Ahora los pueblos | 23-E y el liderazgo femenino

Miles de mujeres venezolanas, siguiendo el ejemplo de Chela Vargas, hoy construyen Patria

Es a las mujeres anónimas, a las admirables mujeres de acción indirecta

a quienes quisiera rendir el culto” (1)

Teresa de la Parra

 

26/01/23.- El discurso historiográfico de la élite nos mostró un 23 de enero de 1958, como un suceso político protagonizado por hombres. Es así como, la participación de las mujeres y su liderazgo quedó una vez más invisibilizado, para las generaciones que lo precedieron. Sin embargo, hay mujeres tan decididas que, su participación, compromiso y valentía no se pueden pasar por alto, este es el caso de Mercedes Chela Vargas Medina de Núñez, quien próxima a cumplir sus 90 años, nos brinda su testimonio como protagonista, para ayudarnos a comprender estos acontecimientos y su trascendencia histórica.

Chela Vargas, nació un 14 de marzo de 1933 en el poblado de Altagracia de Orituco del estado Guárico. Su padre Juan Vargas se dedicaba a la ganadería y su madre Mercedes Medina Gómez, se desempeñaba como maestra rural. En su casa eran comunes las discusiones donde su padre exponía críticas al gobierno de Juan Vicente Gómez y su madre, sin ser una militante, era una mujer profundamente humana y revolucionaria.

El activismo político de Chela y sus compañeros de la Juventud Comunista, tenía un impacto más allá de las aulas de clases, acompañaban la organización y movilización de sectores importantes, en los barrios, fábricas y pueblos, donde la actividad cultural tenía un papel preponderante. Organizaban mitines, paros y conatos de huelgas, reproducían volantes y realizaban pancartas para incidir en la formación de la conciencia social del pueblo. Sostenían reuniones clandestinas tanto con la Junta Patriótica dirigida por Guillermo García Ponce (PCV), Fabricio Ojeda (URD), Silvestre Ortíz (AD) y Enrique Aristegueta (COPEI), como con oficiales descontentos de la Fuerza Armada.

Chela Vargas es un referente moral para el pueblo venezolano, porque a sus 24 años de edad lideró las protestas del 21 de noviembre de 1957, cuando los estudiantes asumieron la vanguardia del descontento popular, ante la inminente realización de un plebiscito que impediría la remoción del dictador Marcos Pérez Jiménez de la Presidencia de la República, a través de la celebración de elecciones libres. En esta protesta participaron estudiantes de los principales liceos de Caracas, la Universidad Central de Venezuela (UCV) y la Universidad Católica Andrés Bello (UCAB), bajo la consigna “Estudiar y luchar” que, no era una frase hueca, los jóvenes dirigentes debían formarse políticamente, “era una demostración de disciplina…teníamos que ser los mejores estudiantes para tener credibilidad ante nuestros compañeros”. Esta protesta fue duramente reprimida y en honor a esta fecha se conmemora en Venezuela el Día del Estudiante.

La segunda acción desencadenante, para la salida del poder de Pérez Jiménez el 23 de enero de 1958, fue el levantamiento militar del primero de enero del mismo año, con la toma de Maracay, y el mayor Martín Parada ordena el sobrevuelo de los aviones caza en Caracas. Esta rebelión militar fallida, liderada por el Coronel Hugo Trejo, comandante del cuartel Urdaneta, deja ver ante la opinión pública que, no existía la renombrada unidad militar en torno a la figura presidencial. Este quiebre desemboca en el llamado por parte de la Junta Patriótica a la huelga general del 22 de enero.

La participación política tiene para la mujer un alto costo personal que pesa en todos los aspectos de su vida. Sin embargo, Chela Vargas se graduó como Licenciada en historia en la Universidad Central de Venezuela, hizo un doctorado en la Escuela de Altos Estudios de Ciencias Sociales, en Francia, ejerció como docente en su casa de estudios, junto a su compañero de vida el filósofo José Rafael Núñez Tenorio. Por su activismo durante y después de la dictadura pérejimenizta, fue una perseguida política hasta bien entrada la democracia puntofijista.

Cuando se le pregunta sobre la democracia representativa en Venezuela es enfática en señalar que este periodo significó un fracaso porque los autodenominados dirigentes que se encontraban en el exilio, desplazaron al liderazgo popular que, hizo del espíritu del 23 de enero una heroica gesta colectiva con profundo arraigo antiimperialista. Los acuerdos previos de estos pseudolideres conocidos como Pacto de Nueva York y Pacto de Punto Fijo, colocaron a miembros que nunca estuvieron a la vanguardia del movimiento en la Junta de Gobierno. Así es como llegan Wolfang Larrazábal, Comandante de la Armada durante el periodo perejimenizta, Eugenio Mendoza Goiticoa, Edgar Sanabria y Blas Lamberti. Una junta que representaba a la élite y no al pueblo. Rómulo Betancourt fue el padre de estos acuerdos que dieron al traste con las aspiraciones populares de soberanía nacional e igualdad social, convirtiendo a la democracia en un fetiche que se resumía en el sufragio.

Chela nos señala claramente algunos de los errores cometidos por la dirigencia de izquierda para el momento, destaca la limitación teórica de convertir en dogma la tesis del etapismo que los llevó a concluir que no habían condiciones para que el pueblo accediera al poder. Esta miopía política y su falta de vocación de poder, hizo que se perdiera una oportunidad histórica para refundar la Patria y que sólo sería posible 40 años después con la llegada del Comandante Hugo Chávez al poder. La nueva élite política adeco-copeyana aliada a la burguesía servil a los intereses estadounidense, establecieron la tortura, la desaparición forzada y la represión como política de Estado, situación de la que Chela y muchos de sus compañeros de lucha sufrieron junto al pueblo. Miles de mujeres venezolanas, siguiendo el ejemplo de Chela Vargas, hoy construyen Patria y dignidad para sus hijos e hijas.

 

Fuentes Consultadas:

(1) De la Parra, Teresa (2016). Influencia de las mujeres en la formación del alma americana. Fundación El Perro y La Rana. Caracas. Disponible en: http://www.elperroylarana.gob.ve/influencia-de-las-mujeres-en-la-formacion-del-alma-americana/

Anabel Díaz Aché

 

 

 

 

 

 

 

 


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