Caracas, 24 de julio 2026
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Letra fría | ¿Qué ha cambiado?

¿Mucho, nada o poco?

Por Humberto Márquez

24/07/2026.- Si hay algo interesante del cambio es que existe, aunque no lo parezca, y eso es un signo de que estamos vivos. Ya nada es igual, pero la vida sigue adelante. Mucho ha tenido que ver el doblete sísmico: no es fácil ver cómo se derrumban edificios como castillos de naipes y sentir en carne viva cómo más de cinco mil ciudadanos perdieron la vida, para comprender que "la vida" debe continuar. La sola reláfica de vidas salvadas y de otras perdidas sería motivo de una crónica larga. Cada vez que la realidad nos hinca el costillar, la tristeza nos nubla el entendimiento, pero ¿para dónde vamos a coger (y con esa pata hinchada)?

Yo fui un "bien colateral" de esos eventos: quedé, como ya lo decía, varado en Estados Unidos y agarré la colita de unas vacaciones sobrevenidas. También fue porque tres aviones en un solo día de ida y dos de vuelta, a estos 73 años, hicieron lo suyo. Afortunadamente, tuve la certeza de someterme a una voluntaria cura de sueño forzosa que me ayudó a recuperar los tiempos perdidos. Mi hija llegó a preocuparse tanto que pensó en llevarme al hospital porque no me provocaba el alcohol: el 20 de mayo me tomé un ron al llegar, que quedó por la mitad; el 21 me tomé otro, sin emoción, y el 22, día de mi cumple, ¡no me tomé ninguno! ¡Hasta yo pensé en lo peor! Ja, ja, ja.

Sin embargo, ya el 23 o, ciertamente, el 24 estaba en la playa en Destin, al norte de Florida, para una semana anunciada. Nada que no mejorara una cerveza Modelo; ya a la segunda, se marcó la normalidad etílica. Y así pasaron mayo y junio, y ya está por acabarse julio, y como dicen en Maracaibo, "aquí no está pasando nada", aunque sí pasan cosas: ahora mismo el minutero sigue inexorable o, como diría Benedetti, hasta la ciruela pasa. Pasó el 3 de enero: llegaron unos gandules vestidos de verde tirando bombas a diestra y siniestra para distraer la defensa del Palacio y sus alrededores, y se llevaron al presidente con esposa y todo, en uno de los episodios más inverosímiles de historia alguna. ¿Ajá, y qué pasó? Nada. Aparte de que tenemos al presidente preso y la que manda es Delcy, la Revolución chavista sigue igualita. Solo que ya Maduro no contesta el teléfono de Miraflores; ahora responde la muchacha Rodríguez. ¡Eso es el fin del mundo u otra de las arbitrariedades del señor Trump!

Tan poco ha cambiado todo que muy poca gente duda de que el señor de la Casa Blanca, de pinta naranja, haya metido las manos en el doblete sísmico jugando con el HAARP. Como seguramente las metieron, vía el mandatario de turno, en la vaguada del 99. ¡Qué casualidad que, recién montado el gobierno de Chávez, ocurriera semejante tragedia! ¿Qué venía en la ayuda humanitaria gringa que Chávez devolvió olímpicamente? Era la propia jugada imperial: penetrar el país con marines disfrazados de rescatistas. Esa gente es capaz de todo y, si no, que lo digan sus películas y series de televisión. ¿Cuánto tiempo falta para que el cine de ciencia ficción ruede esas realidades? ¿O también es casualidad que el 24 de mayo, un mes exacto antes de la tragedia sísmica, Estados Unidos participara que haría un simulacro de extracción de su Embajada? ¿Lo haría, por cierto?

Todo fue perfectico, como en Misión imposible: un terremoto fuerte ("o dos, mejor", diría el Agente Naranja) y, de una, tomar el poder sin miramientos, ni medias tintas, ni halagos a la presidenta encargada. Y el 4 de julio, a celebrar con cohetes. Ah, porque días antes salía: "Estados Unidos de Norteamérica solicitó al CCCT en Caracas las terrazas para el megashow de fuegos artificiales para celebrar el 4 de julio, Día de la Independencia de los Estados Unidos". ¿Se atreverían? Realmente no los vi en las noticias. ¿O llegó un mensajito de los chinos? Yo, por mi parte, creo firmemente en Delcy, aunque se siga diciendo que está bozaleada por los yanquis. ¿Será que lo del estado 51 es otra bravuconada más? ¿Será que el señor seguirá creyendo que Venezuela es suya?

Como diría mi pana William, seguiremos entre el judo diplomático y la política de provocación... más unos cuantos pendejos —agregaría yo— lanzando los cohetes perdidos.

El plan de las tres fases seguirá siendo su mojón de azúcar; el cuento es que ni este año ni el otro habrá elecciones en Venezuela, y ya para el 29 será buena fecha para anunciar unas nuevas elecciones en 2030, precisamente la fecha del cronograma electoral normal.

Te lo dije: aquí no está pasando nada.