Mayo, el mes del Árbol, la Flor y el Ave Nacional

Son elementos del reino vegetal o animal que forman parte notable de la identidad del país

23/05/23.- Mayo es el mes de nuestros símbolos naturales: el Ave, el Árbol y la Flor Nacional fueron declarados como tales en días de este mes (en diversos años), tal vez porque sea el tiempo de la máxima eclosión vegetal y animal en nuestra siempre feraz tierra.

Los símbolos naturales son elementos del reino vegetal o animal o determinados paisajes que forman parte notable de la identidad del país. En muchos sentidos, terminan representando también a la población al ser integrados a la cultura nacional.

El araguaney

El araguaney proviene de aravanei, un vocablo en lengua caribe.

 

En orden cronológico, el primero en recibir la distinción fue el araguaney, como Árbol Nacional de Venezuela, pues esto ocurrió el 29 de mayo de 1948, durante el efímero gobierno del escritor Rómulo Gallegos.

El araguaney es un árbol que se encuentra en toda la región intertropical del continente americano, aunque solo en Venezuela se le da ese nombre, que, según algunas investigaciones, proviene de aravanei, un vocablo en lengua caribe. En otros países se le conoce como guayacán amarillo, cortés amarillo, flor amarillo, guayacán, zapatillo, zapito, roble amarillo, cañahuate, acapro, curari, tamegua, ahuache y tajibo.

Su característica común y más impactante es el color amarillo de sus flores, que comienzan a aparecer en los primeros días del año. Es un árbol caducifolio, lo que significa que durante el período seco pierde todas sus hojas y deja al descubierto su estructura recta, de tronco predominantemente vertical, que puede llegar a medir entre 5 y 12 metros de altura y hasta unos 60 centímetros de diámetro. Para desarrollarse requiere suelos livianos con buen drenaje y abundante luz. No prospera en lugares pantanosos.

Las flores, su gran gancho, tienen forma de campana, crecen en ramilletes y alcanzan alrededor de 12 centímetros de largo de un amarillo que irradia alegría. En la parte más cercana al cáliz, tienen unas líneas rojas. Con semejante despliegue de color, no es extraño que sea considerado básicamente un árbol ornamental, aunque también es apreciada su madera por su considerable dureza y resistencia a la intemperie. Obviamente, su uso para estos fines está restringido por la condición especial que tiene en el país y porque su corte y cepillado no son fáciles, de acuerdo al testimonio de carpinteros avezados.

Cuatro años después de ser declarado el araguaney como Árbol Nacional, se decidió que el 29 de mayo sería además, genéricamente, el Día del Árbol.

La orquídea

 

Antes de la creación de esa efeméride, el 23 de mayo de 1951 quedó establecido que la orquídea sería la Flor Nacional.

 

Fue mediante un decreto de Germán Suárez Flamerich, un civil que servía de fachada al gobierno militar de Marcos Pérez Jiménez, tras el magnicidio de otro oficial, Carlos Delgado Chalbaud. Desde 1949 se venía proponiendo que la llamada “flor de mayo” tuviera este rango, realizándose un estudio a cargo destacadas figuras de la ciencia y de la exploración del territorio, como el botánico Francisco Tamayo y el entomólogo y empresario estadounidense William Phelps.

La orquídea venezolana, a la que solía llamarse también “flor de nácar” tuvo siempre el aval nada menos que del sabio de origen suizo Henri Pittier.

Se tomó en cuenta la enorme variedad de formas, colores y tamaños, aunque en el territorio nacional predominan las moradas.

Pertenece a las familia de las orchidaceae, plantas monocotiledóneas que suelen tener asociados ciertos hongos que se adhieren a sus tallos. La polinización de estas flores requiere del concurso de insectos. En el caso de las orquídeas más habituales en Venezuela, atraen casi exclusivamente a los machos, razón por la cual se le considera un referente de la feminidad. La atracción tiene su fundamento en el néctar que produce la flor.

Pueden hallarse orquídeas en casi todo el planeta, pero su zona de más desarrollo es la tropical. Algunas especies tienen sus propias raíces en la tierra, mientras otras son epífitas, es decir, que crecen sobre un árbol, utilizándolo como soporte, aunque no se aprovechan de sus nutrientes, como sería el caso de las plantas propiamente parásitas.

El turpial

 

El turpial tiene el magnífico atributo de su canto, uno de los más melodiosos de todas las aves canoras del país.

 

La tríada de designaciones de mayo llegó en 1958, cuando se declaró al turpial como Ave Nacional. Igual que la orquídea, esto ocurrió el 23 de mayo, cuando en la presidencia se encontraba, de manera provisional, el contralmirante Wolfgang Larrazábal. Se le eligió en un concurso patrocinado por la Sociedad Venezolana de Ciencias.

El turpial es descrito en los documentos oficiales como un ave cantora con plumaje negro en la cabeza, parte del pecho y las alas, mientras el resto del cuerpo es amarillo tostado. En sus alas se aprecia una franja blanca. Mide entre 15 y 22 cm. Pesa entre 20 y 35 gramos. El pico es coniforme y bastante puntiagudo.

Aparte del bello colorido, el turpial tiene el magnífico atributo de su canto, uno de los más melodiosos de todas las aves canoras del país, junto con la paraulata, el cristofué, el azulejo, el pico de plata, el piterre chicharrero y el cardenalito.

La familia de los ictéridos, de la que forma parte este pájaro, se distribuye en buena parte de la parte norte de Suramérica. El turpial venezolano habita en casi todo el territorio nacional y también en los llanos orientales de Colombia y en parte de Panamá. Prefiere las sabanas y las selvas de galería por ser zonas calientes, con poca lluvia y abundancia de los alimentos que suele comer: frutas, insectos, huevos de otros pájaros y aves más pequeñas.

Ocupa nidos abandonados, para vivir solo o en pareja. La época de apareamiento comprende de marzo a septiembre. La hembra pone 3 a 4 huevos y los incuba por dos semanas. En este proceso se agudiza su instinto territorial para garantizar la supervivencia de las crías.

Muchos otros símbolos

El cardenalito, el águila arpía, la guacamaya bandera, el guácharo, el cóndor andino, el gavilán pitavenado, la corocora roja, el carrao, el alcaraván, el loro real, la paraulata, la cotorra cabeza amarilla, la guacharaca, el cristofué y el gonzalito también hubieran podido ser el ave nacional.

Lo mismo puede decirse de otros animales como el manatí, el jaguar, el cunaguaro, el oso frontino, la danta, el perro de agua, el venado caramerudo, la lapa común o la paramera y la tonina de río. Uno que ha obtenido la distinción entre los mamíferos ha sido el mucuchíes, declarado como Perro Nacional en 1964.

Otros animales emblemáticos son el caimán del Orinoco, la baba, la tortuga arrau, el galápago llanero, la terecaya, el galápago zuliano y varias especies más de tortugas.

En cuanto a los posibles rivales del araguaney, se pueden mencionar muchos: el mango, el apamate, el cedro, la caoba, el mijao, el samán, la ceiba, la palma llanera, el merecure, el guatamare, el semeruco, el cují, la palma de moriche, el chaguaramo, la sarrapia y el frailejón.

Y si alguien quisiera disputarle la primacía a la orquídea podría presentar los nombres de la franchipán, la rosa de Venezuela, el girasol y la misma flor del araguaney.

De cualquier modo, poca gente parece estar interesada en cuestionar al turpial, el araguaney y la orquídea porque ¿quién duda de que su belleza y venezolanidad?

Clodovaldo Hernández


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