Cívicamente | Un mundo sin familias

27/07/2023.- Recientemente, en la ciudad de Caracas se dio una concentración de integrantes de iglesias evangélicas y otras agrupaciones religiosas, en contra de los derechos de la comunidad sexodiversa en Venezuela y en favor del diseño original de la familia, la que Dios ha dispuesto, de acuerdo con sus preceptos (los de los manifestantes, no sé si los de Dios...).

Pareciera que una de las grandes preocupaciones y temores a nivel mundial, cuando se habla de derechos de la comunidad sexodiversa, tiene que ver con las familias homoparentales y las implicaciones negativas que, a juicio de sus detractores, traen a la institucionalidad de la familia tradicional.

La sobreexposición mediática en cuanto a los temas reivindicativos de los gays y lesbianas, en una sociedad que no está acostumbrada a la diversidad, sino que salvaguarda los estereotipos y paradigmas hegemónicos, pudiera generar este efecto.

Solo para ilustrar mi planteamiento del día de hoy, ¡solo por eso!, me voy a hacer solidario con la idea de estos grupos religiosos y de quienes les restan valor a otros tipos de familia. Voy a asentir en que es una degeneración; que tienen razón de decir que es contranatura y, de seguro, castigada por Dios; que permitirla puede generar consecuencias terribles a la humanidad.

Pero, aun en mi solidaridad ilustrativa, pregunto: y tanto mal, ¿de dónde viene? Porque hasta ahora es un temor el que se tiene sobre los otros tipos de familias... Entonces, ¿quién ha engendrado tanto monstruo que ahora quieren acabar con lo que Dios ha dispuesto?

Hasta el momento, según evidencia irrefutable, está demostrado que la cantidad de homosexuales que amenazan con destruir el mundo provienen de familias heterosexuales, entonces, ¿a cuál familia hay que revisar y cuestionar?

Habrá que experimentar con otras formas a ver si se libra al mundo de ese mal, ya que cada vez son más los homosexuales que salen de la familia convencional. Mamá y papá tendrán que ser una fórmula a verificar, y probar con mamá y mamá o papá y papá.

La consigna debe ser entonces: ¡No a los derechos reproductivos de los heterosexuales por el peligro de que sigan procreando gays y lesbianas que vengan a engrasar el cada vez más grande ejército que amenaza al mundo!

Pero no, mejor me dejo de solidaridades y celebro la posibilidad de vivir en tiempos de disentir, en tiempos donde hay libertad de debate de ideas, en tiempos donde cada uno pueda tomar del mundo la parte que es de él, porque, si nos ponemos a negarnos derechos, corremos el peligro de extinguirnos, y no por una familia u otra, sino quizás por la intolerancia en cualquiera de sus dimensiones.

 

Carlos Manrrique


Noticias Relacionadas