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El Ballet Teresa Carreño rinde homenaje a la maestra Adriana Estrada

Academicismo y Modernidad, riguroso estudio sobre la transformación del lenguaje corporal

La gala incluirá obras de Vicente Nebrada como Nuestros valses, que cumple su 50° aniversario.

02/10/26.- Ell Ballet del Teatro Teresa Carreño (BTTC) regresa a la Sala Ríos Reyna con un discurso estético que trasciende el homenaje afectivo para convertirse en una revisión historiográfica de la danza. Dedicada a la memoria de la maestra Adriana Estrada, la gala Academicismo y Modernidad confronta tres modelos de pensamiento coreográfico que han moldeado la identidad técnica de la compañía, exponiendo cómo el rigor clásico sirve de cimiento indispensable para la libertad expresiva del presente. 

​El punto de partida del programa sitúa al espectador en la cumbre del academicismo del siglo XIX con el adagio de la rosa, extracto fundamental de La bella durmiente de Marius Petipa. La inclusión de esta pieza opera como un testimonio de pureza técnica: un ejercicio de simetría, control axial y suspensión que exige una precisión matemática. En el contexto de la función, esta obra encarna la herencia docente de Estrada, y recuerda que toda innovación coreográfica sostenible requiere de una comprensión absoluta de la forma tradicional. 

​La transición hacia una estética con impronta propia se consolida mediante el bloque dedicado a Vicente Nebrada, figura determinante de la codificación del neoclasicismo venezolano. A través de pasajes de Nuestros valses, Doble corchea, La luna y los hijos que tenía y Elle et Lui, la propuesta analiza la ruptura con el canon tradicional.

Nebrada toma la estructura geométrica europea y la impregna de la corporalidad, la aceleración rítmica y la lírica latinoamericana, demostrando que la técnica clásica puede ser moldeada para responder a las dinámicas culturales locales sin perder su factura universal. 

​El arco evolutivo culmina con la irrupción del lenguaje contemporáneo en el estreno mundial de Ánima, obra firmada por la coreógrafa Inés Rojas. Si Petipa representa la forma contenida y Nebrada el estilismo neoclásico, Rojas propone un replanteamiento del espacio y del impulso del movimiento, donde el cuerpo explora tensiones emocionales y lecturas más abstractas. Esta última pieza valida la vigencia del BTTC como un organismo plástico capaz de habitar la vanguardia. 

​El andamiaje sonoro en vivo, a cargo de la Orquesta Sinfónica Francisco de Miranda, bajo la batuta del director invitado Daniel Gil, otorga cohesión orgánica a este recorrido estilístico. Las presentaciones programadas para el 17 y 18 de octubre en la Sala Ríos Reyna no solo rinden tributo al legado pedagógico de Adriana Estrada, sino que reafirman la capacidad del principal escenario del país para sostener un diálogo crítico entre la memoria histórica del ballet y sus apuestas de futuro.

  • Tradición clásica: La velada abrirá con el exigente Adagio de la Rosa de La bella durmiente (Marius Petipa y Pyotr Ilyich Tchaikovsky).
  • El sello de Vicente Nebrada: Se conmemorará el 50° aniversario del estreno mundial de Nuestros Valses (con música de Teresa Carreño y otros compositores nacionales), acompañado de las reposiciones de Doble Corchea, el expresivo pas de deux Elle et Lui y La luna y los hijos que tenía.
  • Estreno mundial: El contrapunto contemporáneo llegará de la mano de la coreógrafa venezolana Inés Rojas con el estreno mundial de Ánima (sobre la música de Aram Khachaturian), una propuesta que explora nuevas corporalidades y la dimensión interior del movimiento.

ORIANNA GONZÁLEZ / CIUDAD CCS