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Comentarios noticiables| Suavizar el discurso con Venezuela

Pareciera ser un objetivo de EE. UU.

Por J. J. Álvarez


Suavizar el discurso con Venezuela, parece ser la nueva estrategia en la política exterior de los Estados Unidos de América (EUA). ¿Será, porque en Venezuela se está desarrollando con tanta perseverancia un verdadero proceso de democratización y que esto no es sólo una consigna o una bella combinación de palabras?, o simplemente se ha estado dando por enterado que la República Bolivariana de Venezuela es un Estado que cumple con las disposiciones fundamentales consagradas en principios de supremacía y fuerza normativa de la Constitución. O simplemente, su presidente Donald Trump, no está interesado en un cambio de régimen en Venezuela, porque su prioridad -en el contexto marcado por los peligros de confrontación existentes en el estrecho de Ormuz en Irán y la operación militar especial de la Federación de Rusia en Ucrania (22 de febrero de 2022) -, es almacenar millones de barriles de petróleo bajo la tierra tejana. Mientras que la prioridad de Venezuela es lo opuesto, sacar petróleo de su superficie terrestre (más de 303.000 millones de barriles de reservas probadas) y venderlo según cotización internacional Cesta OPEP.  


El presidente de EUA, Donald Trump, el abanderado de la consigna América First, pareciera estar volcado en consideraciones con nuestro país al tratar de restablecer, conservar y salvaguardar la paz con Venezuela. El imponer política de fuerza impulsada por el más ciego y torpe conflicto contra la paz y la seguridad venezolana, lo que hace es amontonar materia inflamable y explosiva para trasladarlo al tablero de la guerra, lo que ya 

no es compatible con la paz como premisa y requisito para el ejercicio de todos los derechos y deberes humanos, tanto en el plano nacional e internacional.


Hoy lo que procede es alinearse a los procesos de consolidación económica, de afirmación democrática y unidad nacional que requieren de paz y seguridad y que ellos se encuentran gravemente amenazadas por los conflictos mundiales que ponen en peligro principios y valores fundamentales de toda la humanidad. Paz, desarrollo y democracia es ahora cuando deben formar un triángulo interactivo, ya que los tres se requieren mutuamente.  


En Venezuela importa quien dirige el país, que su pueblo se interese vivamente por lo que ocurrió desde 2016, por varias razones, primero: La victoria de la oposición ultraderechista en las elecciones legislativas de la Asamblea Nacional, el 6 de diciembre de 2015, con la que obtuvo el control mayoritario; segundo: La caída de los precios del petróleo; tercero: la Orden Ejecutiva del presidente de EUA, Barack Obama, que declara que Venezuela representa una ´´inusual y extraordinaria amenaza para la seguridad y la política exterior de Estados Unidos. Mientras que la ultraderecha, tanto interna como externa, pretende obtener, por fin, el poder en Venezuela.                      


Identificando las raíces de los problemas nacionales con mucho esfuerzo, el gobierno nacional con medidas imaginativas y perseverantes ha frenado los conflictos en sus inicios, todo mediante el diálogo serio y responsable. Aún la prevención de los problemas es lo mejor. Saber para prever. Prever para prevenir. La prevención es la victoria que está a las alturas de las facultades distintivas de la condición humana. Venezuela reconoce a su pueblo, no importa su condición social. Hoy nuestra sociedad aspira a ser distinta de lo que fue antes de los gobiernos de la oposición derechista. Venezuela ha estado cambiando desde la llegada al poder de Hugo Chávez en 1999. 


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Hay que recordar que antes de 1999, el 65% de los venezolanos vivían en situación de pobreza y que sólo el 35% podía disfrutar de una alta calidad de vida. Hoy en vista de lo suave que están resultando las conversaciones entre la Casa Blanca y Venezuela, por iniciativa del presidente Donald Trump, en que sus relaciones tan sólo pueden realizar con eficacia sus propios intereses evaluando con sentido realista intereses y propósitos de la otra parte y teniéndolos en cuenta.                   


Si verdaderamente el presidente Trump, está preparado para actuar honradamente y consecuentemente con la suavización del diálogo con el gobierno venezolano en los trabajos y debates conjuntos, habrá aprendido a entender mejor, a tener cuenta lo que inquieta a la otra parte.    


Siendo así, mejorará la atmósfera de ambas relaciones no tan sólo con el esfuerzo de los contactos oficiales, sino también de la práctica de las relaciones cotidianas de EUA y Venezuela. También en esto se debe guiar por los mandatos de nuestros pueblos.