Caracas, 24 de julio 2026
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Cine para llevar | Todo lo invisible

Lo importante se vuelve simple cuando lo ignoramos

Por Luisa Ugueto Liendo

@luisauguetoliendo

24/07/2026.- Bárbara Mori protagoniza Todo lo invisible (2021), un drama sobre la capacidad que tenemos los seres humanos de ver más allá de lo que nuestros ojos perciben. La película, contada de un modo convencional —narración lineal, circunstancias en apariencia sosas—, revela las profundas contradicciones que podemos vivir a diario cuando damos por sentado que es común respirar, caminar, comer o ver.

Lo importante se vuelve simple cuando lo ignoramos o deja de sorprendernos. Los pequeños milagros de la vida diaria pueden desaparecer de golpe. Lamentablemente, solo nos damos cuenta cuando ya sucede. Al menos así es en este largometraje sobre todo lo que deberíamos ver y valorar antes que desaparezca.

Todo lo invisible (2021), dirigida por Mariana Chenillo, es una historia simple sobre circunstancias complicadas, como esas que involucran lo verdaderamente importante de la vida: la salud, el tiempo y la compañía de la gente que verdaderamente nos interesa.

La cinta transcurre sin grandes sorpresas; sin embargo, en eso reside su encanto. A ratos pareciera que estamos mirando la vida cotidiana de un matrimonio de la vida real que está pasando por un momento de crisis. Las actuaciones espontáneas ayudan mucho a entender la historia y, sobre todo, a sentir como cercano el relato de la vida de los personajes.

Todo lo invisible sorprende porque se apoya en la forma en que toca las emociones del espectador. Es una película que estimula la reflexión sobre lo importante de saborear las sensaciones y sentimientos positivos y negativos.

Las emociones controlan el alma humana, la modifican; aceptar ese hecho nos da ventaja. De eso se habla en la película, que cuenta también con la actuación de Ari Brickman.

Otro elemento muy positivo son los toques de comedia que desarrolla la trama. En la película no hay lugar para la exageración ni la cursilería.

La película avanza de un modo mesurado y, cuando termina, no te das cuenta de que ha llegado a su fin. El final llega del mismo modo en que inició, dejándonos una sensación agridulce.