bien por ambos recursos combinados. La guerra económica es un recurso político y la intervención política busca fines económicos.

En mayo, mientras se anunciaba un “ablandamiento” de las “sanciones” de Estados Unidos contra Venezuela, luego de la visita de una delegación del gobierno norteamericano, un funcionario de la Casa Blanca aclaraba que “el levantamiento de la prohibición de negociar entre Chevron y PDVSA” solamente “permite a ambas compañías petroleras “hablar”, pero en ningún caso explotar o comerciar con crudo venezolano” (finanzasdigital, 17 de mayo).

Para quienes daban por ciertos los rumores de que se reanudaría la compra-venta de petróleo venezolano a Estados Unidos o Europa, este es sin duda un claro desmentido. “Conversar” no se traduce en ingresos para la república. Nuestra vicepresidenta, Delcy Rodríguez, lo había señalado en Twitter: “El Gobierno Bolivariano de Venezuela ha verificado y confirmado las noticias publicadas en el sentido de que los Estados Unidos de América han autorizado a empresas petroleras estadounidenses y europeas para que negocien y restablezcan operaciones en Venezuela”. Sin embargo, la reanudación de operaciones no se ha producido. Las dudas del gobierno de Biden, que si sí que si no, no lo han permitido.

Desde 2017, el gobierno de Trump prohibió negociar bonos del tesoro en los mercados financieros estadounidenses (medida que se extendía en la práctica a mercados europeos y a otros lugares del mundo) y realizar negociaciones con PDVSA. Las compañías de servicio para la producción petrolera, como Schlumberger, Halliburton, Baker Hughes y Weatherford International, tienen prohibido prestar servicios a Venezuela. Schlumberg tiene operaciones en 85 países, Halliburton en 70, de sus servicios depende buena parte de la producción petrolera mundial y dependía buen parte de la producción venezolana. No han sido solamente Chevron y las otras petroleras las que bloquean al país.

Justo en el tiempo en que se profundizaron las sanciones contra PDVSA fueron los tiempos en que cayeron los precios del petróleo. Entre 2015 y 2019, el precio del barril de la OPEP se mantuvo por debajo de los 50 dólares, con una caída hasta menos de 30 en 2016 y apenas subiendo a alrededor de 60 entre 2018 y 2019. En 2020, con la llegada de la pandemia alcanzó incluso valores negativos (en marzo de ese año había que pagar a quien intentara que recibieran su petróleo). La situación empieza a cambiar con la reactivación económica que vino luego de que las grandes economías decidieran relajar sus medidas sanitarias. Pero el cambio radical en los precios del petróleo de produce cuando el señor Joe Biden decide bloquear Rusia (el tercer productor de petróleo del mundo) para intentar destruir su economía. Ante el alza de precios y las posibles carencias en el abastecimiento es que se abren las negociaciones con Venezuela. Ahora presionan algunas de las grandes compañías. No abrirán operaciones sin intentar lo que sea para ganar mejores condiciones.

Los recientes anuncios del Banco Central de Venezuela sobre el crecimiento económico en nuestro país, se producen en medio del bloqueo, con las operaciones bancarias internacionales de la república “sancionadas” (recuérdese, por ejemplo, los obstáculos interpuestos para el pago de las vacunas), con los activos en el exterior (como CITGO, Monómeros o el oro en Inglaterra) expropiados, sin apoyo financiero internacional de ningún país occidental (habría que recordar la negativa del FMI a entregar fondos para la lucha contra el COVID), con la agresividad desatada por parte de Estados Unidos (¿habría que recordar el acto de piratería contra los barcos iraníes que traían gasolina a Venezuela o el reciente robo del avión en Argentina?). Lo que se ha logrado ha sido empujado por el gobierno bolivariano en condiciones muy adversas, mediante alianzas internacionales audaces y con el formidable esfuerzo del pueblo venezolano. El bloqueo está vivito y coleando.

Ha sido mucho lo avanzado, pero es mucho lo que falta. Se calculaba que a principios del año la economía venezolana apenas alcanzaba a la cuarta parte de lo que era en el 2013. Y todavía un economista pretencioso se burlaba en estos días de la recuperación económica, y un periodista preguntaba por las bondades de la dolarización… como si pudiera alguien razonable pretender que dependamos de la moneda de un país que siempre nos ha sido hostil y que durante los últimos años se ha empeñado en hundir a Venezuela.

 

Economía y política, estúpidos.

Humberto González


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