Comentarios noticiables | Una vez más acerca del sionismo israelí
Mandamientos y realidades de siempre
23/05/2026.- Algunos sabios israelíes han alegado que incluso el famoso mandamiento "Amarás a tu
prójimo como a ti mismo" se refiere solo a los judíos y que no existe ningún mandamiento
para amar a los paganos. De hecho, el texto original del Levítico reza: "No te vengues y no
guardes rencor contra los hijos de tu pueblo". El Levítico (el 3º libro de la Torá y del Antiguo Testamento, también conocido como el Tercer Libro de Moisés, 18,18), que plantea la sospecha de que "tu prójimo se refiera
únicamente a los miembros de tu pueblo". Esto fortalece el hecho de que la Biblia ordena a
los judíos exterminar a determinados pueblos. Se recuerda, por ejemplo, a los amalequitas, tribu
israelita que dejaba sin vida a todo cuanto respiraba (Deuteronomio, 20,16,17), cuando el
genocidio se presentaba como un deber religioso coercitivo. Hoy, el Estado sionista de Israel
es la clara expresión de la barbarie, de la intolerancia, del racismo, de la inmoralidad, del
aventurerismo político y del genocidio, que se conceptualiza en la ideología del sionismo
israelí.
El sionismo israelí continúa procurando por todos los medios disfrazar la esencia social del
concepto de Estado judío, apoyándose en las revelaciones y mandatos divinos de las
Sagradas Escrituras. Con este argumento de tanto peso, se pretende demostrar la
inevitabilidad histórica del resurgimiento de Sión, la necesidad de ampliar las fronteras hasta
los límites de su solar bíblico, desde el Nilo hasta el Éufrates. Detrás de esta retórica
místico-patriotera están los intereses reales de Israel, típico Estado burgués, cuyo poder está en manos de la gran burguesía, que tiene como ideología el sionismo, o sea, un
nacionalismo reaccionario y agresivo.
Así, en 1982, cuando Israel invadió el Líbano sembrando el horror y el exterminio entre los
palestinos, muchos hebreos de Estados Unidos (EE. UU.) y de otros países de Occidente
se indignaron ante el cinismo criminal de sus dirigentes políticos. Los líderes de las
comunidades de la diáspora no pudieron ignorar por completo la reacción condenatoria
expresada por las masas judías. Tuvieron que hacer del conocimiento al entonces primer
ministro, Menachem Begin, y pedirle que tratara de aplacar el furor sanguinario de su
soldadesca. Esto hay que entenderlo como una reacción solidaria frente a la terrible
opresión que padece Palestina desde la creación del Estado de Israel, desde hace más de
80 años, tras lo que sucede en Gaza, Cisjordania y Jerusalén Este. Los palestinos
asesinados por las Fuerzas Armadas de Israel, desde el 7 de octubre de 2023, ascienden a
más de 75 mil, sin contar miles de cuerpos que aún están bajo los escombros de
edificios destruidos que no han podido ser recuperados ni contabilizados oficialmente. Entre
los heridos, según datos del Ministerio de Sanidad, hay más de 172 mil palestinos.
En Israel, al margen del armamento convencional, se dispone de un arsenal de 400 ojivas
nucleares, además de armas químicas y biológicas. Según el periodista israelí Aharon
Klein, fue en el Instituto de Investigación Biológica de Israel donde se preparó el chocolate
que después utilizó el Mossad para envenenar en 1978 al jefe de la Organización de
Liberación de Palestina (OLP), Yaser Arafat.
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Israel, en el comienzo de su desarrollo militar, contó con el apoyo de EE. UU. y sus aliados
de la OTAN para conformar su doctrina político-militar y sus arsenales, partiendo de la tesis
de que siempre es necesario asegurar su superioridad sobre el poderío militar conjunto de
los países árabes. Al calcular con qué medios podía enfrentar a cualquier país árabe y/o musulmán, Israel, invariablemente, exageraba al máximo sus estimaciones, lo que le permitía recibir considerables subvenciones de
Occidente para comprar armas o recibirlas directamente; además, las más modernas. Año
tras año llegan a Israel torrentes de dólares provenientes de las generosas "donaciones"
que hace la diáspora judía estadounidense. Estas enormes cantidades de dólares están dirigidas
no tanto para salvar al agresivo Estado judío, sino para mantener los sentimientos chovinistas
en sus compatriotas judíos. Testimonio de ello es la propia realidad interna del Estado sionista,
el orden que impera en Israel y que deben acatar sus propios habitantes de origen judío.
El Israel de hoy no puede sostenerse a sí mismo sin contar con la ayuda militar de EE. UU.
y la OTAN. Israel no puede considerarse absolutamente independiente porque se ve
obligado a confiar en la defensa por parte de Occidente ya que no tiene perspectiva militar
por ser políticamente amoral y ser conducido por un calificado criminal de guerra como lo es
el primer ministro Benjamín Netanyahu, el decano ejecutor del genocidio en Palestina. Por
suerte, el Israel poderoso de ayer, en alianza con EE. UU. en la presente etapa de conflicto
con la República Islámica de Irán de este 2026, dejó al descubierto su frágil defensa frente al
contraataque de las Fuerzas Armadas iraníes, que han respondido a los ataques perpetrados
por ambos países los días 22 de junio de 2025 y 28 de febrero de 2026.
Israel y EE. UU. tienen una unión de carácter matrimonial que revela el grado de descaro
hacia la política de Irán. Ambos países practican un apartheid político contra Irán. Ello se
manifiesta en que la República Islámica no debe ni puede desarrollar la energía nuclear
aunque sea con fines pacíficos. Tanto EE. UU. como Israel no aceptan la correlación de fuerzas
en el mundo a favor de la paz y la seguridad internacionales.
Mientras no sea tarde, EE. UU. e Israel tienen que pensar que ya no son tan poderosos
militarmente como antes. ¿Hacia dónde los lleva el guerrerismo? Por ejemplo, ¿qué puede
significar para Washington y Tel Aviv la participación en una guerra nuclear? Cuando la
humanidad enfrenta una gran cantidad de problemas económicos, políticos y culturales, de
cuya solución depende el bienestar de los habitantes de nuestro planeta, espera el
mejoramiento del clima internacional general, la solución del conflicto del Medio Oriente, el
fin del conflicto ruso-ucraniano, que se ha alargado injustamente, y la creación de
condiciones para la prosperidad de todo el mundo.
J. J. Álvarez
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