Araña feminista | Guerra permanente contra pueblos de Nuestramérica

24/04/23.- Este 24 de abril recordamos que hace diez años más de mil personas, la mayoría mujeres, niñas e infantes, murieron en el Rana Plaza, complejo de maquilas del vestido que alimentan el monstruo de la moda internacional, de las transnacionales del textil. En el Rana Plaza, y en complejos similares en todo el mundo, vemos que las corporaciones imponen regímenes de semiesclavitud y ponen las ganancias sobre la vida y el desarrollo de los pueblos, vemos que la hidra del capitalismo, el colonialismo y el patriarcado se alimenta con las vidas de mujeres y niñas, principalmente.

También, este 2023 se conmemoran doscientos años de la doctrina Monroe y la Marcha Mundial de las Mujeres en la región se plantea dedicar un momento de su reflexión para analizar cómo la política exterior de los Estados Unidos desarrollada a partir de la doctrina Monroe impacta en nuestras vidas, en la militarización del continente y en la manera en que los poderes corporativos transnacionales actúan en él. Las mujeres de la marcha sostenemos que en los últimos doscientos años hemos estado sometidas, sometidos y sometides a una guerra permanente que se expresa de forma bélica y no bélica.

La doctrina Monroe es la base político-ideológica sobre la cual los gobiernos de los Estados Unidos de Norteamérica levantan su derecho de dominación y explotación sobre el continente. Las herramientas para ejercer esa dominación y explotación son las transnacionales y el militarismo.

Por un lado, la dominación ejercida por el poder económico de las transnacionales se materializa en la dominación de territorios, en la apropiación de bienes comunes, la privatización y en la expulsión de comunidades para imponer formas capitalistas de producir, pensar y vivir.

Por otro lado, el dominio de los territorios pasa por la militarización, es decir, el control basado en la presencia de grupos armados, que se organizan en torno a una disciplina jerárquica y utilizan la violencia como forma de amedrentamiento o "solución" de conflictos. Estos grupos pueden ser Fuerzas Armadas nacionales que se hacen presentes para resguardar las llamadas zonas de sacrificio económico. Empresas privadas de seguridad, mercenarios y paramilitares que son contratados para resguardar campos mineros o empresas. Y los ejércitos de EE. UU., que tienen al menos ochenta bases militares en las Américas y que según la doctrina Monroe tienen el deber de proteger "la seguridad de su país y los intereses de sus nacionales", lo que se ha traducido en más de treinta invasiones a países de América Latina y el Caribe, la intervención en golpes de Estado y la militarización de territorios como el Canal de Panamá.

En definitiva, la "seguridad" y la "paz" que ha impuesto Estados Unidos de Norteamérica en la región son para los intereses corporativos de las transnacionales. La guerra que se libra hace doscientos años, declarada con la doctrina Monroe, es una guerra entre los intereses corporativos y los derechos a vidas dignas de las mujeres, disidencias sexuales y en general de los pueblos americanos.

En el análisis de la MMM para el 24 de abril, día de solidaridad feminista dedicado a la denuncia de los abusos de las transnacionales, se destaca que las mujeres no hemos sido sujetas pasivas. Las mujeres actuamos en la resistencia; sostenemos la cotidianeidad con redes de solidaridad; preservamos nuestra diversidad cultural; ponemos nuestros cuerpos para proteger territorios y bienes comunes y denunciamos las consecuencias del imperialismo norteamericano en nuestros pueblos. Uno de los ejemplos más relevantes son las mujeres venezolanas y sus resistencias cotidianas al bloqueo y sanciones.

Señalamos que la visión de paz construida por la sociedad liberal como la ausencia de conflicto bélico intenta ocultar las diversas guerras y violencias que sufren los pueblos en la disputa capitalista, que para las mujeres y disidencias sexuales se traducen en feminicidios, violencias sexuales, pérdidas de derechos y el uso de la violencia basada en género como medio de amedrentamiento y disciplinamiento social.

Es por esto que el 24 de abril, día feminista de solidaridad internacional, desde la Marcha Mundial de las Mujeres recordamos a las víctimas del Rana Plaza y levantamos nuestras voces contra los poderes corporativos y el militarismo de nuestros territorios.

 

Alejandra Laprea


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