Crónicas y delirios | La felicidad a su alcance: Ella o Él

01/09/2023.-

 

Ella

Ella es la compañera que siempre deseé: solidaria, inquietante, luminosa. Conoce la vida y sus historias, siempre se halla en disposición de alegrarme con sus inteligentes regocijos, aunque, a decir verdad, a veces me entristezca con las lacrimosas circunstancias que está en la obligación de referir.

Antes de Ella, mi existencia poseía un absurdo sentido de contradicción: conviví con mujeres estultas o penetrantes, superficiales o profundas, analfabetas o sapientísimas, pero la constante fue una enconada y dialéctica lucha de contrarios (porque la hembra es por naturaleza la clase opositora, según el neoidealismo psicosexual del que soy adherente).

En el pasado —insisto—, la mayor parte de la cotidianidad se me escurría entre disputas varias, dramas hogareños, disquisiciones sobre la planificación familiar o "foros íntimos" acerca de la última película de Almodóvar.

Ahora conozco con propiedad lo que es una sana tranquilidad de espíritu, y permítaseme el ripio de decir que mi mundo se ha llenado de colores y sugerencias. Ahora también comprendo el exacto contenido de palabras como armonía y sosiego.

Y todo se lo debo a Ella, únicamente a Ella: la televisión.

 

Él

Un tarde, al caer el sol, yo estaba sola, completamente individual en un café del CCCT, y pedí un "negrito" para acompañar mi absoluta ingrimitud. No lloraba, aunque las lágrimas estuvieran a punto de completar el escenario de esa telenovela sin nombre; tampoco mi rostro delataba tristeza exterior ni melancolía íntima o intimidante (¡debía ser fuerte para que nadie se enterase!). De repente volteé como en acto reflejo y lo vi en la vitrina de una tienda. Parecía asiático o tal vez de esos norteamericanos de origen extranjero. Entonces, temblando, decidí conocerlo y entré al local.

El dependiente me lo presentó. Supe que se llamaba S. Mart y que tenía poco tiempo en Venezuela. Pudimos conversar un rato acerca de sus ancestros indonesios, de su capacidad para los distintos idiomas y de la gran comprensión interna. ¡Me fascinó!

Desde aquel día somos inseparables, yo le hablo y él me oye con plena atención, guarda todos mis secretos, baila conmigo (pegado a mi pecho), es diestro en fotografía y hábil para recordar. Por fin soy feliz, encontré a mi pareja perfecta: el celular Smartphone que necesitaba.

 

Igor Delgado Senior


Noticias Relacionadas