Derreflexión | ¿Cómo aprender a quererme?

Aprender a querernos requiere de tiempo y de autocompasión

29/07/2023.- Aprender a querernos es un viaje transformador que todos deberíamos tomar en algún momento de la vida.

En la sociedad actual, constantemente nos envían imágenes y mensajes sobre cómo tendríamos que ser o qué necesitamos hacer para ser felices y aceptados por los demás. No obstante, el verdadero camino hacia el amor propio es interno y no está relacionado con lo que otros esperan de nosotros.

 

Aprender a querernos: un camino difícil

El amor propio no es un concepto egoísta; más bien, se trata de apreciar quiénes somos en realidad, aceptando nuestras virtudes e imperfecciones y reconociendo nuestro valor intrínseco como seres humanos únicos. Desafortunadamente, muchos hemos experimentado autocríticas, comparaciones con otros y juicios negativos, lo que nos ha llevado a sentirnos inseguros o insatisfechos con nosotros mismos.

Por otro lado, la baja autoestima también influye en el hecho de querernos poco y está asociada a una sensación de inferioridad. Esta puede surgir luego de las comparaciones con los demás, pues las emociones resultan del diálogo interno, de la narrativa que nos decimos a nosotros mismos. Así, lo que pensamos y sentimos está relacionado.

La baja autoestima puede estar basada en valores que son una quimera, tales como ser inteligente, hermoso —según los cánones de la sociedad—, tener dinero, entre otros, pero la verdad es que mucha gente te verá lindo o linda, mientras que otros no. Es decir, estas cualidades son relativas, no universales ni estables en el tiempo, ya que el concepto que las personas elaboran de los demás también puede cambiar en algún momento.

Por ello, es importante construir una buena autoestima, sustentándola en una base segura de valores, tratándonos de forma amable, promoviendo el amor hacia nosotros y hacia los demás.

Quiénes somos no tiene que ver con la profesión, las ganancias, el tener una familia, una propiedad o ser bello o bella, pues la autoestima es, más bien, una autoaceptación constante y un afecto incondicional que parte del interior.

Además de las imposiciones sociales, muchas personas se autoexigen, establecen planes que, si no resultan, derivan en un autocastigo. Pero no ser superfelices o no tener un buen trabajo parecen ser motivos para dejar de quererse.

La sociedad tiene exigencias que son rígidas, por lo que es fundamental emprender el camino del aprendizaje hacia el autocuidado y el amor propio, evitando autocastigarse y hacerse demandas perfeccionistas.

Más bien, es valioso mirarnos de forma compasiva y comprensiva, siendo conscientes de que somos humanos y que aprendemos a través de las experiencias.

 

¿Cómo aprender a quererme?

El primer paso para aprender a quererse es el autoconocimiento. Es fundamental reflexionar sobre nuestras creencias, valores y experiencias, las cuales han influido en nuestra autopercepción. A menudo, las opiniones de los demás y las expectativas sociales pueden nublar esa visión de quiénes somos realmente.

Tomarse el tiempo para conectar con nuestros pensamientos y emociones, quizás a través de la meditación, la escritura o la terapia, puede ser una manera poderosa de obtener una comprensión más profunda de nuestra identidad.

Además del autoconocimiento, es importante practicar la autocompasión. Todos cometemos errores y enfrentamos desafíos en la vida, y, en lugar de ser duros críticos internos, debemos aprender a tratarnos con amabilidad y comprensión. Al reconocer que somos humanos y que tenemos limitaciones, nos liberaremos de la presión de la perfección y empezaremos a aceptarnos tal como somos.

Otro aspecto esencial en el camino del amor propio es aprender a establecer límites saludables en nuestras relaciones y actividades diarias. A menudo, caemos en la trampa de complacer a los demás a expensas de nuestro bienestar emocional y físico. Acostumbrarse a decir "no" cuando sea necesario y priorizar nuestras necesidades es un acto de amor propio y nos permite mantener un equilibrio en nuestras vidas.

Cultivar la gratitud también juega un papel trascendente en aprender a quererse a uno mismo. En lugar de enfocarnos en lo que nos falta o en nuestras carencias, centrarnos en las cosas que tenemos y apreciarlas nos ayuda a desarrollar una perspectiva más positiva y optimista en lo personal y con respecto al mundo que nos rodea.

Otra herramienta valiosa es rodearnos de personas que nos apoyen e inspiren. Las relaciones con amigos, familiares o mentores que nos animen a crecer y a aceptarnos incondicionalmente son fundamentales para nuestro bienestar emocional. Evitar a aquellos que de forma constante nos critican o nos hacen sentir mal es esencial para nuestro crecimiento interno.

El cuidado personal también desempeña un papel crucial en el proceso de aprender a quererse. Asegurarnos de descansar lo suficiente, comer de manera saludable, hacer ejercicio y encontrar tiempo para actividades que nos gusten y relajen, nos ayudará a sentirnos bien con nosotros mismos y a tener una mejor conexión mente-cuerpo.

Además de todo lo anterior, desafiarnos y salir de nuestra zona de confort es una forma poderosa de fortalecer la confianza propia y la autoestima. Aprender nuevas habilidades o enfrentar miedos puede ser un recordatorio constante de que somos capaces de lograr cosas extraordinarias.

En este proceso de aprendizaje es importante ser paciente y compasivo con nosotros. El amor propio no se desarrolla de la noche a la mañana; es un trabajo continuo y requiere tiempo y esfuerzo. Habrá momentos en los que nos sintamos inseguros o tengamos recaídas, pero debemos recordar que estos obstáculos son oportunidades para crecer y aprender aún más sobre quiénes somos.

Es fundamental evitar las comparaciones. No eres inferior, eres valiosa/o por ti misma/o. Jamás pongas en duda tu valor. Detente en exigirte perfecciones que muchas veces no son realistas.

En conclusión, aprender a quererse es un proceso de autodescubrimiento, aceptación y crecimiento personal. Requiere autoconocimiento, autocompasión, establecimiento de límites saludables, gratitud, relaciones positivas, cuidado personal y valentía para enfrentar desafíos. Al embarcarnos en este viaje de amor propio, nos abrimos a una vida más plena, significativa y llena de auténtica felicidad. Recuerda que mereces amor y aceptación y que aprender a quererte es el primer paso hacia una vida más plena y satisfactoria.

 

Isbelia Farías


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