Caracas 06, de Junio de 2026
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Comentarios noticiables | La hermandad de Latinoamérica

Desde Bolívar hasta nuestro días

Por J. J. Álvarez


06/06/2026.- La hermandad de Latinoamérica nació en el estruendo de las batallas independentistas de sus pueblos por sacudirse el yugo de los colonizadores españoles y portugueses en el primer cuarto del siglo XIX. En el transcurso de un quinquenio —a partir de 1810—, en las grandes extensiones de México y América del Sur ardía en llamas la guerra anticolonial, cuyos partícipes se inspiraban en los ideales de la libertad y la emancipación.

Los nuevos líderes eran políticos o militares avanzados de su época que actuaban como defensores de los intereses de sus patrias. A pesar de las diferencias de criterio, valoraban con sensatez y sagacidad las dificultades con las que habrían de tropezar en la arena internacional los jóvenes Estados latinoamericanos. No se trataba solo de sacudirse la opresión de los colonizadores, sino también de obtener el reconocimiento por parte de España y Portugal —así como de otras naciones— del triunfo conquistado. Los precursores de las ideas de cooperación y unidad latinoamericana fueron Simón Bolívar, en Venezuela; Juan Egaña y Bernardo O'Higgins, en Chile; Mariano Moreno y José de San Martín, en Argentina; Bernardo Monteagudo, en Bolivia; José Cecilio del Valle, en Centroamérica, y otros ideólogos y dirigentes de la lucha por la independencia.

Durante la primera mitad del siglo XIX, Inglaterra, Francia, Holanda y Estados Unidos, tras haber alcanzado un mayor desarrollo, emprendieron una política colonial activa. Las potencias capitalistas no ocultaban su deseo de heredar lo que España y Portugal perdieron en América Latina. Por eso, desde el inicio de las guerras de independencia surgieron ideas progresistas de solidaridad latinoamericana. La Junta Patriótica, creada el 19 de abril de 1810 en Caracas, Venezuela, donde se alzó la primera bandera de la liberación, se dirigió el 27 de abril a todos los cabildos de la América hispana exhortándolos a "contribuir a la gran obra de crear la confederación americana española". Las heroicas hazañas de Simón Bolívar en los campos de batalla le hicieron ganar el título de Libertador. Dijo Bolívar: “Solo una íntima y fraternal unión entre los hijos del Nuevo Mundo y una inalterable armonía en las operaciones de sus respectivos gobiernos podrán hacerlos formidables ante nuestros enemigos y respetables por las demás naciones”. El logro de la victoria sobre los colonizadores en una contienda dura y prolongada exigió los esfuerzos de todos los pueblos de Latinoamérica. Bajo las banderas del ejército unido de los patriotas dirigidos por Simón Bolívar, luchaban juntos venezolanos, colombianos, ecuatorianos, cubanos, peruanos, bolivianos, chilenos y argentinos.

En la Sala Capitular del antiguo Convento de San Francisco, el 22 de junio de 1826, se inauguró el Congreso de Panamá —previamente convocado por el Libertador Simón Bolívar—, siendo ya América Latina totalmente independiente, a excepción de Cuba y Puerto Rico. Este evento se organizó para tomar posición frente a las pretensiones de la Santa Alianza conformada por la Rusia zarista, Austria, Prusia y Francia, países que tenían planeado hacerse con el comercio en América y el mundo. Cabe destacar que el concepto de solidaridad latinoamericana se caracterizó desde un principio por su orientación anticolonial. Sus adeptos confiaban en poder ayudar de manera conjunta a Cuba y Puerto Rico a obtener su libertad.

En la década de los años sesenta del siglo XX se puede mencionar el colosal, aguerrido y sólido triunfo político del movimiento guerrillero cubano liderado por el comandante Fidel Castro Ruz. Este tuvo la firmeza y el valor de oponerse y derrocar la dictadura militar de Fulgencio Batista, apoyada para entonces por el poderoso imperio norteamericano. La Revolución cubana fue un acto de fe de la gran mayoría de su población al tomar con impresionante unidad la senda socialista al lado de la dirección histórica de la gesta. El socialismo como sistema económico, político y social de la nación cubana se ha hecho irrevocable desde el 1.° de enero de 1959. Por el lado contrario, Puerto Rico sigue siendo, desde 1898 hasta hoy, una nación bajo dominación colonial, sujeta a una explotación despiadada y convertida en un enclave estratégico militar de Estados Unidos en América Latina. Recibió el nombre de Estado Libre Asociado en 1952, pero lo cierto es que no es ni estado, ni libre, ni asociado.

Una característica importante del desarrollo de los países que se liberaron de España y Portugal a principios del siglo XIX es que desde los primeros días de su existencia independiente se encontraron en medio de la ruta de expansión territorial y de las aspiraciones hegemónicas de Estados Unidos. Esta potencia veía el establecimiento de su dominio en el hemisferio occidental como condición indispensable de la lucha por la "paz americana" a escala mundial. Al servicio de estos objetivos fue puesto el panamericanismo, es decir, la ideología y la política orientadas a crear en América Latina un "sistema cerrado" de relaciones cuyo centro fuese el país del norte.

Luis Echeverría Álvarez, presidente de México entre 1970 y 1976, señalaba, en razón de la política exterior de "divide y vencerás" de EE. UU.: "Hemos sido Estados desunidos de América Latina. Nos ha dividido el expansionismo norteamericano".

La consolidación de la hermandad latinoamericana debe ser obra de los patriotas que estén dispuestos a dar su vida para hacer más luminoso el futuro de sus patrias y de todas las patrias del mundo. Sin embargo, con la Administración de Donald Trump las perspectivas son muy dudosas. Su reaccionarismo y el de la mayoría de sus partidarios siguen vaticinando tiempos más tormentosos para América Latina, y una política al borde de una guerra muy peligrosa en estos momentos.