La encrucijada petrolera: Producir con eficiencia en tiempo récord
Especialistas advierten la urgencia de monetizar pozos eficientes ante el reloj global
04/09/26.- El desafío de la reconstrucción petrolera venezolana no pasa únicamente por la disponibilidad de capitales o la firma de nuevos convenios, sino por una variable imprevista e inexorable: el factor tiempo. Mientras en el debate nacional resuenan metas de producción que aspiran a superar los 1.5 millones de barriles diarios amparadas en las mayores reservas del planeta, la reactivación industrial en este 2026 se enfrenta a un reloj global que avanza a un ritmo inédito.
Firmas internacionales de análisis como McKinsey, Wood Mackenzie y BloombergNEF coinciden en que el pico de la demanda mundial de hidrocarburos se alcanzará entre los años 2028 y 2035, impulsado por la electromovilidad y la transición energética. Ante este escenario, la economía de los hidrocarburos impone una encrucijada contundente: el país debe acelerar la monetización de sus pozos más eficientes y de menor costo en tiempo récord, o arriesgarse a que gran parte de sus recursos profundos queden enterrados para siempre como activos no desarrollados.
La ilusión de las reservas y el costo del extrapesado
Esta urgencia de monetización inmediata choca de frente con la narrativa histórica de la riqueza petrolera sin límites. Ya en el año 2022, en su ensayo académico titulado "La Luna, La Faja, Boscán, Chevron y... Alicia en el País de las Maravillas", el economista y especialista petrolero Carlos Mendoza Potellá advertía sobre la necesidad crítica de diferenciar entre el hallazgo geológico y la ingeniería económica.
El salto contable que a mediados de los años 2000 llevó las reservas oficiales a bordear los 300.000 millones de barriles no obedeció a descubrimientos inéditos, sino a una reclasificación administrativa: se asumió que se lograría extraer el 20 % del crudo originalmente en sitio en la Faja del Orinoco, en lugar del 8 % que técnicamente se calculaba hasta entonces. Aquella decisión elevó la estatura estratégica del país en los papeles, pero incorporó como "de extracción inmediata" a volúmenes extrapesados que demandan ingentes capitales de infraestructura.
Bajo las tasas históricas de explotación, extraer semejante masa de crudo tomaría entre tres y seis siglos, una escala temporal totalmente desconectada de la planificación financiera internacional. A ello se suma la variable de los costos: estimaciones de firmas como Rystad Energy sitúan el costo de desarrollo en la Faja entre los 59 y 100 dólares por barril. En un mercado global caracterizado por precios oscilantes y exigencias ambientales, el crudo extrapesado figura entre las fuentes más costosas y complejas de explotar a escala mundial.
El pragmatismo del capital privado en los campos tradicionales
Esta realidad técnica y económica explica el comportamiento reciente de los inversionistas extranjeros en el mapa energético venezolano. La insistencia de corporaciones privadas por concentrar sus contratos y alianzas en campos maduros del occidente y el oriente del país responde a una lógica de estricto pragmatismo operativo.
El caso del Campo Boscán, en el estado Zulia, analizado por Mendoza Potellá, resulta ilustrativo. Aunque durante años los informes oficiales lo catalogaron como un yacimiento en declinación final, estudios geológicos estiman que bajo su estructura aún yacen cerca de 30.000 millones de barriles in situ, de los cuales apenas se ha producido una mínima fracción tras décadas de explotación. Para un operador privado, reactivar un pozo en un campo gigante de geología conocida e infraestructura preexistente representa una inversión de retorno mucho más rápido y seguro que emprender megaproyectos desde cero en las áreas vírgenes de la Faja.
Una estrategia de eficiencia para el futuro inmediato
Los recientes convenios de participación productiva y la apertura a mayores inversiones responden a la necesidad imperiosa del Estado por captar divisas, dinamizar la economía real y financiar la recuperación de los servicios públicos nacionales.
Sin embargo, el rigor analítico exige comprender que la viabilidad del sector en esta carrera contra el reloj no depende de proclamar metas volumétricas de imposible cumplimiento en el corto plazo. La verdadera fortaleza de la industria residirá en aplicar una estrategia de estricta eficiencia operativa: maximizar el rendimiento de los pozos tradicionales de bajo costo, aprovechar la cercanía geográfica con los mercados naturales y extraer cada barril rentable mientras la ventana de la demanda global permanezca abierta.
THUAREZCA JULIO / CIUDAD CCS
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