Hablemos de eso | República Democrática del Congo

07/05/3023.- El comandante Chávez decía que la Revolución Bolivariana no era una lucha por la segunda independencia, que era la misma lucha de Bolívar, que en 1830 había sido traicionada y había quedado incompleta. En la historia de la Independencia del Congo tenemos mucho que aprender sobre colonialismo y sus formas malévolas.

El papa Francisco llegó a Kinshasa, capital de la República Democrática del Congo, a finales de enero de este año. Como reseña Euronews, fue recibido “por una multitud alineada desde el Aeropuerto Internacional Ndjili hasta el Palacio Presidencial”. En su primer discurso fue al grano:

Atormentada por la guerra, la República Democrática del Congo sigue sufriendo dentro de sus fronteras conflictos y migraciones forzadas, así como terribles formas de explotación indignas de la humanidad (…) Este inmenso país lleno de vida, este diafragma de África, golpeado por la violencia como si le hubieran dado un puñetazo en el estómago, parece desde hace mucho tiempo sin aliento...

África es explotada, y esto es terrible. De hecho, después de la (colonización) política, se desató un colonialismo económico igualmente esclavizante. Así, este país ampliamente saqueado no logra beneficiarse suficientemente de sus inmensos recursos. Se ha llegado a la paradoja de que los frutos de esta tierra la alejan de sus habitantes. El veneno de la codicia ha manchado de sangre sus diamantes.

¡Manos fuera de la República Democrática del Congo! ¡Manos fuera de África! Dejen de asfixiar a África. África no es una mina para explotar, ni para saquear. Que África sea protagonista de su propio destino.


El rey Leopoldo

El Congo había sido uno de los reinos más ricos de África. El interés europeo se había centrado en otros lugares del mundo y no habían ejercido dominio tierra adentro, de todas maneras, el oro y la esclavización hicieron sus huellas. No fue hasta mediados del siglo XIX que comenzó el interés por invadir y ocupar aquellas tierras. La ambición de Leopoldo II de Bélgica fue despertada por los hallazgos del explorador británico-estadounidense Henry Morton Stanley. Bajo excusas filantrópicas de ayudar a aquella gente comenzaron las maniobras del rey belga.


Como resultado de la Conferencia de Berlín, celebrada entre 1884 y 1885, donde los europeos se repartieron África, Leopoldo logró el reconocimiento del “Estado Libre del Congo”, como propiedad a título personal y no como colonia belga. El rey quedó como propietario de un territorio del tamaño de media Europa occidental. 

Leopoldo explotó el territorio a sus anchas. El nuevo Estado fue administrado de modo privado por el monarca hasta 1908. El marfil y el caucho eran las materias primas más rentables. Para obtener esos materiales, Leopoldo se valía de la explotación de los congoleses y no dudó en utilizar los métodos más crueles: amputaciones de manos, encadenamientos, secuestros y latigazos se convirtieron en prácticas corrientes.

Para resguardar la explotación se creó un ejército privado, la Force Publique, formado por más de quince mil hombres. Los oficiales de este ejército eran de diferentes países europeos, y sus soldados fueron primero africanos de distintos países y después especialmente congoleses.

Como se describe en un artículo de La Vanguardia:

Para la obtención del marfil y el caucho se recurría al trabajo en condiciones cercanas a la esclavitud. A los congoleños se les asignaban objetivos concretos de producción, y los métodos de coerción que se les aplicaban incluían los secuestros de mujeres y niños para que los hombres trabajaran. Estos rehenes morían con frecuencia por malos tratos y desnutrición, y solo eran liberados a partir de la entrega de cierto volumen de mercancía. Otro método punitivo consistía en los incendios y ataques directos contra poblados que no satisfacían los planes de explotación. El aumento de la demanda internacional de caucho agudizó la crueldad de los administradores coloniales para que se cumplieran los objetivos de producción. La cantidad de víctimas de este abominable régimen se elevó a la dramática cifra de entre cinco y diez millones de personas asesinadas durante el dominio del soberano belga.

A partir de 1900 se inició un importante movimiento social internacional que denunciaba los abusos del rey belga. La presión internacional sobre Leopoldo fue tan intensa que en 1908 se vio obligado a renunciar a la colonia a favor del estado belga. El país se convirtió oficialmente en el “Congo belga”.


La independencia

Patrice Lumumba fue el primer primer ministro del Congo en 1960. En la ceremonia del 30 de julio, el rey belga Balduino hizo ver en su discurso que el proceso de independencia era hijo de su generosidad. En el discurso de Lumumba, que no estaba previsto en el protocolo, este recalcó lo que había sido la verdadera historia: 

Aunque esta independencia del Congo está siendo proclamada hoy en acuerdo con Bélgica, un país amistoso, con el que estamos en igualdad de términos, ningún congolés olvidará que la independencia se ganó en lucha, una lucha perseverante e inspirada que ocurrió en el día a día, una lucha, en la que no nos intimidamos por la privación o el sufrimiento y no escatimamos fuerza o sangre. Estuvo llena de lágrimas, fuego y sangre. Estamos profundamente orgullosos de nuestra lucha, porque era justa y noble e indispensable para poner fin a la humillante esclavitud que nos fue impuesta.


Y así mismo agregó, la que había sido la historia del dominio de Bélgica, ese país amistoso:

… Esa fue nuestra suerte durante los ochenta años de dominio colonial y nuestras heridas están muy frescas y son demasiado dolorosas para ser olvidadas. Hemos experimentado trabajo forzoso a cambio de una paga que no nos permitía satisfacer nuestra hambre, vestirnos, tener alojamiento decente o criar a nuestros hijos como seres amados. Mañana, tarde y noche éramos sometidos a burlas, insultos y golpes porque éramos "Negros". ¿Quién podrá olvidar que el negro era tratado como "tú", no porque fuera un amigo, sino porque el respetuoso "usted" estaba reservado para el hombre blanco? Hemos visto nuestras tierras confiscadas en nombre de leyes aparentemente justas, que daban reconocimiento sólo al derecho de la fuerza (…) No hemos olvidado que la ley nunca fue la misma para el blanco y para el negro, que era indulgente para unos, y cruel e inhumana para los otros. (...) Hemos experimentado sufrimientos atroces, hemos sido perseguidos por convicciones políticas y creencias religiosas, y exiliados de nuestra tierra natal: nuestra suerte fue peor que la muerte misma.

Para la “comunidad internacional”, es decir, para la prensa y la opinión pública imperialista, el discurso había sido descortés e inoportuno. Incómodo para quienes veían en la independencia una manera de mantener la explotación del trabajo y los beneficios del oro, los diamantes y demás recursos congoleses, sin tener que cargar con las demandas de la población, que serían asunto del nuevo Gobierno. 

Como se sabe, Lumumba pagó cara su rebeldía, sin siquiera poder iniciar su programa de un país “en manos de su propio pueblo”, un Congo “de paz, prosperidad y grandeza”. Ese hombre, calificado de peligroso por el Gobierno de Estados Unidos y las compañías transnacionales con aspiraciones sobre las riquezas del Congo, fue hecho preso, sometido al escarnio público y, después, asesinado y quemado con ácido y fuego su cadáver; todo en presencia y con participación de los soldados del “país amistoso”.


El coltán

La República Democrática del Congo, el Congo de hoy, mantiene esa relación diabólica con las riquezas de su tierra. El coltán es un mineral compuesto, principalmente, por columbita y tantalita. Esta última es la principal fuente del tantalio (o tántalo, como lo llama la Real Academia Española desde 2017). El tántalo es un elemento indispensable en la fabricación de teléfonos celulares y otros artefactos electrónicos. El Congo posee el 80 % de las reservas mundiales de coltán.


Elindependiente.com describe el trabajo de una mina:


Las condiciones de la mina rozan la esclavitud. Jornadas laborales de más de 14 horas a cambio de un euro. Soldados rebeldes, armados con varas de madera, para golpear el lomo de los mineros para que trabajen más deprisa. Mujeres, algunas de ellas embarazadas, buscando el mineral para poder cambiarlo por algo de comida. O niños, muchos de ellos ni llegan a los 12 años, obligados a trabajar dentro de los túneles, ya que su tamaño es el idóneo para poder extraer el mineral que está en el interior. UNICEF denuncia que en Congo hay más de 40,000 menores trabajando en las minas de mineral.


Aunque el mineral se extrae, principalmente, en la República Democrática del Congo, los principales exportadores a Occidente son Ruanda y Uganda. Ruanda no tiene reservas ni minas, su trabajo consiste en “limpiar” el origen del mineral. Y es oro negro. La mayor parte de la producción está en manos de grupos armados y financiados por la venta de coltán. Los compradores son las grandes compañías transnacionales (Apple, Alcatel, Sony, Nokia, entre otras) que fabrican los smartphones, armas y otros artefactos electrónicos. Por supuesto, del lado de las transanacionales están las mayores ganancias y como son sagradas, sobre las condiciones en que se produce el coltán, sobre su precio en vidas humanas, es poco lo que se puede hacer.
La llamada “segunda guerra del Congo” -—conocida también como guerra mundial africana, gran guerra de África o la guerra del Coltán— se inició en 1998 y, aunque formalmente terminó en 2003, se prolonga hasta el presente. Su saldo en muertes se calcula en seis millones de personas, la catástrofe bélica más grande desde la Segunda Guerra Mundial.

En la historia del Congo tenemos mucho que aprender sobre colonialismo y sus formas malévolas, que han cambiado con el tiempo, pero mantienen su esencia de sometimiento de pueblos enteros en función de la ganancia y en nombre de su supuesta superioridad.

Humberto G9onzález Silva


Referencias: 
• Euronews (2023, 31 de enero). El papa Francisco denuncia el colonialismo económico en África. https://es.euronews.com/2023/01/31/el-papa-francisco-denuncia-el-colonialismo-economico-en-africa
• Lumumba, P. (1960). Discurso de la independencia.  https://www.marxists.org/espanol/lumumba/1960/junio/30.htm)
• Pampliega, A. y Anas, V. (2018, 4 de febrero). Coltán, la maldición del Congo. El Independiente. https://www.elindependiente.com/futuro/2018/02/04/coltan-congo-antonio-pampliega.
• Valls Soler, X. (2018, 18 de octubre). Leopoldo II de Bélgica y la explotación del Congo. https://www.lavanguardia.com/historiayvida/historia-contemporanea/20171127/47310965836/leopoldo-ii-de-belgica-y-la-explotacion-del-congo.html
• Wikipedia. Segunda guerra del Congo. https://es.wikipedia.org/wiki/Segunda_guerra_del_Congo
• Wikipedia. Tántalo (elemento). https://es.wikipedia.org/wiki/Tantalo

 

 


Noticias Relacionadas