Ahora los pueblos | Del Consenso de Washington...

Al Consenso de Brasilia

08/06/2023.- Después de más de treinta años del llamado Consenso de Washington, desde Suramérica surge bajo el liderazgo del presidente Luiz Inácio Lula Da Silva el Consenso de Brasilia. Tras la caída del Muro de Berlín en 1989, el economista británico John Williamson acuñó el término Consenso de Washington para referirse al acuerdo explícito entre los organismos crediticios internacionales y la Reserva Federal de los Estados Unidos sobre la necesidad de medidas de estabilización y ajuste de las economías de las naciones. Esta política económica de corte neoliberal fue aplicada desde los años ochenta, con la intención de enfrentar la reducción de la tasa de beneficio en las economías del norte debido a la crisis económica de los setenta. A la vez que fue impuesta por el Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial (BM) a las economías del sur como salida a la crisis por la deuda externa.

Esta orientación de las políticas económicas mundiales, emanadas desde el Reino Unido y los Estados Unidos, por Margaret Thatcher y Ronald Reagan, marcó el rumbo de la economía mundial en las décadas posteriores, consolidando el patrón de globalización neoliberal dominante hasta el día de hoy. Esto dio un giro a las teorías sobre el desarrollo implementadas por la socialdemocracia europea que estableció el estado de bienestar con la intención de frenar las ideas del bloque socialista, que permeaban a las sociedades europeas que exigían crecimiento económico e industrialización, acompañadas de la asunción, por parte del Estado, de la satisfacción de necesidades básicas como salud, educación y seguridad social, dirigidas a equilibrar las desigualdades propias del crecimiento económico capitalista.

El neoliberalismo busca minimizar el Estado, dejando a la sociedad frente a la dictadura del mercado, centrándose en este y asignando al sector privado el motor de la economía, mientras subordina el sector público a los intereses del capital financiero. Privatiza tanto los recursos estratégicos como los servicios públicos. La liberalización y apertura de las economías nacionales sirvieron de estrategia fundamental, como receta universal aplicada a todas las naciones, sin considerar los contextos particulares de desigualdad interna y desequilibrios de las economías periféricas.

Los paquetes neoliberales usaron la deuda externa con organismos internacionales como mecanismo de subordinación de las economías periféricas del sur, expoliando sus recursos y logrando extraer la mayor ganancia al sector privado del norte. Todo esto bajo la excusa de minimizar el supuesto riesgo de colapso del sistema financiero internacional, producto la imposibilidad de hacer frente a deudas ilegales e ilegítimas contraídas por gobiernos dirigidos por las élites, que obligan a los pueblos a "vivir pagando y morir debiendo" y niegan a las generaciones posteriores posibilidades reales de desarrollo. Por ejemplo, a esta situación se enfrenta hoy nuevamente la república argentina, como consecuencia del gobierno de Mauricio Macri.

El fracaso de las políticas neoliberales impuestas desde Washington en los países latinoamericanos es evidente. Ha llevado a muchos de ellos hasta la explosión social, como en Venezuela (1989), Argentina (2001), Chile (2019) y Colombia (2022), que se han convertido en una verdadera rebelión popular antineoliberal. Los graves efectos sociales sobre los sectores más vulnerables, el falso crecimiento económico con capitales golondrinas, empleos precarios y el elevado índice de pobreza crítica y alarmante han producido un fuerte rechazo y deslegitimación de los proyectos de las élites económicas latinoamericanas que practican la máxima de "privatizar las ganancias y socializar las pérdidas". De este modo han hecho de la región un caldo de cultivo de experiencias y teorías que apuntan hacia el socialismo del siglo XXI y pugnan por un nuevo orden mundial.

En el contexto de cambio en la correlación de fuerzas en la región, marcado por el retorno del kirchnerismo en Argentina y el Partido de los Trabajadores en Brasil, así como la llegada del pacto histórico en Colombia, el 30 de mayo de 2023 se realiza la Cumbre de Naciones Suramericanas en Brasilia, desde donde surge el documento final de acuerdos que denominaron el Consenso de Brasilia, un nuevo escenario donde todos los gobiernos de la región de diversas tendencias ideológicas coincidieron en la necesidad de propiciar la cooperación e integración de Sudamérica.

Las naciones sudamericanas comparten la visión sobre la necesidad de asumir la integración regional como parte de las soluciones para enfrentar un escenario mundial de guerra, producto de las tensiones entre las principales potencias emergentes, reunidas en los Brics (Brasil, Rusia, India, China y Suráfrica), así como nuevos centros de poder que emergen desde Türkiye, Irán y el Sudeste Asiático. Asimismo, los múltiples retos que imponen la crisis climática, las presiones sobre las cadenas de alimentos y energía, riesgos de nuevas pandemias y aumento de desigualdades sociales y amenazas a la estabilidad institucional y democrática.

Para que Sudamérica pueda emerger como un bloque con voz propia en el nuevo orden mundial, se hace necesario que avancemos en los puntos establecidos en el Consenso de Brasilia, como el fortalecimiento de las cadenas de valor regional, la aplicación de medidas de facilitación del comercio e integración financiera, la superación de las asimetrías internas y entre naciones, la eliminación de medidas coercitivas unilaterales, la facilitación del acceso a los mercados a través de la red de acuerdos de complementación económica, el incremento del comercio y de las inversiones entre los países, mejoras en la infraestructura y logística de la región.

El acuerdo fundamental sobre la integración rige bajo la visión de consolidarnos como zona de paz, lo que implica el combate al crimen organizado transnacional que busca balcanizar y caotizar la región. También, la búsqueda de nuevas formas de desarrollo sostenible, la construcción de Estados de derecho y justicia social, que garanticen tanto la defensa de la soberanía y la no injerencia extranjera como la erradicación del hambre, la pobreza y todas las formas de discriminación.

 

Anabel Díaz Aché

 

Fuentes consultadas:

Bidaurratzaga, E. (s.f.). Consenso de Washington. Observatorio de Multinacionales en América Latina. Disponible en: https://omal.info/spip.php?article4820#:~:text=El%20denominado%20Consenso%20de%20Washington,por%20otro%2C%20como%20salida%20impuesta

Consenso de Brasilia. (2023, mayo 30). Fundação Alexandre de Gusmão – FUNAG, Ministério das Relações Exteriores, Governo do Brasil. Disponible en: https://www.gov.br/funag/es/centro-de-contenidos/novedades/consenso-de-brasilia-30-de-mayo-2023


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