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Punto y seguimos | Todos podemos ser NAZA (daños colaterales)

Por Mariel Carrillo

Yuval Abraham y Rachel Szor son dos jóvenes israelíes; el primero es periodista de investigación, traductor (árabe-hebreo) y director de cine y la segunda es fotógrafa y directora de fotografía. Ambos fueron parte del equipo de dirección y producción del reconocido documental No Other Land (2024) con el cual obtuvieron un premio Oscar denunciando la ocupación israelí en Cisjordania. No se quedaron allí. Este septiembre estrenaron en el Festival de Cine de Venecia su trabajo NAZA (acrónimo de la palabra "Nezek Agavi" usada como eufemismo por el ejército israelí para referirse a la cantidad de víctimas esperadas después de un ataque); producido por el diario inglés The Guardian, el filme revela cómo los civiles palestinos son sistemáticamente eliminados utilizando IA y sistemas de vigilancia masiva aplicados por la inteligencia militar y soldados israelíes. 

Con testimonios de 24 oficiales y soldados, en grabaciones hechas in situ, en lugares como tejados y amalgamando varios trabajos de investigación originales de la publicación +972, The Guardian y Local Call (medio hebreo), el largometraje da cuenta no sólo de la aplicación rutinaria de un sistema de exterminio altamente tecnificado, sino también de la responsabilidad y el rol de las autoridades de Israel en el diseño y puesta en marcha de una forma de asesinato masivo que no deja lugar a dudas acerca de la premeditación y la alevosía contra el pueblo palestino. 

El éxito del audiovisual en Venecia le valió no solo el Premio del Jurado, sino una ovación de 25 minutos, la más larga en la historia del festival; pero mientras parte del mundo artístico mundial se rendía ante las pruebas del genocidio, en Israel – fieles a su alegoría de la violencia, las mentiras y la muerte- el FDI desmintió el uso de IA para masacrar civiles, alegando a modo de defensa que “esas decisiones recaen estrictamente en personal humano”. Por su parte, el ministro de cultura y deportes del régimen sionista, Miki Zohar acusó a los directores de traidores, viles y de trabajar al servicio de los “antisemitas del mundo” y llamó a la revocatoria de su ciudadanía. El ministro del interior Itamar Ben Gvir fue más allá, al pedir su desaparición y que “se unan a sus amigos de Hamas en Gaza”. 

Basta con oírlos declarar contra sus propios ciudadanos, para entender desde qué lugar miran a los palestinos. No hay derecho a la duda, o a la equivocación. Israel y su gobierno están cometiendo un genocidio, utilizando para ello toda la tecnología nueva y antigua que consideren, sin que el mundo lo detenga; y con un descaro al que no se atrevieron ni los Nazi. Pensar que lo que le ocurre al pueblo palestino no es más que una desgracia al otro lado del mundo, ya no pasa como ignorancia, sino complacencia. Hoy son ellos. Pero vienen por todos nosotros.

Miki Zohar calificó a los creadores de "viles" y los acusó de "traición al Estado" para complacer a "antisemitas del mundo". Por su parte, Itamar Ben Gvir sugirió que deberían unirse con sus "amigos de Hamás en Gaza