Pensaba llevarse a su hija a Caracas, pero el terremoto se le adelantó
La historia de Ahmud Rachil es una de las tantas tragedias que dejarán su huella de sangre
10/07/26.- Es lógico que en medio de la cobertura periodística en sitios devastados por los dos terremotos del pasado 24 de junio, como por ejemplo el urbanismo Hugo Chávez, ubicado en el sector Playa Grande de Catia La Mar, el comunicador se tope con personas que vieron, vivieron y padecieron en carne propia el trágico suceso.
No fue directamente este caso el que nos tocó abordar, porque, estando en el referido urbanismo, frente a uno de los edificios destruidos, donde fallecieron extraoficialmente ocho personas al momento de recabar los datos, apareció de golpe un motorizado que, por el casco y el tipo de motocicleta que cargaba, pensamos de inmediato que se trataba de un rescatista voluntario.
Al bajar de la moto y quitarse el casco, sudoroso y visiblemente alterado, nos preguntó si teníamos información del edificio destruido, porque ahí -explicó- vivía su exesposa, la hija que tuvo con ella y dos hijastras que había criado desde pequeñas.
Además, nos dijo que no había logrado establecer comunicación telefónica con ninguna de ellas y que, de paso, no le habían permitido bajar a La Guaira durante las primeras horas después de ocurrido el evento.
Le contamos que, minutos antes de que llegara, un habitante del edificio nos había relatado que, junto a otros vecinos, logró rescatar varios cuerpos sin vida y otros severamente heridos.
El hombre echó a llorar al suponer que entre las víctimas se encontraban sus familiares, pues ya le habían informado que no aparecían en los registros de las personas rescatadas con vida.
En medio de su dolor nos relató que la vivienda donde reside actualmente en Caracas la estaba reparando porque había sufrido daños menores con los terremotos, y que una vez que concluyera los trabajos se llevaría su familia para allá.
Finalmente, a modo de reflexión, Ahmud Rachil solo atinó a decir esta frase lapidaria: ”Lamento no tener una máquina del tiempo para retroceder y cambiar las cosas”.
REINALDO J. LINARES ACOSTA / CIUDAD CCS FOTOGRAFÍA: AMÉRICO MORILLO
Compartir













