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Comentarios noticiables | De las elecciones de medio mandato en EE. UU.

Y algo más sobre el ataque aéreo a Venezuela

Por J. J. Álvarez


12/09/2026.- Una buena parte de los defensores a ultranza de la "democracia norteamericana" no predicen una victoria del Partido Republicano en las venideras elecciones intermedias de los Estados Unidos de América (EE. UU.) del 2026. No obstante, antes de conocerse los resultados, se dice que no votará el mayor número de personas que se espera lo hiciesen por el viejo gran partido, como llaman al Republicano sus partidarios.  

El presidente de EE. UU., Donald Trump, aspira a que su partido logre vencer en las elecciones de medio mandato, aunque él sabe que no puede tapar el sol con un dedo por los errores políticos en el ejercicio de su gobierno, los cuales restan confianza al pretender que el elector, en esas condiciones, vote por el Partido Republicano. Trump, a punto de cesar en su cargo por la posible materialización de un impeachment —juicio político—, se ve más cerca de una destitución del poder porque perdería facultades para llevar a cabo el fiel cumplimiento de las leyes y dirigir la enorme organización que lleva consigo el Gobierno Nacional.          

Con esta variante, resulta más complicada la situación por el ataque aéreo a Venezuela por parte de EE. UU. Los helicópteros y aviones caza de la Armada de ese país, transportados en un portaaviones y tripulados por pilotos estadounidenses, salieron desde Puerto Rico (enclave estratégico-militar de EE. UU.) con la idea de aplastar la Revolución Bolivariana en una operación relámpago. En la madrugada del sábado 3 de enero de 2026, a la 1:30 am, 14 helicópteros y 150 aviones de combate bombardearon sitios militares y civiles en Caracas y en los estados Miranda, Aragua y La Guaira, dejando una cifra de 100 muertos (entre estos, 32 combatientes cubanos) e igual cantidad de heridos, lo cual trajo aparejado el secuestro del presidente de la República Bolivariana de Venezuela, Nicolás Maduro Moros, y de su esposa, Cilia Flores. Para los venezolanos y el resto del mundo, ese acto de agresión ordenado por míster Trump fue un peligrosísimo precedente que ha debido tener la respuesta más contundente del Consejo de Seguridad de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), pero no la tuvo. (El punto 1 del artículo 24 de la Carta de la ONU es el instrumento para asegurar una respuesta de acción rápida y eficaz por parte de este organismo mundial) El caso Venezuela-Administración Trump ha constituido una situación de guerra asimétrica, pero eso no quiere decir que haya cambiado la naturaleza agresiva de su gobierno. Para precaver más guerra y garantizar una paz perdurable es de máxima urgencia la aplicación del Estatuto de la Corte Penal Internacional, de conformidad con el artículo 8 - Crímenes de guerra. 

Venezuela nunca estuvo abocada automáticamente a un estado de guerra militar con EE. UU. La agresión del 3 de enero de 2026 constituyó una brutal infracción del Derecho Internacional por parte de esa gran potencia militar, lo que ha debido condenarse en un 100%. Venezuela no estaba advertida previamente para asumir un enfrentamiento militar con la potencia del norte. (Convención de La Haya de 1907). Todo esto fue un acto de bandidaje y perfidia de la Administración Trump.       

Volvamos al caso Trump y a su triunfalismo, que ya no brinda satisfacción completa a los republicanos, porque la gente lo conoce muy bien y fácilmente puede hacer una elección bien fundada con otro candidato, sea republicano o demócrata, y no habría por qué ocultarlo.      

Las elecciones de medio término norteamericanas son un referente que hay que perfeccionar con un nuevo sistema electoral y con reformas radicales que impliquen su modificación mediante un permanente estudio. 

Las elecciones intermedias de EE. UU. serán justas cuando cumplan un requisito: que en el candidato no importe tanto su expediente personal como su capacidad para defender los intereses sociales de los estadounidenses.