Caracas, 24 de junio 2026
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Tejer con la palabra | Con este navegar por la ruta...

La curva naturaleza, de Coral Pérez Gómez

Por Mariajosé Escobar

Correo: @marijo_escobarg

Comunidad de Autoras Tejer con la Palabra

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24/06/2026.- Conocí a Coral hace ya quince años, en los que ha germinado entre nosotras una sólida amistad. Ella es de esas amigas que están en las buenas y en las malas. Leí su primer poemario Tierra sin voz (2010) hace mucho y recuerdo la viva emoción con la que lo hice. Al año siguiente incluí algunos de sus poemas en la antología Versos-diversos. Antología sexo-género diversa contemporánea e hispanoamericana (comp. Escobar y Zambrano, 2011). Este segundo libro, La curva naturaleza, fue publicado en 2025 en la colección Yo Misma Fui mi Ruta de Fundarte.

Se trata esencialmente de un poemario femenino. Quiero puntualizar con esto que no me refiero al cliché de lo que se ha considerado poesía femenina (como si los hombres no escribieran poesía intimista, o como si lo femenino fuera solo lo erótico y la casa). Me refiero a una mirada particular de la realidad, que tiene que ver con el género de la poeta, pero también con la sutileza de su voz. Ya desde su inicio sabemos que esa será la atmósfera, con esta frase dejada en el umbral, a manera de ofrenda, como una clave de lectura: "Flor invertida, si fuese más que solo tú". Ser una flor, con su suavidad y su aroma; una flor invertida, además, una flor a contracorriente, que crece hacia adentro.

En la primera parte, un breve poema, Tres veces sagrado, da inicio a toda la selección:

Una mano de mujer

es una mano de mujer

Es una mano de mujer

su roce infinito

Hay una levedad, una ondulación de las aguas —agua, tan femenina ella desde su nombre—, como me escribe Coral en la dedicatoria del libro: "Con este navegar la ruta", y luego la escuchamos suave en nuestros oídos decir Pájaro sin trascendencia:

Mujer cuya alma es sol negro

luna opaca

(…)

La mujer que fuma es laberinto encandilado

y revierte el río de piedras peligrosas

(…)

Retrata un pájaro muerto y sin encanto

que crío en geometría de cárcel

No se confunda esta suavidad de la que hablo con simpleza. Los versos de Coral tienen una manera sutil de decir abismos:

Nuestra hija sublimada de dos madres

La hija color de violetas

que no tuvimos

tu casi vieja y yo casi joven

No se bañó en tu agua detenida

ni la quise antes tampoco

aunque ha sido el imposible más deseado

porque además

quién da esta tierra de heredad

si sobrevive la piedra

Qué hermosa manera de hablar de lo imposible, del abismo de un deseo truncado. Aparecen otros y otras en este libro: una tiene la forma de la amada y por momentos del amado. Otra parece ser la misma voz poética, que se ve a sí misma desde el insomnio, la noche y lo imposible:

Anclar la idea

Eres como quien subsiste

entre fracciones de vigilias y sombras

y el día es un suspiro

su simple rutina

Pero el día no siempre es lo mismo

cuando el destino es el rito obstinado

como quien muere en una oscuridad larga

y resucita del cuerpo brillante

de su brea

que será cada vez calcinada

Mirarse, flor invertida, navegando la ruta de la imagen, parece el objetivo, logrado desde la sutileza, con una gran carga de imágenes y de expresión. Aparece la imagen de Narciso en el poema Última bala de salva:

La del espejo desprecia su imagen separada

Narciso interno

Narciso, imagen parecida a la de la flor invertida por mirarse en lo interno. El poemario se mueve por varios temas emparentados entre sí: una angustiosa autobservación, el insomnio, la noche, la imposibilidad, pero también una tregua en la que "tiempo y espacio hacen las paces", con cierta cercanía al mundo oriental. Por último, hay otros, "otros y otras" que conforman el universo lector de la poeta, en los homenajes que realiza a ciertos autores, autoras y personajes de la literatura venezolana y universal: Caneo Arguinzones, César Panza, Cristina Peri Rossi, Alicia la de El país de las maravillas, Aquiles Nazoa, Clarice Lispector y el gran Van Gogh.

Un universo que conjuga dolor, esperanza, un lenguaje maduro, logrado en su plenitud, con fe en la escritura, en los demás y en la vida, todo desde una voz que queremos seguir escuchando, que crea un mundo poblado de poesía suave y abismal. Eso es este navegar por la ruta de La curva naturaleza, que tienen que leer. Tal vez esa curva sea una manera particular de existir, de hacer poesía y vida.

Coral Pérez Gómez (La Habana, Cuba, 1971)

Licenciada en Letras, poeta, ensayista, editora, investigadora, pintora y acupunturista. Autora de las monografías Ida Gramcko: lo emotivo lúcido (2006); Vicente Gerbasi: relámpago extasiado entre dos noches (2007); y Alfredo Silva Estrada: poesía en proceso, laberinto en expansión (2009); del ensayo La construcción discontinua: notas para una lectura de la obra de Juan Antonio Calzadilla (2025), y los poemarios Tierra sin voz (2010) y La curva naturaleza (2025). Participó en la exposición colectiva "Arte y literatura: vínculos y afinidades" (2016).