Plaza Morelos | Perros rescatados y perros rescatistas
Por Ismael Hernández
13/07/2026.- En el mundo actual, la exacerbación de la dinámica del capitalismo disuelve los lazos comunitarios y exacerba el individualismo. Hasta la familia se ve debilitada por la vorágine del capital. Es de sobra conocido que las nuevas generaciones cada vez tienen más dificultades y menos deseos de formar una familia, porque las condiciones de trabajo y de vida lo hacen casi imposible. Ante ese panorama, los animales vienen a jugar un papel fundamental en nuestra búsqueda de afecto y compañía. Especialmente los perros y los gatos, por su inteligencia, por su capacidad para experimentar y expresar emociones y por su adaptabilidad al ser humano; se han vuelto para muchos el sustituto de la familia o un complemento de la misma. Para las personas solitarias, que cada vez son más, las mascotas son su familia. Y para quienes tienen una familia, con todas las dificultades de nuestro tiempo, las mascotas son parte integral de ella. Quizá como nunca en la historia, la humanidad ha desarrollado una relación de amor con los animales de compañía. Según algunas fuentes, alrededor del 70% de los hogares en América Latina y el Caribe tiene al menos una mascota.
Por ello es totalmente comprensible que el rescate de un perro, de un gato o de un loro de entre los escombros que dejó el sismo del 24 de junio nos conmueva de manera, si no igual, al menos similar, a la que nos conmueve el rescate de una persona. Por ello, los equipos de rescatistas invierten horas, invierten recursos y exponen su seguridad para salvar un perro o un gato. Algunas personas perdieron a toda su familia y solamente les queda de ella una mascota. En contraparte, muchas personas que, afortunadamente, no perdieron ningún familiar, sí perdieron sus mascotas y viven un inmenso dolor que también merece ser abrazado.
Muchas personas perdieron sus mascotas y muchos animales perdieron a sus cuidadores. Se estima que se ha rescatado a cerca de 600 animales de compañía que quedaron desamparados y se encuentran en refugios a la espera de adopción por una nueva familia. Junto al drama humano, tenemos el drama animal, el drama de estos seres también capaces de comprender y sentir y que, sin embargo, son completamente indefensos.
En estos días leí una frase muy acertada: si consideras que es una pérdida de tiempo rescatar perros, piensa que también hay perros rescatando gente. Completamente de acuerdo, hay perros rescatados, pero también hay perros rescatistas, y son fundamentales. El olfato canino es la mejor guía hasta el día de hoy, por encima de drones, sensores térmicos y toda la parafernalia tecnológica, para localizar personas, vivas y muertas, en una estructura colapsada. Por otro lado, por su anatomía, tienen acceso a lugares imposibles para el ser humano. Prácticamente todos los equipos de rescate que se han desplegado en La Guaira y Caracas en las últimas dos semanas cuentan con canes. En particular, el agrupamiento de ayuda humanitaria Yumare, enviado por el ejército mexicano, contaba con 18 binomios caninos (el perro y su respectivo guía). Además del rescate de personas, los militares mexicanos lograron sacar de las ruinas dos perros con vida.
Cuando ocurrió el gran sismo de Turquía en febrero de 2023, México también se hizo presente con un agrupamiento de rescatistas y sus respectivos canes. Uno de ellos era Proteo, un veterano de diez años que había prestado sus servicios en Guatemala y Ecuador. En Turquía ayudó a salvar a dos sobrevivientes, pero murió en cumplimiento de su deber por el frío y el desgaste, sumados a su avanzada edad. Proteo se volvió todo un símbolo de solidaridad y hermandad entre ambos países. Como muestra de agradecimiento y reconocimiento, Turquía regaló a México un cachorro pastor alemán para que fuera entrenado precisamente por la persona que entrenó a Proteo y se integrara al ejército de ese país. Mediante un concurso en redes sociales, al perro turco regalado a México se le asignó el nombre de Arcadas (amigo, en turco).
Ahora ha sucedido algo similar. Como muestra de agradecimiento y amistad, el 9 de julio, en una ceremonia encabezada por la presidenta Delcy Rodríguez, el gobierno venezolano obsequió a México una cachorra de pastor belga malinois, llamada Laika, para que se integre al equipo de rescate del ejército mexicano. También envió a México otros dos cachorros, Sol y Sara, con sus respectivos manejadores, para recibir adiestramiento y volver a Venezuela. Al otro día, el agrupamiento Yumare, incluyendo a Laika, fue recibido en México por la presidenta Claudia Sheinbaum.
Los perros nos rescatan de los escombros y también nos rescatan de la soledad, de la tristeza, del aburrimiento y de la soberbia humana de sentirnos superiores a los otros animales. Definitivamente, los perros son rescatistas. Y ahora también podemos hablar de una diplomacia canina, pues el obsequio de Laika y su presencia en el ejército mexicano serán una permanente prueba de hermandad entre México y Venezuela.
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