Caracas, 25 de julio 2026
Logo
Image

Comentarios noticiables | Ataque de Fidel Castro al cuartel Moncada

Derrota militar convertida en una victoria política

Por J. J. Álvarez

25/07/2026.- A comienzos de 1952 fueron asfixiadas las esperanzas y los sueños de los jóvenes cubanos de establecer una república revolucionaria que venciera la corrupción política existente en el país. El 28 de enero de 1952, Fidel Castro, un joven abogado de 25 años, publicó en el periódico Alerta un artículo dirigido al presidente de la República de Cuba, Carlos Prío Socarrás, en el que lo acusaba de traición a la patria, de corromper la institución presidencial, de degradar la función de las Fuerzas Armadas y de fomentar el latifundio.

El joven Fidel era seguidor de la doctrina ortodoxa de Eduardo Chibás y puso su pluma al servicio de la causa revolucionaria y del pueblo cubano. El 10 de marzo de ese mismo año, a tres semanas de las elecciones presidenciales, el militar retirado Fulgencio Batista ejecutó un sorpresivo golpe de Estado que derrocó a Prío Socarrás con el apoyo de oficiales de baja graduación. Seguidamente, ocuparon la guarnición militar de La Habana y Prío Socarrás huyó hacia Estados Unidos. La razón de Batista para dar el golpe era sencilla: era candidato a la Presidencia, pero sabía que no saldría victorioso. Batista y sus aliados temían ser desplazados en el ámbito económico por los intereses comerciales protegidos por los partidos Ortodoxo y Auténtico. Por ello, buscó mantener el control del gobierno para garantizar sus constantes utilidades provenientes de la corrupción y el gansterismo.

El zarpazo asestado por Fulgencio Batista el 10 de marzo de 1952 a las instituciones democráticas representativas, establecidas en la Constitución de 1940, desencadenó la suspensión de las garantías constitucionales, intensificó la imposición de falsos dirigentes obreros y agudizó la persecución de los líderes comunistas. Asimismo, profundizó la crisis política con la división de los partidos "de oposición" y la arremetida anticomunista. Las masas explotadas de obreros y campesinos, junto a sectores de intelectuales y estudiantes descontentos, aguardaban una revuelta. La prohibición de las elecciones, la censura a la libertad de expresión y de prensa y la restricción de las actividades políticas configuraban un panorama dramático. Estados Unidos reconoció oficialmente al gobierno de Batista a tan solo 17 días del golpe militar, mientras que empresarios oportunistas y algunos líderes laborales anarquistas se alineaban con el régimen.

En el centro de las protestas, a tres días del golpe, Fidel Castro publicó un manifiesto en el que instaba a los cubanos valientes a rebelarse y defenderse. La parte final de dicho documento concluía con los dos últimos versos del himno nacional cubano: "No temáis una muerte gloriosa, / que morir por la patria es vivir. / En cadenas, vivir es vivir / en afrenta y oprobio sumido". A los pocos días, Fidel solicitó al tribunal de apelaciones de La Habana el castigo para los culpables de la asonada, pero la demanda fue rechazada de plano. Así, Batista consolidó la corrupción y la dictadura militar se volvió cada vez más brutal.

Tras fracasar en sus repetidos intentos por encontrar vías pacíficas y legales para restablecer el orden constitucional en La Habana, Fidel decidió, junto a sus seguidores, que la única alternativa válida era la lucha armada. Al tomar esta decisión, señaló que la revolución "abre el camino del verdadero mérito a quienes tienen el valor sincero y las ideas, a quienes arriesgan sus vidas y toman en sus manos el estandarte de la batalla". Sostuvo también que liberar a Cuba era un deber impostergable que no podía esperar por otra generación, por lo que organizó de inmediato un grupo de acción entre los miembros del partido Ortodoxo, sumados a la lucha contra la dictadura.

El plan de Fidel Castro consistía en atacar el Cuartel Moncada en Santiago de Cuba, de manera simultánea con el asalto al Cuartel Carlos Manuel de Céspedes en Bayamo, en la provincia de Oriente. La idea era oponer a la violencia reaccionaria la violencia revolucionaria. El día anterior al ataque, el 25 de julio de 1953, Fidel lanzó una proclama a sus seguidores en la Granjita Siboney, el campamento secreto desde donde partirían para la toma del Moncada el 26 de julio. Ese día se celebraban los carnavales anuales en Santiago de Cuba, por lo que se contaba con que muchos soldados asistieran a las festividades hasta altas horas de la noche, lo que mermaría su disposición combativa.

A las 5:30 a. m., Fidel Castro y 79 de sus correligionarios iniciaron el asalto al Cuartel Moncada para tomar el depósito de armas. En simultáneo, su hermano Raúl Castro y diez hombres tomarían el Palacio de Justicia para dar cobertura con fuego al ataque principal, mientras Abel Santamaría ocuparía el Hospital Civil para atender a los heridos en combate. Al percatarse de que habían perdido el factor sorpresa, Fidel ordenó la retirada. Aunque solo tres combatientes murieron durante el enfrentamiento, 80 fueron capturados —entre ellos Abel Santamaría— y sometidos a torturas antes de ser asesinados. A Abel Santamaría le sacaron los ojos para mostrárselos a su hermana Haydée Santamaría, en un intento por quebrantarla. Fidel y los pocos sobrevivientes huyeron hacia las montañas. La noche del 1.º de agosto de 1953, una patrulla al mando del teniente Pedro Sarría lo capturó y lo entregó a la cárcel civil de Santiago de Cuba, salvándole la vida al evitar llevarlo al Moncada, donde lo esperaban para ejecutarlo.

El ataque de este grupo de 135 jóvenes rebeldes al Moncada fue una derrota militar que se transformó en una victoria política, al dar impulso al movimiento revolucionario liderado por Fidel, sostén del triunfo final de la Revolución cubana el 1.º de enero de 1959.

Posteriormente, el 16 de octubre de 1953, Castro fue sometido a un juicio reservado. Sus alegatos de autodefensa, de dos horas de duración, se convirtieron más tarde en el célebre texto La historia me absolverá. Fidel Castro, Raúl Castro y otros 18 combatientes del Moncada fueron excarcelados el 15 de mayo de 1955. A bordo de la embarcación en la que salieron del presidio de la Isla de Pinos, reafirmaron que continuarían la lucha unidos bajo el nombre de "Movimiento 26 de Julio".