¡Patagonia en la mira! Milei es una creación sionista para Argentina
Sebastián Salgado alertó en Caracas sobre avanzada israelí en el sur y su eco en Venezuela
22/05/26.- La tarde del 20 de mayo, el Eje del Buen Vivir en Bellas Artes, Caracas, se transformó en un espacio de resistencia y reflexión. Bajo la luz cálida de la capital venezolana, un grupo de personas se congregaron para escuchar al periodista argentino Sebastián Salgado, director de Data Urgente, en un conversatorio que prometía mucho más que información: era una advertencia política, un llamado a la coherencia y a la memoria.
El acto comenzó con la lectura de un poema de Pabón del Río, por parte de la también periodista y activista de la causa Palestina, Hindu Anderi, evocando la necesidad de levantar la vara de medir y ser más altos, de no ceder ante la opresión ni la mentira. El ambiente era de expectativa, pero también de urgencia: lo que allí se iba a decir no era solo para Argentina, sino para toda América Latina.
Salgado fue presentado como un referente de la comunicación popular y la solidaridad con Palestina, alguien que ha hecho de la coherencia su bandera. “En esta humanidad tan contradictoria, la coherencia es más que un valor, es una necesidad”, se escuchó en la introducción. El público, compuesto por activistas, periodistas, estudiantes y militantes, sabía que no asistía a una charla más: la Patagonia argentina, el sionismo internacional y la amenaza sobre Venezuela se entrelazaban en una trama que exigía atención y acción.
El propio Salgado agradeció la oportunidad de compartir, subrayando la importancia de reunirse cara a cara en tiempos de virtualidad y desinformación. “Los intereses del sionismo no están vinculados a un solo país”, advirtió, “hay un intento evidente de desestabilización de los movimientos populares en toda la región”. Así, el conversatorio se convirtió en un espacio de denuncia, análisis y, sobre todo, de alerta.
Presidente más sionista del mundo ataca a la Patagonia
El periodista argentino no tardó en exponer su tesis central: Javier Milei, presidente de Argentina, se autodefine como “el presidente más sionista del mundo”. Pero no es solo una declaración simbólica. Según el investigador, Milei busca imponer en el país sudamericano una continuidad del Estado de Israel, con acciones concretas que van desde la modificación de leyes hasta incentivos económicos inéditos para ciudadanos israelíes.
La reforma de la Ley de Tierras permite ahora que extranjeros, principalmente israelíes, compren grandes extensiones en la Patagonia. A esto se suma la modificación de la ley de bosques: antes, un terreno incendiado no podía venderse hasta pasados 20 años, pero ahora puede ser transferido de inmediato, abriendo la puerta a la especulación y el despojo. Salgado subrayó que estos cambios no son casuales, sino parte de una estrategia de ocupación silenciosa.
El gobierno de Milei, además, ofrece beneficios sociales, sanitarios e incluso un sueldo a cualquier israelí que emigre a Argentina. “Solo por llegar, el gobierno les da un salario”, relató Salgado, asombrado por la magnitud de la entrega. La desfinanciación deliberada de las estructuras de combate a incendios forestales en la Patagonia completa el cuadro: los incendios, lejos de ser accidentes, se convierten en herramientas de apropiación territorial.
El vínculo simbólico entre Milei y el sionismo se refuerza con detalles como el apellido real de Netanyahu (Mileikovsky), que comparte raíz con el de Milei. La presencia de Zelensky, presidente de Ucrania, en la asunción de Milei fue otro gesto inédito, que Salgado interpretó como parte de una red internacional de poder.
Mochileros de Sión
Uno de los relatos más inquietantes de la tarde fue el de los “mochileros de Sión”: soldados israelíes que recorren la Patagonia disfrazados de turistas, siguiendo rutas específicas y alojándose en hoteles exclusivos. Salgado explicó que estos jóvenes reciben instrucciones claras de sus superiores: ese territorio, les dicen, les pertenecerá en el futuro. No es una fantasía, sino un plan en marcha.
La presencia de estos soldados coincide con incendios forestales intencionales, siempre cerca de cursos de agua. La estrategia es clara: quemar la tierra para abaratarla y luego comprarla, aprovechando la nueva legislación. Salgado relató el caso de un ciudadano que, al cruzarse con un grupo sospechoso, los grabó con su teléfono. Aunque intentaron intimidarlo, el video se viralizó y sirvió para visibilizar la operación.
El periodista también mencionó documentos desclasificados que prueban la intención de construir un barrio exclusivo para hasta 300.000 personas judías en la Patagonia, replicando el modelo de los kibutz previos a la ocupación de Palestina. Las propiedades se venden solo a través de inmobiliarias israelíes, inaccesibles para los argentinos. El gobernador de Chubut, antes de asumir, viajó a Israel “a buscar instrucciones” y luego culpó a los mapuches de los incendios, en una maniobra de desinformación que los medios corporativos replicaron sin cuestionar.
El caso del soldado israelí-argentino implicado en el asesinato de la niña palestina Kim Rajab fue otro ejemplo de la impunidad con la que operan estos actores. Salgado advirtió sobre el riesgo de una “balcanización real” de Argentina, un proceso de fragmentación territorial impulsado desde el exterior.
La investigación “Mochileros de Sión”, realizada por Data Urgente, marcó un antes y un después en la conciencia pública. Por primera vez, ciudadanos comunes comenzaron a señalar al sionismo como responsable de los incendios y el despojo, perdiendo el miedo a nombrar lo innombrable.
Mekorot y el agua
El control del agua es, para Salgado, uno de los aspectos más alarmantes de la avanzada sionista en Argentina. La empresa israelí Mekorot, de carácter militar, ya gestiona el suministro de agua en más de la mitad de las provincias argentinas, especialmente en la Patagonia. Esta misma empresa es responsable de la deshidratación de los palestinos en los territorios ocupados, utilizando el agua como arma de guerra y sometimiento.
Salgado recordó que Mekorot fue contratada incluso por gobiernos anteriores, como el de Alberto Fernández, lo que demuestra la profundidad de la penetración sionista en el Estado argentino. El agua, más que el oro o el petróleo, es el recurso estratégico del siglo XXI, y su control equivale al dominio territorial.
La combinación de incendios intencionales, compra de tierras y control del agua configura un escenario de ocupación progresiva, donde la soberanía nacional se diluye ante intereses extranjeros. El periodista insistió en que este proceso no es nuevo, sino la continuación de un proyecto colonial iniciado hace más de un siglo.
La secta que mueve al mundo
La influencia de la secta Chabad Lubavitch fue otro de los ejes del conversatorio. Salgado describió a esta organización como una de las estructuras que controlan el poder financiero y político del sionismo a nivel global. Cuatro presidentes: Trump, Zelensky, Milei y Netanyahu pertenecen abiertamente a Chabad Lubavitch, lo que revela la magnitud de su poder.
Milei, desde que asumió, ha viajado más de diez veces a Estados Unidos, siempre visitando la sinagoga de Chabad Lubavitch. Sebastián relató el hallazgo de túneles bajo la sinagoga principal en Nueva York, con cochecitos de bebés, juguetes y mantas manchadas de sangre, un hecho que calificó de escalofriante y revelador de la naturaleza de la secta.
La red de Jeffrey Epstein, según Salgado, era una operación del Mossad con apoyo financiero de Chabad Lubavitch. Ghislaine Maxwell, pareja de Epstein, es hija de un alto cargo del Mossad. El chantaje y la extorsión a figuras políticas internacionales forman parte de la estrategia de control.
En Ucrania, Zelensky se mantiene en el poder gracias al respaldo sionista, mientras la guerra se cobra la vida de soldados cristianos ortodoxos, y los judíos ucranianos combaten bajo bandera israelí. El tráfico de órganos, documentado en varios informes, es una de las prácticas más siniestras asociadas a este conflicto.
Chabad Lubavitch opera también en Venezuela, con injerencia real sobre instituciones nacionales. Salgado advirtió que su presencia no es anecdótica, sino parte de una estrategia de expansión y control regional.
Historia de una conquista
Para comprender el presente, Salgado propuso un viaje al pasado. El sionismo, explicó, no es un movimiento milenario, sino un proyecto colonial nacido a fines del siglo XIX en Europa. Los judíos ashkenazíes, descendientes de tribus túrquicas y mongolas (los jázaros), no tienen conexión étnica con los semitas del río Jordán, aunque el discurso oficial insista en lo contrario.
En el Congreso de Basilea de 1890, Theodor Herzl presentó su libro “El Estado Judío”, donde se debatió si el futuro Estado debía fundarse en Palestina o en Argentina. Antes de la ocupación de Palestina, el sionismo intentó establecerse en la Patagonia y otras regiones argentinas.
Julio Popper, expedicionario rumano e hijo de rabino, llegó a Tierra del Fuego a fines del siglo XIX bajo la excusa de buscar oro. Fundó la ciudad autónoma de Atlanta, acuñó su propia moneda y sello postal, y exterminó a los pueblos originarios Selknam/Zetnam, posando en fotografías con sus víctimas como trofeos. El Barón Hirsch financió la llegada de familias judías ucranianas para fundar colonias autónomas en La Pampa y Buenos Aires, aunque la dureza del clima y la tierra frustró el proyecto.
La Declaración Balfour de 1917, firmada 30 años antes del Holocausto, demuestra que la ocupación de Palestina no fue una reacción al nazismo, sino un plan colonial preexistente. Salgado sostuvo que el proyecto argentino nunca fue abandonado, solo pospuesto ante la oportunidad en Palestina.
El precio de denunciar
El avance sionista en Argentina no se limita a la ocupación territorial. Salgado denunció una ola de persecución política y censura sin precedentes. El acuerdo IHRA permite que cualquier crítica a Israel sea considerada antisemitismo, con consecuencias legales y sociales.
El caso del trabajador metalúrgico de Florencio Varela, encarcelado en máxima seguridad por un post en Facebook contra Israel y hallado muerto tras su liberación, es un ejemplo estremecedor. El juez López fue desaforado y apartado de su cargo simplemente por retuitear un fallo de la Corte Penal Internacional que declaraba a Netanyahu criminal de guerra.
Las redadas simultáneas a familias musulmanas chiitas, la expulsión de maestros por hablar del genocidio palestino y la prohibición de la palabra “genocidio” en los medios corporativos completan el panorama. La periodista Silvana Stencil, judía antisionista, fue despedida de C5N por cubrir marchas pro-palestinas en Nueva York.
Salgado recordó que más de 300 periodistas han sido asesinados en Gaza como parte de una estrategia de censura y terror. La represión no es solo política, sino también cultural y mediática, buscando silenciar cualquier voz disidente.
Venezuela en la mira
La conexión con Venezuela fue uno de los momentos más intensos del conversatorio. Salgado fue categórico: “El sionismo es una parte fundamental del secuestro del presidente Maduro”. La presencia de Chabad Lubavitch en Venezuela, con influencia real sobre instituciones nacionales, es una señal de alerta.
Miguel Trussman, representante de la Asociación Israelita de Venezuela, se presenta como diplomático de facto de Israel, pese a que no existe embajada oficial.
El periodista invitó a los venezolanos a identificar en su propio país los mismos patrones de injerencia, ocupación y censura que hoy afectan a Argentina. “Algunas de las claves que compartimos aquí seguramente podrán identificarlas en su propio país”, advirtió, subrayando la urgencia de la alerta.
La amenaza no es solo territorial, sino cultural y de identidad. El sionismo, insistió Salgado, busca desarticular movimientos populares y someter a los pueblos a través del control de recursos, la manipulación mediática y la represión política.
La tarde en Caracas concluyó con un aire de gravedad y esperanza. El poema de Pabón del Río resonó como un conjuro: “Cuando levantemos la vara de medir y seamos más altos”. Salgado, militante de la palabra y la solidaridad, dejó claro que la coherencia es más que un valor, es una necesidad vital en tiempos de confusión y mentira.
ISAÍAS OVALLES / FOTOGRAFÍA: BERNARDO SUÁREZ / CIUDAD CCS
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