Caracas, 05 de julio 2026
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Catia La Mar: de una vida tranquila a una tristeza sin precedentes

Poco a poco se han ido reubicando cientos de familias que sufrieron los embates telúricos

Urbanismo Hugo Chávez en Playa Grande resultó seriamente afectado.


05/07/26.- La magnitud de la tragedia ocurrida en Venezuela el pasado 24 de junio, especialmente en Caracas y La Guaira, no ha sido no lo suficientemente documentada, dado lo complejo de los dos eventos sísmicos y las dificultades logísticas para emitir reportes, por ejemplo, desde la parroquia Catia La Mar.

El equipo reporteril de Ciudad CCS se trasladó a esa zona de la entidad litoralense, para presentar un panorama lo más amplio y equilibrado posible sobre la situación en la que se encuentra actualmente ese sector.

La primera parada la hicimos en los espacios del aeropuerto internacionasl Simón Bolívar de Maiquetía, donde pudimos constatar que los daños sufridos en su estructura, fueron principalmente en el área de espera de los pasajeros.

Numerosos voluntarios de la cooperativa Juntos todo es posible se encontraban recogiendo los escombros del espacio interno y llevándolos hacia camiones para trasladarlos a otro sitio. Uno de estos obreros nos comentó que la jornada de su turno comenzó a las seis de la mañana y estaba previsto ser reemplazados a partir del mediodía de este domingo.

Obreros remueven escombros en la parte interna del aeropuerto.


En ese interin pudimos objervar la llegada de hasta cuatro aviones de gran tamaño trayendo consigo personal especializado en este tipo de contingencias y un cargamento de la ayuda humanitaria que ha venido enviando una gran cantidad de países solidarios.

Siguen llegando cargamentos con ayuda humanitaria y vuelos con expertos.


Posteriormente pudimos observar que a un lado del edificio del aeropuerto fueron habilitadas numerosas tiendas de campaña para albergar a residentes de complejos habitacionales adjudicados por el Estado, que prefierieron no permanecer de sus viviendas por temor a un colapso. Estas personas estaban siendo atendidas por funcionarios que estaban repartiendo alimentos procesados e insumos alimentarios para cocinar.

Carpas habilitadas en el área del aeropuerto Simón Bolívar.


Más adelante y después de constatar que los daños causados por los terremotos no solo afectaron las grandes edificaciones, sino también a un sinnúmero de quintas y comercios de la urbanización La Atlántida, subimos hacia Playa Grande, una de las zonas más sufridas, y nuestra primera parada fue en el Complejo Habitacional Hugo Chávez, el más grande de Venezuela otorgado por la Gran Misión Vivienda Venezuela (GMVV), fueron construidos más de 370 edificios de baja densidad.


Varios edificios colapsados en el urbanismo de Playa Grande.


En este sector gran parte de las edificaciones sufrieron daños considerables, y una gran cantidad ya fueron declaradas inhabitables. Buena parte de los habitantes de esta urbanización han preferido no alejarse del sitio y la mayoría se encuentra en la Unidad Educativa Carlos Escarrá, ubicada a la entrada del urbanismo.

Una de las personas consultadas relató que al momento del terremoto se desplazaba en su motocicleta cerca de su apartamento y la vibración fue de tal fuerza -relató- que se cayó al piso, y luego que culmina el evento se dirigió presuroso a donde vivía y se encontró con que el edificio se había desplazado de sus bases. Intentó entrar para salvar a su mamá y a su hija, pero no logró encontrarlas por la cantidad de escombros. Posteriormente y con la ayuda de otros vecinos halló los cuerpos sin vida de sus familiares, un testimonio conmovedor. 

Lo poco que se ve de su rostro refleja la tristeza por los seres perdidos.


De regreso a la escuela Carlos Escarrá observamos la atención especial que les están brindando a los niños, niñas y adolescentes con la práctica de juegos y actividades deportivas y la entrega de juguetes.

Un poco de alegría para los pequeños que quedaron sin hogar.


Nuestro recorrido continuó por algunas de las calles principales de Playa Grande y el panorama era sencillamente desolador: ni la majestuosidad de los majestuosos edificios (la mayoría con fines vacacionales) impidió que la fuerza de la naturaleza hiciera estragos. Muy pocas estructuras quedaron a salvo para ser consideradas como habitables. Pudimos contar más de 15 edificios completamente derrumbados.

Ni los lujosos edificios se salvaron de la fuerza de la naturaleza.


Ya bajando por la zona de los clubes marítimos nos desplazamos hacia Puerto Viejo, y en el camino nos topamos con unas retroexcavadoras y maquinaria pesada que estaban removiendo y recogiendo escombros de una gran estructura que colapsó por completo. En esa pausa pudimos observar la parte posterior de edificaciones construidas en la parte alta que se fracturaron total y parcialmente. De ahí pasamos por un estrecho e improvisado camino de tierra que nos permitió el paso hacia Puerto Viejo y Catia La Mar, bordeando la quebrada Tacagua, en cuyo trayecto fue colocado personal de la milicia para dirigir el tránsito y garantizar seguridad.

Remueven escombros de un gran edificio colapsado frente al mar.


En un recorrido inicial el panorama seguía siendo el mismo: Comercios, escuelas, quintas y residencias en general derrumbadas total o parcialmente, principalmente en unos cinco edificios de baja densidad ubicados en la avenida el Ejército, donde personal obrero y tércnico realizaba labores de remoción en búsqueda aún de personas que pudiesen haber quedado atrapadas. Asimismo, observamos un comercio que en su santamaría señalaba un triste mensaje: "Saqueado".

Edificios derrumbados en la avenida El Ejército.


En esta parte del recorrido subimos hasta el complejo Marapa Marina, ubicado en la parte alta del sector Las Soublette. Varios apartamentos de estas edificaciones perdieron la pared externa y, de acuerdo con el reporte de residentes, los edificios sufrieron grandes daños, aunque -aseguraron- todavía pueden ser recuperados. 

De regreso nos topamos con dos rescatistas, pertenecientes al grupo de tarea de la Universidad Marítima del Caribe, ubicada muy cerca del lugar, que se estaban reincorporando a sus labores, luego de muchas horas de trabajo ajetreado.

Bombera de la Universidad Marítima del Caribe relató su experiencia como rescatista en este evento.


Andreína Gil, bombera voluntaria de la institución universitaria, comentó que, como resltado de sus labores, logró junto con otros compañeros, ser lo primeros en actuar en la devastada zona de la avenida El Ejército. Añadió que en las primeras horas del desastre lograron rescatar y salvar entre 15 y 20 personas en la urbanización Páez, Puerto Viejo y La Atlántida. Asimismo comento que al principio trasbajaron con "manos propias" y paulatinamente le fueron llegando los implementos para optimizar las acciones de rescate. 

REINALDO J. LINARES ACOSTA / CIUDAD CCS

FOTOGRAFÍA: AMÉRICO MORILLO