Comentarios noticiables | La CIA: la Gestapo yanqui
Pasado y presente
Por J.J. Álvarez
22/08/2026.- La Agencia Central de Inteligencia (CIA, por sus siglas en inglés) de los Estados Unidos de América fue fundada el 18 de septiembre de 1947, de conformidad con el artículo 108 de la Ley de Seguridad Nacional suscrita por el presidente Harry S. Truman. En 1949, la ley amplió los poderes de su director y aumentó su independencia respecto a los órganos legislativos de Estados Unidos. Previamente, el país contaba con varias oficinas de inteligencia, como la Oficina de Servicios Estratégicos, en la que prestaron servicio Allen Dulles, Richard Helms y William Casey, quienes después se desempeñaron como directores de la CIA. El estilo de la CIA es el de un monstruo que se sobrepone al Congreso que la creó. En todo momento, las comisiones del Congreso estuvieron a cargo de las revisiones de los informes sobre la agencia, en los cuales algunos representantes y senadores trataron de justificar las atrocidades cometidas por esta o, al menos, restarles importancia.
En la actualidad, la dirección de la CIA está ejercida por John Ratcliffe, y la agencia maneja un presupuesto de entre 14 mil 700 millones y 16 mil millones de dólares anuales, de un total de 52 mil millones de dólares destinados a más de 16 agencias de inteligencia. Su plantilla se estima en una cifra que va de los 17 mil a los 22 mil empleados. La revista estadounidense The Nation reveló en 2014 un informe sobre la CIA que, curiosamente, presentaba dos aspectos: uno referido a la actuación interna en EE. UU. y el otro relacionado con la actividad de la agencia en el extranjero y los planes para asesinar a dirigentes de otros Estados y de organizaciones políticas dentro y fuera del país. El trigésimo octavo presidente estadounidense, Gerald Ford, decidió no dar a conocer este segundo aspecto, en el cual figuran datos concretos sobre el asesinato del presidente dominicano Rafael Leónidas Trujillo, del títere sudvietnamita Ngo Dinh Diem y del patriota congolés Patrice Lumumba. También hay testimonios de la implicación de la CIA en el asesinato en Dallas, Texas, del presidente John F. Kennedy.
Cuando la Dirección de Ciencia y Tecnología de la CIA recoge información científico-técnica, facilita a los espías tecnologías especiales, organiza investigaciones y estudios científicos y mantiene contactos con las empresas industriales que cumplen los encargos de los servicios de inteligencia, además de procesar los datos del espionaje aerocósmico y fotográfico. La CIA encarga el desarrollo y la fabricación de los medios técnicos que necesita a muchas compañías industriales (General Motors, General Electric, Boeing, Westinghouse, etc.). Los directorios de estas compañías cuentan con alrededor de 1 mil 500 empleados.
La CIA opera en Venezuela desde hace más de 79 años, y hace más de cincuenta, cometió el asesinato del gran protagonista de la lucha antiimperialista y dirigente revolucionario nacido en Carora, estado Lara, Jorge Rodríguez, padre de la actual presidenta (E) de la República Bolivariana de Venezuela, Delcy Eloína Rodríguez Gómez, y del presidente de la Asamblea Nacional de Venezuela, Jorge Rodríguez Gómez. El 26 de julio de 1976, Jorge Rodríguez padre, debido a un manido operativo policial fundado en la mentira y la calumnia, fue capturado, privado de libertad y posteriormente torturado y dejado sin vida por agentes del Servicio de Información de las Fuerzas Armadas (SIFA) y la Disip (policía política de Venezuela), ambos servicios conectados con la CIA y la misión militar norteamericana.
Con las acciones de la CIA se ha permitido todo cuanto está prohibido por la ley desde hace muchísimos años. Recojamos algunos de esos hechos:
1. La CIA ha atropellado incesantemente la Constitución de EE. UU. y actuado como una herramienta cruel contra millones de estadounidenses.
2. Ha sido un apoyo en el sabotaje y la provocación durante la etapa de la Guerra Fría y después de esta.
3. Ha ejecutado acciones aventureras como el envío de aviones espías U-2 al espacio de la URSS en 1960 y a Cuba en 1962.
4. Organizó la fracasada invasión a Playa Girón en 1961, en Cuba, y participó activamente en el golpe de Estado en Chile en 1973.
5. Materializó la operación Chaos, promovida por el presidente Lyndon B. Johnson, en 1967 para usarla en contra de los luchadores por los derechos civiles. Se efectuaron más de trece mil registros y se fichó a miles de personas que en ese tiempo se oponían a la agresión imperialista en Vietnam.
6. La represión de la CIA se extendió en estos años, en el interior de EE. UU., a organizaciones progresistas, sindicales, estudiantiles, femeninas, a la población negra y a minorías como chicanos, puertorriqueños, indígenas, etc.
7. Vivificó el clima de "caza de brujas", de chivatos, las intervenciones telefónicas y la violación de la correspondencia, especialmente la dirigida a la URSS.
8. En el presente, en la nómina de pagos de la CIA y sus derivados figuran representantes de ONG venezolanas, lo cual ha quedado históricamente demostrado y es constatable a través de múltiples informaciones que han sido reconocidas por algunos miembros de estos grupos. Sobresalen en ese sentido Julio Borges, Leopoldo López, María Corina Machado, Carlos Vecchio, Juan Guaidó, etc.
Las acciones de la CIA están ahí, en EE. UU., en el seno de las sedes de los grupos terroristas, y las dirigen desde Langley, estado de Virginia, y Washington, para torpedear los cambios positivos que se producen en América Latina, el Caribe y el mundo, así como reducir las fuerzas de liberación nacional y alentar la contrarrevolución. Para encubrirlo, el grupo de terroristas esgrime la consigna de "la lucha contra el terrorismo y el narcotráfico internacionales", basada en pruebas inadmisibles e impertinentes. La CIA ha disfrutado de total impunidad, con el respaldo de casi todos los gobiernos estadounidenses.
Todo esto es, en resumen, un aspecto más de lo que es la CIA, de su entraña criminal, amoral y carente de principios, lo que demanda, al mismo tiempo, que la lucha contra su conducta criminal sea verdadera y responda a una genuina voluntad de detenerla en todas partes y en todas sus formas y manifestaciones.
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